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Abastecimiento de combustibles en minería: Adecuándose a las nuevas condiciones competitivas

Ante la apertura y dinamismo del escenario energético local e internacional, la oferta de esta industria enfrenta mayores exigencias de entrada y posicionamiento en el segmento minero.

El año pasado el área de minería y metales de la consultora internacional EY publicó el informe “Los 10 principales riesgos de la industria minera 2016-2017”, en el cual identifica los temas estratégicos claves para la sostenibilidad de las compañías del sector. El ítem “acceso a fuentes de energía” forma parte de las prioridades que define el estudio.

“Debido a que el consumo de energía puede variar del 15% al 40% del presupuesto operativo de una mina, el costo es evidentemente una consideración importante al escoger una fuente de energía apropiada. Sin embargo, éste es solo un aspecto de una larga toma de decisiones estratégicas”, advierte el equipo a cargo de la publicación.

Es en este punto donde el estudio establece la importancia de analizar el uso de combustibles en la industria, teniendo en cuenta todos los procesos que involucra su abastecimiento: suministro, transporte, almacenamiento, distribución y disposición final; además de las siguientes consideraciones de creciente protagonismo:

  • Incertidumbre en cuanto a la disponibilidad y costo de la energía durante toda la vida de la mina.
  • Riesgos que puede enfrentar la contraparte que provee este insumo.
  • Opciones operacionales que determinan la eficiencia y productividad.
  • Implicaciones sociales, financieras y de reputación corporativa de la selección de proveedores.

En el caso de la minería chilena, también se aprecia la creciente incorporación de estas variables emergentes, lo cual se refleja en la diversificación de la matriz de abastecimiento de combustibles, contemplando objetivos de eficiencia energética, protección ambiental y cumplimiento del marco legal y regulatorio, entre otros.

Rainer Schröer, director del Programa Energías Renovables y Eficiencia Energética (4e) en Chile, explica que a nivel global, a pesar de la conocida posición crítica de Estados Unidos, existe un consenso general para avanzar hacia una cadena de producción “carbono neutral”, donde la selección y consumo de combustibles con fines industriales es fundamental.

En este sentido, el especialista destaca la oportunidad que representa la introducción de combustibles producidos con energías renovables en la industria minera, contando con precios competitivos en relación a insumos tradicionales como diésel. Agrega que esta opción “se presenta como un gran desafío, especialmente en las nuevas faenas reconvertidas a subterráneas, donde el uso de combustibles convencionales trae consigo problemas y costos de ventilación”.

En relación a este escenario, Juan Andrés Méndez, gerente de Desarrollo y Nuevos Negocios de Gasco, asume que el diésel sigue siendo uno de los principales combustibles para el funcionamiento productivo y de transporte en minería. Sin embargo, también aprecia cambios importantes a través de la incorporación de nuevas soluciones, lo cual se refleja en los requerimientos que establecen las licitaciones de grandes compañías mineras en esta área.

“Chile, como país mayoritariamente importador de combustible, hoy tiene la oportunidad de acceder a opciones como son el GNL (Gas Natural Licuado) y el GLP (Gas Licuado de Petróleo). Aquí, el mayor desafío es cómo acercar la fuente de importación a la industria minera”, sostiene el ejecutivo.

Relacionado con lo anterior, Gasco en alianza con Energía Latina (Enlasa) está trabajando en el  desarrollo de un terminal para GLP en la Región de Atacama.

Agregar valor

Desde la perspectiva de la oferta de combustibles hacia la minería, las compañías innovan en productos y servicios para fortalecer su posicionamiento en este segmento, o ingresar a él a través de ventajas competitivas en materias relevantes para la industria.

Así, por ejemplo, la empresa Enex, licenciataria en Chile de Shell, cuenta con laboratorios especializados en el análisis tanto de lubricantes como de combustibles industriales, teniendo a la minería como especial foco de su trabajo.

Los análisis que realizan este tipo de centros tienen como objetivo el aseguramiento de la calidad de los productos, a través del uso de tecnología avanzada para mediciones específicas (número de octano, punto de inflamación, curva de destilación, agua y sedimentos, entre otras).

En otra línea de desarrollo, los principales competidores del mercado buscan fidelizar a sus clientes mineros a través de la entrega de servicios avanzados, como gestión de suministro en terreno; desarrollo de proyectos de ingeniería especializados; y aplicación de soluciones de automatización a los procesos involucrados en el abastecimiento.

Ignacio Mackenna, gerente de Desarrollo e Innovación de Abastible, destaca que el diseño y aplicación de soluciones energéticas  basadas en GLP en faenas mineras, forma parte de esta tendencia.

Entre ellas, menciona los sistemas de producción de electricidad, la cogeneración simultánea de electricidad y agua caliente sanitaria, la climatización frío-calor y aplicaciones solares térmicas. Todas ellas tienen un uso intensivo en instalaciones mineras como campamentos, salas de cambio y talleres, entre otras.

Protección en terreno

La seguridad y prevención de riesgos en el transporte, almacenamiento y distribución de combustibles en faenas, también constituye un campo de mejora continua y de diferenciación. Tanto la normativa de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), como los estándares propios de cada empresa, son especialmente exigentes en esta materia.

Petroline, firma especializada en estanques móviles y estacionarios de superficie, desarrolló una estación de servicio para la entrega de combustible, que opera basada en energía solar.

Juan Esparza, gerente general de la compañía, destaca que, al no ser soterrados, este tipo de productos minimizan los riesgos de contaminación por filtraciones, y pueden optimizar los desplazamientos de vehículos y de combustibles. Actualmente, empresas como Codelco, Teck Chile y Enaex han incorporado este tipo de sistemas.

“Chile se encuentra inmerso en una serie de temas o eventos que hacen que debamos responder en forma responsable y oportuna”, destaca el especialista, mencionando la influencia directa de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) en la gestión de lubricantes y combustibles.

Se suma el hidrógeno

El Programa de Energías Renovables y Eficiencia Energética (4e) de Chile está trabajando en la incorporación de hidrógeno, generado a partir de energía solar o eólica, en motores de combustión diésel de camiones de transporte en minería.

De esta manera, se genera un sistema dual que, además de fomentar la diversificación de fuentes energéticas, permite reducir la emisión de contaminantes.

“Los nuevos desarrollos internacionales en la producción de hidrógeno como sustituto de los combustibles, aparece como otro punto estratégico, así como lo es la electricidad, dado que la versatilidad de su uso en la industria y su potencial es variado”, resalta Rainer Schröer.

En concordancia con lo anterior, el estudio “Hydrogen scaling up: A sustainable pathway for the global energy transition”, publicado este año  por la consultora internacional McKinsey & Company, destaca la positiva proyección sobre el uso de este insumo.

“Utilizado a gran escala, el hidrógeno podría representar cerca de una quinta parte de la energía total consumida hacia 2050. Esto permitiría reducir las emisiones anuales de CO2 en unas seis gigatoneladas –6.000 millones de toneladas– respecto de los niveles actuales”, sostiene el informe.

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