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Equipos de Protección Personal, EPP: Efectividad basada en la definición de riesgos

El enfoque preventivo en seguridad minera requiere la máxima adecuación de los implementos de protección personal a las características particulares del territorio, y al área de acción donde se desempeña cada trabajador.

De acuerdo al informe anual del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), durante 2016 se produjeron 18 accidentes fatales en la industria (dos más que en 2015), y 17 accidentes respecto de los 14 registrados en el período anterior.

No obstante, si se analizan las cifras consolidadas para el período 2011-2016, las tasas de frecuencia y de fatalidad muestran una sostenida baja, para situarse el año pasado en 1,83 y 0,04, respectivamente.

El análisis estadístico de Sernageomin concluye que el trabajo sistemático del sector público, las empresas mineras y los propios trabajadores han permitido este avance hacia la meta final de “Cero Daño”.

El adecuado diseño, uso y evaluación de los equipos de protección personal (EPP), ocupan un lugar central en la búsqueda de este objetivo, considerando la prevención de riesgos laborales y el máximo control del daño en las personas, cuando se produce un incidente.

Luis Lodi, gerente de Seguridad y Salud Ocupacional de Codelco, explica que es indispensable que el manejo de seguridad relacionado con EPP se genere a partir de un diagnóstico transversal de las fuentes de riesgo.

“El foco de la gestión se orienta principalmente a acciones preventivas en operaciones y procesos. Sin embargo, también es necesario trabajar en toda la jerarquía de control, incluido los EPP, entendiendo que en la mayoría de los casos corresponden a la última barrera de protección ante el riesgo residual, y a que deben ser efectivos a la hora de mitigar impactos”, explica el ejecutivo.

Arturo Cares, gerente de Prevención de la Asociación Chilena de Seguridad (Achs), coincide en que la selección y uso de los EPP se relacionan directamente con los procesos particulares de cada faena minera.

“Hay que tener presente que los elementos de seguridad son reconocidos como una barrera efectiva para controlar algunos riesgos, sin embargo, su efectividad dependerá, entre otros aspectos, de su especificidad, es decir, su adecuado ajuste al riesgo al que se expone el trabajador”, resalta el especialista de Achs.

Diversidad de faenas

Los zapatos de seguridad, el casco y los anteojos de protección son los EPP más visibles y reconocidos por la población en general. Sin embargo, dependiendo del puesto de trabajo se agregan otros equipos cuyo uso responde a condiciones particulares.

Así, en la minería es necesario contar con elementos especializados para trabajadores expuestos a altos niveles de polución, ruido y radiación UV. También la ropa térmica permite enfrentar bajas temperaturas en faenas de altitud o la frecuente variación de la misma.

Teniendo en cuenta esta diversidad, los equipos son cada vez más específicos. Arturo Cares menciona la tendencia a que los EPP entreguen protección a la mayor cantidad de agentes nocivos. De esta manera, se busca reemplazar la utilización de múltiples equipos por solamente uno que integre varias aplicaciones.

La incorporación de la ergonomía exige considerar aspectos como las particularidades de género.

“Un claro ejemplo es la evolución de los cascos de seguridad, que junto con entregar protección frente a la caída de objetos, también incorporan protectores auditivos y viseras destinadas a proteger el rostro del trabajador expuesto a la radiación UV de origen solar”, destaca.

En el caso de las faenas de alta montaña, Luis Lodi explica que en Codelco se trabaja con una protección estándar que toma en cuenta los riesgos asociados. Además, se consideran equipos adicionales que entregan seguridad y comodidad ante bajas temperaturas, altitud geográfica y otras condiciones.

Cuando se trata del aumento de profundidad en minería subterránea el ejecutivo explica que “no existen elementos asociados a riesgos específicos, sino más bien a incidentes como caídas de rocas, exposición a gases, entre otros”.

Al respecto, Arturo Cares indica como tema pendiente la incorporación de los factores ergonómicos. Este aspecto implica ajustar los EPP a las características y medidas reales de los trabajadores chilenos, considerando diferencias entre hombres y mujeres, la edad e incluso factores étnicos, entre otras materias.

“Junto con lo anterior seguirá siendo el principal desafío controlar los riesgos en la fuente, de manera tal que el uso de estos equipos efectivamente sea la última barrera de protección y no la principal”, concluye.

Programa de homologación

Codelco ha definido como prioritario el programa de homologación corporativa de los EPP y ropa de seguridad, en el cual están trabajando directamente las áreas de seguridad y salud ocupacional y abastecimiento.

Su objetivo es definir estándares de protección para todos los trabajadores de Codelco de acuerdo a evaluaciones técnicas de exposición a riesgos. Esta homologación busca también que para un mismo riesgo exista una misma protección, permitiendo optimizar los requerimientos en esta materia.

“Es fundamental que los EPP cumplan de manera efectiva y eficiente con la protección exigida, por lo que sus estándares deben estar en concordancia con los aspectos legales y de certificación correspondiente, homologando estos equipos según los riesgos  existentes en los centros de trabajo”, explica Luis Lodi, gerente de Seguridad y Salud Ocupacional de la compañía.

Desde la perspectiva de los proveedores, Carlos Candiani, gerente de Control de Calidad y Gestión de Diversity-Pro, resalta que el aseguramiento de calidad y la consideración de este tipo de programas de homologación son claves para contar con una oferta competitiva.

“La debida certificación internacional y local de los equipos de protección personal es un requisito básico para participar en este mercado”, enfatiza el ejecutivo.

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