Juan Pablo Schaeffer, abogado especializado en sustentabilidad: “Lo mejor para manejar los conflictos es prevenirlos”

El profesional, quien recientemente dejó la vicepresidencia de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de Codelco para integrarse a un estudio de abogados, recomienda privilegiar el diálogo, en vez de centrarse en las compensaciones económicas.

Juan Pablo Schaeffer, abogado de profesión, ha tenido una carrera enfocada en los temas de sustentabilidad y la relación entre las compañías mineras y la sociedad. Fue gerente legal de la Unidad de Negocios Cobre de Noranda-Falconbridge, gerente de legal y posteriormente gerente de Asuntos Corporativos de Xstrata Copper Chile (ambas entidades parte de lo que hoy es Glencore Chile), para recalar posteriormente en Codelco, donde se desempeñó hasta septiembre de este año el cargo de vicepresidente de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad.

Recientemente Schaeffer se integró como socio al estudio de abogados Carcelen, Desmadryl, Guzmán, Schaeffer, Tapia y Compañía Limitada, para aportar con su experiencia en temas legales y sociales. Bajo ese prisma, aborda para MINERÍA CHILENA cómo los proyectos extractivos deben enfrentar su relación con los diversos grupos de interés involucrados y la comunicación de su impacto medioambiental.

¿Cuál es la fórmula para resolver un conflicto? ¿Existe alguna?
La fórmula es aprender que los conflictos no hay que evitarlos, hay que vivirlos y transformarlos en una relación de largo plazo. Ahora, lo mejor para manejar los conflictos es prevenirlos. Ahí hay que hacer un trabajo fuerte entre todos los actores, en todo lo que es entregar capacidades, tanto a las empresas como a las comunidades, en diálogo, en capacidad de escuchar y de ponerse en el lugar del otro, de entender que hay distintas visiones del mundo y del desarrollo. Esas competencias es necesario generarlas en un ambiente de construcción de confianza, y para eso hay que trabajar con cada una de las partes involucradas en el desarrollo de un proyecto.

¿Cómo se detectan esas diferentes visiones?
Se detectan cuando uno está dispuesto a construir relaciones honestas, transparentes, reconociendo que puede haber diferencias, pero que queremos construir juntos. Eso se genera a través de un buen mapeo de stakeholders, es decir, de cada de uno de los actores de un territorio. La idea es cómo descubrir quiénes son estos actores que quieren aportar, aquellas buenas ONG’s, aquellas buenas empresas, aquellas universidades y gobiernos locales que quieren dialogar y construir confianza.

¿Hasta cuándo la empresa tiene que ceder para lograr sintonía con las comunidades?
No creo que las empresas tengan que ceder. Uno tiene que entender que una empresa llega a un territorio a desarrollar un proyecto y va a tener una relación permanente con quienes son los actores locales y ellos pasan a ser sus aliados. En la medida que las empresas y las comunidades del entorno van diseñando y construyendo un proyecto en conjunto, más que ceder, es ver qué espacios se dan cada uno, qué roles quieren cumplir en el desarrollo de un territorio. Si somos capaces de vincularnos desde etapas más tempranas y permitir que la comunidad también pueda participar en el co-diseño del proyecto, trabajando en conjunto, posiblemente el resultado final sea mejor que el proyecto original.

¿Qué pasa cuando la empresa se enfrenta a una comunidad intransigente?
No es que las comunidades sean intransigentes. En un momento hubo desconexión, falta de diálogo, falta de confianza y se llegó a un límite en que la comunidad no estuvo dispuesta a aceptar el proyecto. La pregunta es anterior, es decir, qué errores pudo haber cometido cada uno para llegar a la situación en que están, en que hay un conflicto que no se soluciona, y a partir de esos errores poder tener un aprendizaje que  permita construir de una manera distinta hacia el futuro.

¿Cómo las comunidades pueden entender la naturaleza del negocio de un proyecto que va a generar un impacto en el entorno?
Es perfectamente posible entenderlo en la medida que, cuando un proyecto llega a un territorio dice: ‘mire, yo vengo a hacer un negocio, y esto tiene que ser negocio para ustedes’, es decir, reflejar la generación de valor neto para cada uno de los actores. De lo contrario, la comunidad no te va a apoyar. Hoy nadie está dispuesto a apoyar un proyecto que no le genere valor. Lo que la empresa tiene que hacer como un actor nuevo es entender cuáles son los intereses de la comunidad y de alguna manera apoyarla para que, bajo su responsabilidad, pueda ser capaz de desarrollarse y lograr los objetivos que se ha propuesto. En eso es clave la comunicación.

El Gobierno está planteando crear mecanismos de compensación económica para las comunidades. ¿Se puede ir más allá?
Centrarse en las compensaciones económicas no es el mejor camino. Si nos centramos solamente en el aporte económico, el problema es que ese dinero se reparte, se gasta y nuevamente vamos a decir ‘bueno y ¿cuál es el siguiente aporte que va a hacer la empresa?’.
Hay que centrarse primero en el diálogo, en mecanismos como mesas de desarrollo del territorio, donde los actores que intervienen en ese lugar sean capaces de definir un plan maestro de desarrollo, con proyectos de corto, mediano y largo plazo, y donde cada uno ponga sus propios intereses y se vayan priorizando esos proyectos con un trabajo en conjunto.

¿Qué otros mecanismos de compensación pueden plantear las empresas?
Me tocó hace poco (estando en Codelco) un caso con una comunidad indígena en el norte, en que su problema era el agua potable. Ellos no estaban pidiendo que los ayudáramos económicamente, sino que, aprovechando nuestros contactos con la autoridad local, pudiéramos apurar el proceso para obtener el agua potable en un periodo más corto. El apoyo que uno puede generar a las comunidades no solamente pasa por recursos económicos, sino por la generación de capital social, de buenas redes de contacto, o de potenciar a los líderes sociales.

¿Qué pasa en los casos en que se pierde la confianza y la empresa no cumple con lo que prometió?
Si efectivamente no lo hizo, es necesario que haga un mea culpa, reconocer cada uno de los problemas que tuvo y cuál es el plan que tiene para solucionarlos. Siempre es bueno formalizar mesas de trabajo, generar una metodología de mediación o facilitación. Cuando las confianzas están quebradas muchas veces es bueno que un tercero con experiencia en facilitación pueda ayudar a recomponer el diálogo. Si uno mira la realidad que está viviendo este país, estamos llenos de confrontaciones entre proyectos y comunidades locales. ¿Por qué?, porque tenemos una cultura en que no nos gusta reconocer que tenemos conflictos, y el problema es que, al no reconocerlo en etapas tempranas, el conflicto escala y finalmente se judicializa.

En un caso como el de Pascua-Lama, ¿se pueden estrechar nuevamente los lazos, recomponer las confianzas?
Soy un convencido de que uno puede recomponer confianzas en la medida que todos aprendemos de nuestras propias experiencias, y no volvemos a vivirlas de la misma manera. La relación no va a ser la misma, pero sí puedes lograr construir una nueva que posiblemente va a estar sustentada en la confianza. Pero tienes que ir paso a paso, demostrando que efectivamente estás dispuesto a actuar de una determinada manera, coherente con lo que la comunidad espera de tu comportamiento.

Comentarios

Conectate con