Ministro de Minería Baldo Prokurica: “Tenemos que hacer en el país más y mejor minería”

El secretario de Estado analiza la relevancia de esta industria para cumplir con los compromisos sociales, así como del proceso que llevan a cabo para elaborar una Política Nacional Minera que guíe al sector en el largo plazo.

Recientemente culminó la primera etapa del proceso de elaboración de una Política Nacional Minera (PNM) impulsada por el Gobierno, y que ahora inicia una segunda fase, con miras a su discusión regional y -en paralelo- un análisis más técnico. El objetivo es  presentar el documento en el marco del próximo Mes de la Minería.

“Cuando tomamos la decisión de este trabajo, nunca pensamos que era de un par de meses”, advierte el ministro Baldo Prokurica. Precisa que tener una PNM significa “orientar a la gente que trabaja en el sector y también a los actores que vienen a invertir recursos, en una actividad que, de suyo, es de muy largo plazo”.

A modo de ejemplo, menciona el caso del proyecto Salares Norte, de Gold Fields, que en diciembre último obtuvo la aprobación ambiental, con lo cual “recién este año va a ingresar a la fase final (de su desarrollo y eventual construcción), después de diez años de exploración. La gente a veces no cree que este es un tema de muy largo plazo, e iniciativas   que a veces llevan años, terminan en nada”, acota.

Por eso, lo que han querido hacer en el marco del programa de gobierno del Presidente Piñera, es constituir mesas de trabajo, junto con los sectores público y privado, la academia, los trabajadores y la sociedad civil para establecer estos lineamientos.

Explica que en esta primera fase de enfoque nacional -que se inició en agosto pasado- se abordaron cuatro ejes temáticos: gobernanza del sector, desarrollo ambiental, desarrollo social y desarrollo económico. En la última sesión de trabajo se revisaron los documentos finales, se priorizaron las iniciativas y se definieron indicadores de medición.

¿Cuál es el siguiente paso?

Vamos a iniciar la fase regional. Una PNM sin tomar en cuenta a quienes son sus participantes mayoritarios, como son especialmente las personas del norte del país, quedaría coja.

Será coordinado a través de los seremis de minería regionales, quienes están haciendo un mapeo de los actores que deberían participar y, a su vez, se están reuniendo con las autoridades locales.

¿Se trabajará sobre la base de lo que ya se definió en la primera etapa?

Así es. Pero lo que queremos recoger son los distintos aspectos que la minería tiene, no solo de su operación, sino también desde las aspiraciones que las regiones mineras poseen en todo orden.

En paralelo, las mesas técnicas van a seguir trabajando con mayor profundidad en los temas ya planteados, para potenciar la transición de la industria a un desarrollo más sostenible. Se ha hecho durante este tiempo un acercamiento con distintos actores, como por ejemplo la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC), con quienes hemos firmado un convenio para que se incorporen a la mesa nacional. Lo mismo con la Superintendencia de Medio Ambiente, las asociaciones gremiales de la minería, la Enami…

Dentro de ese programa, vamos a exponer el plan a las comisiones de Minería y Energía de la Cámara y del Senado, y se van a organizar reuniones con la Secretaría General de Gobierno, la Segpres, el Ministerio de Desarrollo Social y el de Energía, entre otros.

Además, se están organizando encuentros con centros de pensamiento, ex ministros y subsecretarios (del rubro), estudiantes de las carreras de minería y con las universidades, tanto en Santiago como en regiones.

¿Cuál será el foco de los temas que se abordarán?

Hay un anexo donde se han definido los diez ejes que va identificar la PNM:

  • Institucionalidad y desarrollo minero
  • Desarrollo territorial y participación ciudadana
  • Productividad y capital humano
  • Impuestos e inversión pública
  • Innovación y cadena del valor
  • Minería verde
  • Pueblos originarios
  • Seguridad y desarrollo laboral
  • Pequeña y Mediana Minería
  • Nuevos escenarios, como continuidad operacional y certeza regulatoria.

¿Cuáles son los plazos y objetivos para esta segunda fase?

Queremos lanzar el documento definitivo en el Mes de la Minería, en agosto.

¿De ahí qué sigue?

Bueno, siempre que uno presenta este tipo de documentos se abre toda una fase discusión, porque mucha gente participa. Algunas cosas que se plantean son acogidas y otras no; este es un tema vivo, las políticas no son estáticas. Va a ser objeto de análisis desde distintos sectores, de diversos actores; es lo que vamos a tener que enfrentar.

¿Cómo esperan darle más sustento a esta iniciativa, para que no se repita lo que ha pasado con otros esfuerzos anteriores?

Nosotros creemos que por la amplia participación que ha tenido este trabajo, junto con los estándares que hemos impuesto, debiera tener un apoyo bastante amplio.

Estamos haciendo un programa de política minera no solo a la luz del gobierno nuestro, sino que obedece a la realidad que tiene el sector.

La minería nunca le ha fallado a Chile y por eso lo que tenemos que hacer es que el país no le falle a la minería. Eso significa abrirse a las inversiones, tener una mejor respuesta y mayor información… Es tan común escuchar que la minería deja los puros hoyos.

Por eso que un esfuerzo de la PNM es proyectar (el rol de esta actividad) al resto de las personas, que no participan directamente en esta industria, pero que son beneficiarios de los efectos; tienen que ser parte de esta discusión.

¿Cómo han visto la disposición al diálogo?

Aquí lo que tenemos es una cantidad de personas que quieren participar. Siempre hay gente que no le gusta, que tiene razones o argumentos para no hacerlo; pero en general  hemos tenido una recepción extraordinariamente importante.

¿Se ha invitado a sectores críticos de la minería? Referentes de la vereda opuesta.

Eso no se ha descartado. Hay algunos que han planteado la posibilidad de invitar a estas mesas mineras a los que habitualmente se oponen; es una alternativa, porque hay que conocer cuáles son las razones que ellos tienen. Muchas veces es por desconocimiento.

Coyuntura país

¿Les cambió el escenario el estallido social y el eventual proceso constituyente?

Vamos por parte. Primero, ninguna de las responsabilidades y compromisos que ha adquirido el ministro de Hacienda y el Gobierno, en pensiones, sueldo mínimo y otras, se van a poder cumplir si no hay minería en Chile. Eso significa que tenemos que hacer en el país más y mejor minería. Implica que debemos cuidar el prestigio que tenemos como destino atractivo.

En general, no conozco ningún proyecto minero que haya dicho que no va a invertir. Por supuesto que están preocupados, porque cuando se habla de cambiar la Constitución -y algunos hablan de partir de una hoja en blanco-, no puede ser un disparo a los pies.

Lo que necesitamos es tener mayor inversión minera. Las condiciones para ello son reglas claras y permanentes, que es lo que ha tenido el país por largo tiempo.

No descartamos -hay voces que proponen esta alternativa- estudiar algún instrumento que reemplace al (eliminado) DL 600; no igual, pero que sea de alguna manera un incentivo para los inversionistas.

¿Estos les han manifestado inquietud por las discusiones que vienen?

Apenas pasó un mes del estallido social, llamamos a los embajadores de los principales países que tienen inversión en Chile y les explicamos la postura del Gobierno, y especialmente la forma cómo el Presidente de la República ha conducido el tema, desde el punto de vista de buscar soluciones dentro de la institucionalidad y generar puertas abiertas desde La Moneda para conversar con todos los sectores, más allá de que estemos de acuerdo o no.

En este escenario, la actividad minera ha mantenido cierta de normalidad. ¿Cómo se puede cuidar eso?

Vamos a poner todos los esfuerzos, tomando en cuenta que hay aproximadamente 23 negociaciones colectivas este año, tanto del sector privado como de empresas del Estado.

Si queremos cumplir con la gente que tiene condiciones más desfavorables, no debiéramos ir por el camino de derrumbar a la minería. Este sector es fundamental para poder cumplir con esos compromisos (de mejoras), y creo que los trabajadores mineros tienen muy claro eso.

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