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Gustavo Lagos: “Las empresas que aplicaron cuidados integrales, siguen adelante”

El académico de Universidad Católica evalúa cómo la minería nacional ha enfrentado la crisis sanitaria. Destaca la capacidad que han tenido las compañías para mantener su producción.

Con dilatada trayectoria, el profesor de ingeniería en minería de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Gustavo Lagos, valora positivamente la reacción que ha tenido la mayor parte de las operaciones mineras del país, lo que a la postre ha permitido continuar con buenos niveles de producción.

Sin embargo, reconoce que han existido faenas que no desarrollaron una estrategia integral y perdieron la trazabilidad de sus trabajadores afectados por el brote infeccioso, razón que ha llevado a una alta tasa de contagios en algunas de ellas.

Lagos también hace hincapié en la cantidad de afectados por Covid-19 en ciudades cercanas a grandes operaciones.

De todas maneras, el docente apunta a que el aumento de casos en urbes como Calama y Rancagua se vincula mayormente a cómo la población de dichas ciudades ha enfrentado la pandemia, mas no directamente con la minería.

La apuesta minera

¿Cómo considera que ha sido la reacción de la industria minera nacional para enfrentar la pandemia?

Ha sido excelente en términos de continuar la producción minera. En cuanto a proteger a los trabajadores contra el Covid-19 ha sido diversa.

Mientras que algunas empresas dieron soluciones integrales de transporte, cuidados médicos, distanciamiento en faena, pruebas PCR, entre otras medidas para detectar el virus y anticuerpos, cuidar a las familias, (y tener) trazabilidad hasta el lugar de la vivienda y atención medica; otras compañías no fueron tan integrales en sus respuestas, flaqueando especialmente en el transporte de trabajadores a las faenas y trazabilidad fuera de la misma.

Esto hizo toda la diferencia en términos de resultados.

Las empresas que aplicaron cuidados integrales, siguen adelante sin dificultades, el resto ha tenido alto número de contagiados en algunas de sus instalaciones.

Un segundo aspecto a considerar es la actitud de las personas. Algunas faenas los alojan en los campamentos, en otras no, fundamentalmente debido a una elección de los mismos trabajadores.

Obviamente los resultados en cuanto a contagios son mucho más satisfactorios en el primer caso. Aquí está en juego la salud, pero también la producción, por tanto estimo que hay que gastar recursos adicionales en incentivos para que alojen lejos de sus hogares (evitando así riesgos de contagio). El beneficio económico para las empresas, para Chile y para los trabajadores es inmenso.

Los contagiados en faena son mucho menores que en las viviendas de los trabajadores y profesionales; números que circulan son 25% de contagios en faenas v/s 75% en los hogares.

Comportamiento ciudadano

De acuerdo con Gustavo Lagos, un tercer factor que ha jugado un rol clave es la actitud de los habitantes de las ciudades mineras.

Calama tenía a mediados de junio -antes de cerrar el aeropuerto- 15 vuelos al día, siete de llegada y ocho de salida; Antofagasta tenía 26 en ese mismo periodo, con 13 de salida y similar número de llegada.

“Sin embargo los contagios en Calama son casi el doble que los de Antofagasta; los muertos eran 78,3 por cada 100.000 habitantes en Calama, 20,2 en Antofagasta, y 24,1 en Rancagua, según informe epidemiológico de Minsal del 13 de julio. De hecho no hay comuna en Chile con más de 50.000 habitantes que tenga una tasa de mortalidad tan alta en el país como la de Calama, excepto en la Región Metropolitana”, sostiene el académico.

Por ello, considera que hay un factor cultural muy importante.

El hacinamiento, de acuerdo a la encuesta Casen 2017, era casi el doble en Antofagasta que en Calama. “¿Cómo se explica que haya el doble de contagios en esta última? Solo por el comportamiento de sus ciudadanos”, enfatiza.

Lagos concluye que todo esto se puede corregir de ahora en adelante, sólo es necesario advertir el problema y tener la voluntad. “Las responsabilidades son, primero, de los habitantes de las ciudades, pero los trabajadores y algunas empresas también tienen responsabilidad en lo sucedido. Los alcaldes de Calama y Rancagua se equivocan al sindicar todo el problema en las mineras. Hay una responsabilidad colectiva, y ellos como líderes no han sido capaces de mitigar los impactos”, sostiene.

Pasos siguientes

¿Cuáles serán los impactos de la pandemia en la minería y cómo será la fase de recuperación para esta industria?

No hay recuperación en cuanto a producción, porque las faenas están produciendo a full. En cuanto a la salud, el norte tiene menos habitantes que el centro del país y además tiene al grueso de la industria minera, la que ha apoyado a los servicios médicos de todas esas regiones de manera extraordinaria. Por ello, la recuperación de la salud, si hay voluntad, debiera ser muy rápida en las ciudades más afectadas.

¿Cómo quedará posicionada la industria minera producto de esta crisis?

Creo que muy bien, pero hay que entregar a la ciudadanía todo el análisis sobre la responsabilidad de los casos de altos, medianos y bajos contagios y tasa de mortalidad.

El ejemplo de la minería durante la pandemia es muy importante para los chilenos; ha sido el sector que siguió adelante, que no se detuvo, y gracias a ello muchos jóvenes advierten, por primera vez, lo relevante que es para el país. Esta importancia había ido desapareciendo en la percepción de los jóvenes; ahora lo saben. ¡Buena cosa!

¿Se abrirán espacios para otras industrias o la minería seguirá liderando su presencia del mismo modo que años anteriores?

Hasta ahora no hay industria alguna que desplace a la minería, en cuanto a efectividad de ayuda a la sociedad, de mitigación de la pandemia y de producir a plenitud.

Esta pandemia también ha impulsado la adopción de soluciones tecnológicas ¿Cuál es la relevancia y los beneficios que traen las nuevas tecnologías para la minería?

Son claves, y creo que lo que ha hecho la minería al respecto es todavía “tibio tibio”.

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