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Interoperabilidad y ciberseguridad: El Covid-19 como acelerador de la transformación digital

La incorporación de tecnologías digitales es un gran aporte para la recuperación y para mejorar la productividad y la sustentabilidad en la industria minera.

La crisis sanitaria ha sido un acelerador para la transformación digital que todas las industrias venían diseñando. Unas con mayor intensidad, otras con más recelo. Lo que sí está claro, es que esta transformación comenzó y ahora más que nunca no se detendrá. Es parte de la adaptación a esta nueva vida post Covid-19, que implica una aceleración de cambios a toda velocidad. El que no se adapta, difícilmente sobrevivirá a esta nueva manera de vivir, trabajar y convivir.

La innovación y todas las tecnologías que sustentan este cambio hoy son claves para ejercer cualquier tipo de trabajo. El World Economic Forum (WEF) enfatizó en que es fundamental aprovechar las herramientas digitales, las cuales se han convertido en una necesidad para sobrevivir a la crisis actual, y son esenciales para el camino de la recuperación.

“La innovación del cobre es uno de los claros ejemplos que demuestran cómo las ideas locales, el apoyo a la investigación, y el desarrollo y la apertura creativa pueden impulsar a todo un país. Muchas otras ideas que cambian vidas pueden estar dormitando en otros países ricos en recursos naturales… En Chile, hay muchas personas talentosas, entusiastas y resilientes con ganas de compartir sus ideas con el mundo entero”, destacó recientemente el WEF.

Así como las nuevas tecnologías han dado importantes soluciones en esta nueva cultura digital, también plantean nuevos desafíos. En la minería específicamente, la incorporación de tecnologías digitales es un gran aporte para mejorar la productividad y la sustentabilidad.

Nuevos retos

Fernando Lucchini, presidente de la Corporación Alta Ley, una de las instituciones que impulsó el desarrollo del Roadmap de Digitalización para la minería 4.0, dice que “las posibilidades que estas tecnologías ofrecen a la industria, por mencionar algunas, van en la línea de minimizar la variabilidad y aumentar la resiliencia de los procesos; viabilizar la minería técnicamente más compleja y con menores leyes de mineral; integrar la operación “mine to port”; aumentar aún más la seguridad de las operaciones; promover el desarrollo de talento especializado, de clase mundial; y proveer soluciones a los desafíos ambientales que enfrenta el sector”.

Asegura que “entendemos también que este proceso de transformación, al estar inmerso en un ambiente en constante cambio, es complejo, tanto desde la perspectiva cultural como tecnológica. Esta incertidumbre, sin embargo, puede ser manejada a través de procesos colaborativos que permitan a la industria abordar problemáticas comunes, y también señalizar al ecosistema de innovación el camino a seguir. De este modo, se impulsa también la interoperabilidad habilitante para la digitalización en todo su potencial, y la disponibilidad de las soluciones y talento requerido en tiempo y forma”.

En este camino, surgen nuevos desafíos para acompañar este proceso de cambio, como la interoperabilidad y la ciberseguridad.

Marcela Díaz, Business Line Manager de Entel Ocean, explica que “de cara al proceso de digitalización, los datos de una minera o empresa de este ecosistema, son un activo muy valioso para las organizaciones; es el capital único y lo que va a permitir diferenciarse frente a la competencia”.

Agrega que “una empresa data driven basa su cultura en el uso eficiente de los datos. El proceso de digitalización debe estar enfocado en dar prioridad a los datos, es decir orientado a la búsqueda del “smart data”, la que permite alcanzar ventajas competitivas, optimizar costos y mejorar el proceso de toma de decisiones. Hoy están los habilitadores tecnológicos disponibles para construir culturas data driven”.

Otro reto que exige esta revolución 4.0 es la interoperabilidad, un elemento esencial para que las nuevas tecnologías funcionen de manera eficiente y ayuden a mejorar los índices de competitividad.

Para Marcela Díaz, “con la definición de estándares es posible avanzar hacia una minería inteligente e integrada, eliminando los silos existentes en la actualidad. Esto nos entregará una mirada global, aunada, de los procesos productivos. Ese ‘dato inteligente’ nos permitirá eficientar procesos, tomar decisiones de forma más oportuna, proteger de mejor forma nuestros equipos humanos en terreno. La empresa que gane esta carrera estará en ventaja frente a las demás”.

La optimización de procesos, mantención de maquinarias, atención remota de especialistas, conexión de camiones inteligentes con infraestructura de las faenas, entre otras, son algunos ejemplos donde la interoperabilidad es clave.

La adopción de todo esto es gradual. “En general se hacen pruebas con las nuevas tecnologías, se realizan laboratorios parcializados. Se gana la confianza en la tecnología y se eligen grupos que los adopten y vivan la experiencia, para que luego sean ellos parte clave de los procesos de adopción en mayor escala”, dice Díaz, quien enfatiza que se requieren nuevos roles para esto, como expertos en datos, en seguridad de la información, en soluciones cloud y en metodologías ágiles, pero sumado al equipo experto que tiene la experiencia minera. La mirada de cómo hoy se hacen las cosas es esencial para que las nuevas transformaciones estén enfocadas en los ámbitos donde se vean los mayores beneficios.

“La digitalización trae consigo, más seguridad a las personas, los ayuda a tener resultados más eficientes y a usar de mejor manera los recursos, lo que también tiene un impacto positivo en el medio ambiente”, asegura la experta en tecnologías de Entel Ocean, quien concluye que “en este proceso se genera una renovación en el empleo y una transformación de las capacidades. Lo que sí está claro, es que toda iniciativa digitalizadora que se lleve a cabo en el corazón de una organización estará relacionada con el crecimiento, y la mejora traerá dividendos para todos”.

La digitalización, la ciberseguridad, el desarrollo de capital humano y la licencia social para innovar, son los núcleos habilitadores de una minería inteligente e integrada.

Ciberseguridad y la transformación tecnológica

Para Cyril Delaere, gerente de servicios de Ciberseguridad en Entel Ocean, la ciberseguridad es “una práctica tanto para las empresas como para los individuos relacionada a la gestión de riesgos, que implica cómo abordar el mundo digital y el manejo de la información. Es un conjunto de soluciones enfocadas a resguardar el negocio en términos de situaciones críticas relacionadas al manejo de la información. Este núcleo engloba servicios más allá de los tecnológicos: la planificación, estrategia de inversiones, concientización y el manejo de los procesos internos, entre otros”.

Consultado por las lecciones aprendidas tras la pandemia, en que la ciberseguridad ha sido clave para mantener la continuidad de los procesos, el experto menciona que “en una primera etapa fue una carrera estresada, porque las empresas tuvieron que reinventar su manera de operar, sacándose el paradigma de trabajar en presencia física. En la segunda etapa, cuando el caos ya estaba contenido, se desplegaron los servicios para poder atender correctamente a todo el ecosistema de cada empresa minera. Se redefinieron los procesos, resguardando los accesos y llevándolos a la nube varios sistemas para poder funcionar y controlar de una manera eficiente”.

Junto con ello, recalca que “la emergencia sanitaria aceleró inesperadamente la digitalización en todas las dimensiones y, en Chile, las empresas de la industria minera de alguna manera estaban preparadas. Varias internacionales y otras maduras en esto cuentan con prácticas y estándares consolidados en su país. Lo que hoy día falta es la visibilidad de los sistemas que soportan la automatización y los procesos productivos de las mineras. Hay que tener en cuenta que estos sistemas son bastante cerrados, por lo que es necesario invertir en asesoría dentro de la planta, para evaluar los tráficos de datos, detectar anomalías que se pudieran dar en las plantas, consolidar y analizar las falencias, y procesos productivos. Hay una preocupación global de la falta de mapa de riesgos en los propios sistemas industriales”.

Además de enfatizar que “una vez que ocurre un ciberataque, el costo es muy alto porque los procesos de mitigación y de parches no se hacen de un día para otro. Puede implicar la detención de la faena por días, lo que conlleva pérdidas muy elevadas”.

Así como las nuevas tecnologías han dado importantes soluciones en esta nueva cultura digital, también plantean nuevos desafíos.

“Una vez que ocurre un ciberataque, el costo es muy alto porque los procesos de mitigación y de parches no se hacen de un día para otro. Puede implicar la detención de la faena por días”

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