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Sergio Jarpa: “Nos hemos quedado estancados”

El presidente del grupo Voces Mineras –constituido como asociación gremial– lamenta la ausencia de una política minera en los programas de gobierno y de la legislatura. Insta a dar certeza jurídica al inversionista y a transparentar a qué se destina lo que genera la minería.

Motivado por las muchas veces “pobre” percepción que la ciudadanía en general e incluso algunos líderes de opinión tienen sobre la minería –a pesar de ser la actividad económica más importante de Chile–, Sergio Jarpa fue uno de los que lideró la creación del grupo Voces Mineras, formado por una decena de profesionales de destacada trayectoria en esta industria.

Constituida ya como asociación gremial, de la cual Jarpa es su presidente, su objetivo es contribuir a la valoración de la minería como aporte al desarrollo del país. La idea es que este grupo sea una fuente de opinión “ilustrada” e independiente, “con un enfoque realista de lo bueno, lo malo y lo perfectible”, explica su timonel.

Para Jarpa –quien es CEO de Marubeni LP Holdings–, la percepción que se tiene sobre la minería se relaciona mucho con un conocimiento parcial y a veces muy limitado de ella. “A pesar de la importancia de esta industria, la política minera no ha sido parte fundamental de los programas de gobierno ni de la legislatura, ni de un esfuerzo país. Se mira a la minería como la fuente de financiamiento para todas las necesidades, que funciona sola y que no necesita una institucionalidad moderna, acorde con los tiempos que vivimos y los desafíos que enfrentamos”, afirma el ejecutivo a MINERÍA CHILENA.

¿Cómo debiera ser esta política minera?

Debiera ser integral y con una mirada de largo plazo. Hoy somos el primer productor de cobre del mundo, por lejos, pero lo somos por el aporte de la minería privada. Codelco, nuestra principal empresa, se ha quedado en un nivel de producción estable, en torno a 1,7 millón de toneladas.

Diferentes factores, como la calidad de los yacimientos chilenos, una política de atracción de inversiones, la infraestructura, el sistema jurídico y la estabilidad política, permitieron que se concretaran las inversiones mineras, pero hoy vemos que ya no somos tan atractivos. Nos ha salido competencia y nos hemos quedado estancados.

¿En qué nos están aventajando?

Los factores que los inversionistas miran son: certeza jurídica, calidad de los yacimientos, disponibilidad y costo de la energía y agua, existencia y capacidad técnica de mano de obra, infraestructura, legislación y nivel tributario. Diría que en certeza jurídica y permisos ambientales no estamos bien; el costo de la energía en Chile es el doble que en Perú; tenemos mano de obra calificada, pero nuestra productividad laboral es de las más bajas del mundo. Con todo eso, hemos perdido sex appeal para la inversión extranjera.

¿Cuáles serían los ejes estratégicos de una política minería?

En Voces Mineras nos hemos fijado varios ejes temáticos: el aporte de la minería; sus impactos (en medio ambiente, comunidades, uso de energía y agua); innovación y desarrollo; capital humano, institucionalidad minera y políticas públicas, lo cual involucra todo el tema tributario. Aquí la pregunta que surge es si el nivel de tributación en Chile es competitivo, si existe espacio para mayor tributación o es prudente revisar nuestra política tributaria…

¿Cómo ve usted este tema en particular?

Creo que hay espacios para incentivar la inversión y dar certeza jurídica al inversionista, pero a la vez que exista más información respecto de en qué se invierte lo que genera la minería. Por ejemplo, está la situación del impuesto específico a la minería. Se creó supuestamente para investigar y desarrollar conocimiento e industrias alternativas. ¿Qué ha pasado con eso, en qué se ha invertido? Se destina al Presupuesto General de la Nación, mientras la investigación en minería es casi cero.

¿Qué le parece la política del litio definida por el Gobierno?

Conocemos el esfuerzo que hizo la Comisión del Litio, liderada por el subsecretario de Minería, pero creemos que el litio no es un material estratégico. Somos el único país del mundo que lo declara así y eso puede restringir el desarrollo tecnológico en torno al litio. Es un mercado pequeño, aunque con un gran potencial de desarrollo. Pero si lo concebimos como estratégico, no habrá atractivos suficientes para invertir en Chile.

 

Problemas técnicos y ambientales

¿Qué balance hace de la cartera de proyectos mineros que viene a la baja desde hace un par de años?

Lo que teníamos hace un par de años eran anuncios. Cuando se hablaba de inversiones por US$100.000 millones, era un listado de proyectos en distintas etapas de desarrollo, con diferentes indicadores de rentabilidad e incluso algunos de ellos todavía con problemas técnicos no resueltos, como el Nuevo Nivel Mina de Teniente. Ahora bien, Codelco no tiene la exclusividad de proyectos con problemas. Caserones, por ejemplo, inaugurado hace poco, todavía no llega a su capacidad de diseño y está enfrentando un proceso de reestructuración. Sierra Gorda está afrontando problemas ambientales. A esto se suman procesos de judicialización que han hecho retrasar proyectos como la expansión de Quebrada Blanca o de Los Pelambres. Hay un escenario de incertidumbre jurídica, donde incluso el Poder Judicial ha anulado permisos ambientales legítimos.

En este escenario ¿cómo ve que está funcionando la nueva institucionalidad ambiental?

Me llama la atención que la Superintendencia de Medio Ambiente se haya concentrado en la minería, con un enfoque de multar y clausurar. Eso no incentiva a nadie. No quiero decir que la minería cumpla con todo, claro que hay fallas, pero podría haber un foco más colaborativo. Hoy el 75% de las multas está en minería y las más cuantiosas. ¿Creamos instituciones para castigar o para ser colaborativos en el cumplimiento de la norma? La industria está mirando con cierta preocupación el accionar de la SMA.

Respecto de los proyectos con problema técnicos, ¿hubo un apresuramiento en su diseño?

Hay que analizarlo caso a caso. Si bien el estadillo de roca no es nuevo en El Teniente, se han encontrado con una situación imprevista en la periferia del yacimiento. En el caso de Andina, el tema de los glaciares puede ser una situación difícil de superar y por ello se está reformulando, pero eso significa que entraría en producción hacia 2025, y ése es el único proyecto de Codelco que agrega producción.

¿Cómo ve la situación financiera de Codelco?

Con preocupación, pero es la consecuencia de no haber invertido a tiempo en Codelco. Podría haberse invertido antes en Chuquicamata Subterránea o Radomiro Tomic. Pero también debemos hacernos un mea culpa: ¿se debió haber invertido en proyectos que ahora tienen problemas técnicos o ambientales no resueltos? Primero preocupémonos de resolver las incertidumbres técnicas, y después vamos a golpear la puerta del Ministerio de Hacienda.

¿Cree que Hacienda estará disponible para seguir entregando recursos?

Para la capitalización que se aprobó se pusieron condiciones de demostrar que los proyectos eran técnica, ambiental y económicamente viables. Y hay algunos que no tienen resueltas esas tres variables. Cualquiera sea la resolución, hoy es un poco tarde; Codelco va a experimentar un bajón de producción en los próximos años y ello no es exclusivamente culpa de la actual Administración.

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