Aterrizaje finlandés

Mar 7, 2013

Sergio Villegas S. es economista de la Universidad de Chile, master y licenciado superior en Economía de la Universidad de Helsinki.

Hace pocos años, haciendo una presentación ante un grupo de académicos y altos funcionarios de la minería respecto de lo que debía ser una estrategia de colaboración de más largo plazo en materia de investigación científica aplicada e innovación, se me objetó el hecho que pusiera demasiado énfasis en buscar, entre otros, acuerdos con los finlandeses, “cuando estos no eran ni habían sido nunca mineros”. Anoté esta frase y no quise replicar. Por cierto que recordé aquello de que “la ignorancia es atrevida”, prefiriendo no entrar en debate y guardar silencio.

Para los que hemos tenido la oportunidad de estudiar la historia económica de Finlandia en plenitud, sabemos que además de agrícola y forestal, este fue un país de producción polimetálica en minería y con bastante énfasis en cobre. Sus condiciones climáticas y constitución geológica lo obligaron a desarrollar inteligencia para dar con los métodos y las tecnologías para entregar, a más bajo costo, las soluciones que en esas condiciones, más duras que en los faldeos de los Andes, se daban.

Situaciones de mercado, bajos precios y depósitos exhaustos obligaron a sus empresas a abandonar faenas y diversificarse sin dejar en cajoneras el conocimiento y el desarrollo inteligente alcanzado, menos aún, destruir su institucionalidad investigativa, considerada como parte del patrimonio público.

El conocimiento se llevó a las aulas técnicas y se avanzó en la industria tecnológica de exportación, muchas veces con subsidio estatal, y que los caracterizó desde la década del ‘70 en adelante. Su empresa estatal Outokumpu, entre otras, invirtió en nuevos yacimientos fuera del país y no fueron pocos los aportes tecnológicos finlandeses para los procesos y fundiciones en Chuquicamata y El Teniente, amén de su presencia activa en Brasil, México, Canadá, Estados Unidos, Australia y otros. Otro dato: a principios de los ‘70 Outokumpu aportó capital para la construcción del Centro de Investigación Minera y Metalúrgica de Chile (Cimm).

Con el alza del precio de los metales, el mejoramiento sostenido de los procesos, producto de sus propias investigaciones y gran inversión, se lanza a nuevas prospecciones, reabriendo minas de pequeña y mediana escala, explorando y desarrollando proyectos económicamente rentables.

Por ello que no sorprende el hecho de que se haya celebrado un Memorandum of Understanding entre el Estado chileno y el finlandés en materia de cooperación minera. El solo hecho de que se abra ese país para fomentar la colaboración científica, con intercambio de expertos para promover el desarrollo sustentable de la minería y en el uso de las materias primas, constituye un gran logro. Finlandia cuenta con prestigiosos centros de investigación y sus universidades son instituciones de reconocida categoría mundial y en donde se esmeran por entregar todo tipo de facilidades a sus alumnos, académicos y expertos extranjeros.

En definitiva, será la nueva generación de expertos, estudiantes y empresarios los que deberán hacer uso de estas nuevas oportunidades, conocer más a fondo el país de Jean Sibelius, Alvar Aalto, Paavo Nurmi, Urho K. Kekkonen, ese octogenario presidente que supo combinar las mejores formas de gobiernos en las décadas de posguerra para convertir a Finlandia en ejemplo en materia social y educacional con una potente educación pública y gratuita…

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