Crecimiento y cuellos de botella

Dic 6, 2012

Con una inversión cercana a US$600 millones, la iniciativa requerirá de 2.000 trabajadores en su construcción, fase que se espera iniciar en 2014, para comenzar su producción en 2016.

De acuerdo con información de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), para 2012 se proyecta una producción mundial de cobre mina de 16,6 millones de toneladas métricas, lo que significa un aumento de 1,6% (262.000 TM) respecto de 2011.

Esto, teniendo a Chile y China con los principales aumentos, de 3,6% y 10%, respectivamente. Para 2013 se prevé una producción de cobre mina cercana a 20 millones de TM, lo que implicaría un avance de 2,4%, tasa de crecimiento que también se estima para nuestro país el próximo año, que cerraría 2013 con una producción de cobre mina de 5.585.000 TM.

En cuanto a la oferta mundial de cobre refinado, se espera que en 2012 ésta se ubique en torno a 19,7 millones de TM, aumentando 0,5% en relación con 2011. Mientras, para 2013 la proyección es de 20,2 millones de TM, lo que representaría una expansión de 2,3% en la oferta.

En consideración a esas proyecciones y de acuerdo con lo que plantea la Comisión, tanto éste como el próximo año se mantendría la condición deficitaria en el mercado de cobre refinado. No obstante la estimación contrasta con la de algunos altos ejecutivos de la industria minera local –que han dicho prever algo de superávit hacia fines de 2013–, hay cierto consenso en que el precio del cobre tenderá a mantenerse en los rangos actuales, en la medida que no existan sorpresas o cambios en las condiciones existentes.

La última “Encuesta Periódica del Mercado del Cobre” dada a conocer por Cochilco, arroja un precio promedio anual de US$3,57 la libra de cobre para 2013. Esto, a partir de la consulta a 27 especialistas (economistas, consultores, académicos), quienes proyectaron un valor promedio de US$3,17 la libra en un horizonte de mediano-largo plazo (2017).

Ahora bien, la situación podría variar si el escenario internacional se complica aún más y fundamentalmente si se produce un giro en la demanda de cobre por parte de China, que explica una parte importante (un tercio) de las exportaciones de cobre de nuestro país. Con todo, no es precisamente esta incertidumbre en el futuro panorama externo lo que tiene complicado al sector minero chileno.

De acuerdo con un reciente estudio de la Corporación de Bienes de Capital (CBC), al hacer el análisis sobre qué factor tendría más peso en la materialización del cronograma de inversiones mineras, la continuidad de la crisis en Europa no resulta ser el más relevante, sino que la crisis energética nacional.

En efecto, la disponibilidad energética –y así lo han manifestado la propia industria minera y otros actores empresariales y entidades como la CBC– se ha convertido en el principal “cuello de botella” para el desarrollo de proyectos mineros, especialmente en la Región de Atacama, obligando a varias empresas a revisar y/o postergar los cronogramas de sus procesos de inversión. A este factor se suma la judicialización de proyectos por la falta de claridad en la forma de aplicar las nuevas normas de carácter medioambiental, en particular lo referido a la consulta a comunidades indígenas, según el Convenio 169 de la OIT.

Es de esperar, entonces, que cada cual –autoridades, tribunales, empresas– haga lo propio a favor de no entorpecer la concreción de iniciativas que benefician el desarrollo del país. De lo contrario, no sólo está en juego el crecimiento de la actividad minera y la economía en general, sino también la imagen que Chile proyecta al mundo.

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