Eduardo Villacorta, de Goldcorp: “Para nosotros Chile siempre fue atractivo”

El vicepresidente senior para Centro y Sudamérica de la minera es responsable de vigilar desde Santiago las operaciones localizadas de Guatemala al sur. El desarrollo de El Morro es uno de los proyectos prioritarios, pero también buscan otras oportunidades.

En julio de 2013 se instaló en Santiago la oficina para Centro y Sudamérica de Goldcorp, que abarca desde Guatemala hasta la Patagonia. Eduardo Villacorta, vicepresidente senior de Operaciones a cargo de esta división (las otras dos son Norteamérica y México), fundamenta la razones de esta medida en la importancia que está teniendo está zona para la compañía –aportará unas 900.000 oz de oro equivalente adicionales en los próximos años– y en las oportunidades de nuevos negocios que ven, particularmente en Chile, donde hoy están presentes con el 70% del proyecto de oro y cobre El Morro.

“Para nosotros Chile siempre fue atractivo. Es más, creo que nos tardamos en venir, pero ya estamos establecidos”, subraya el ejecutivo, acotando que si bien se encuentran enfocados en el desarrollo de El Morro, “no quiere decir que eso es lo único que vinimos a hacer”.

Villacorta destaca que Goldcorp se ha caracterizado por tomar decisiones inteligentes cuando el precio del oro está en bonanza, sumando propiedades que aporten a su portafolio, “ya sea con producción de onzas, con generación de caja interesante, y en jurisdicciones políticamente estables”, puntualiza.

Las decisiones tomadas –añade– les han ayudado a mantener un balance robusto y muy poca deuda, “lo cual nos permite que, en momentos difíciles como en el que nos encontramos ahora, podamos aprovechar las oportunidades que puedan surgir”.

Es un buen momento para comprar…

Totalmente. La visión de la compañía es siempre estar atenta a esas buenas oportunidades que surgen y que cumplan con los requisitos que requiere nuestro portafolio.

¿Cómo ven las perspectivas para el precio del oro?

Si hubiera una fórmula (para conocer el precio del metal) sería lo mejor, pero no existe; nadie sabe eso. Los mercados tienen una volatilidad que no te da certezas.

Lo que sí puedo decir, y es algo que hemos venido repitiendo a nivel de compañía, es que creemos que estamos muchos más cerca del suelo que lejos. Desde mi perspectiva, el oro se va a mantener por algún tiempo al precio que está y luego va a subir, porque no hay otra opción. Es un commodity que ha demostrado que tiene una vida cíclica; todavía no hay nada en el mercado que pueda decir que va a haber una baja drástica. Por lo tanto, nos mantenemos optimistas con respecto al comportamiento del oro en el corto y mediano plazo.

Presencia en Chile

¿Qué relevancia tiene para Goldcorp la división de Centro y Sudamérica?

Podría decir que bastante. La división Centro y Suramérica tiene la mina Marlin (en Guatemala), que es la operación con más bajo costo de la compañía; luego Pueblo Viejo (República Dominicana, en sociedad con Barrick), que arrancó el año pasado; y finalmente Cerro Negro, en Argentina, que entraría en producción a mediados de este año. Solo ahí estamos hablando de dos proyectos que van a aportar 900.000 oz anuales de oro en los próximos cinco años: la proyección es que Cerro Negro va a producir 500.000 oz anuales a partir de 2015 (este año aportaría cerca de 150.000 oz de oro), y Pueblo Viejo 400.000 oz –una vez en régimen–, que corresponde al 40% de su producción.

¿Qué los motivó a instalar esta oficina en Santiago?

Es un análisis que hemos venido haciendo desde hace mucho tiempo. En 2010 hacemos una primera inversión propia en Sudamérica, con El Morro, y empezó a surgir la necesidad de tener un poco más de presencia. En 2011 la compra de Cerro Negro (en la provincia argentina de Santa Cruz) terminó de convencernos. Creo que Sudamérica es donde se está dando, si no un boom, un crecimiento muy importante de la industria a nivel global.

¿Qué rol le ven a Chile?

Para nosotros Chile es una jurisdicción muy importante, porque tiene industria minera totalmente desarrollada. También es un lugar donde nos podemos mover fácilmente para ver proyectos en Argentina. Por eso tomamos la decisión… Y porque creemos que estando presentes podemos tener más acceso a oportunidades que puedan surgir dentro de la región y específicamente en Chile.

¿Cómo ven actualmente el atractivo para el desarrollo de proyectos mineros en Chile?

Para nosotros Chile siempre fue atractivo. Es más, creo que nos tardamos en venir; pero ya estamos establecidos.

Nos vamos a enfocar en tratar de desarrollar y terminar El Morro, pero no quiere decir que eso es lo único que vinimos a hacer. Queremos ver qué más posibilidades hay de hacer negocios, en cualquier vía, siempre que le agregue valor a los accionistas y que nosotros podamos implementar lo que llamamos Prosperidad Sostenible para nuestros stakeholders.

¿Cuáles son los desafíos que ve para la industria en Chile?

Son de conocimiento público. La energía es un desafío. El recurso humano es otro; ha habido un boom importante dentro de Chile y Perú con el tema del desarrollo de proyectos, pero no se trata solo de no encontrar las personas, es que los costos (de contratación) se han elevado enormemente. Chile se volvió un lugar bastante caro.

Esto no quiere decir que la industria no se pueda desarrollar en esa línea, pero sí son cosas que hay que considerar a la hora de hacer una inversión.

Y que afectan la competitividad.

Al final todo se reduce a la competitividad. Los costos altos vienen a poner a Chile en un margen de competitividad desafiante.

¿Qué pasa con el tema de los permisos, plazos y la judicialización que están enfrentando muchos proyectos?

En el tema de los permisos, Chile tiene leyes bastante claras. Lo más importante para nosotros es que tiene mucha institucionalidad establecida, lo cual ha ayudado a que la industria se desarrolle como lo ha hecho.

La judicialización de los proyectos sí es un tema que hay que considerar. Si bien es cierto que debe haber vigilancia, de que se cumpla con las leyes, debe ser dentro de un marco ya establecido, y no por intereses que sean exógenos al desarrollo de la industria. Estamos muy vigilantes, viendo cuál es el desenvolvimiento que va a tener todo esto. Inclusive nosotros somos parte de un proceso (con El Morro).

A lo que nos remitimos es a cumplir con las leyes y a que esa institucionalidad que tiene Chile prevalezca.

¿Debe hacer un mea culpa la industria minera en este tema?

Más que un mea culpa creo que hay que adaptarse a la evolución de los tiempos, porque antes se podía hacer cosas que ahora no. Como industria tenemos que adaptarnos a este nuevo escenario y darle participación, en la medida lo que aplicamos, a todos los stakeholders.

A la espera de El Morro

Eduardo Villacorta reconoce que les tomó “algo por sorpresa” la orden de no innovar decretada por la Corte de Apelaciones de Copiapó, a fines del año pasado, que suspendió la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) de su proyecto El Morro. Esto, en respuesta al recurso de protección interpuesto por comunidades diaguitas del Valle del Huasco. “Teníamos entendido que el Estado había abierto el proceso (de consulta indígena) en donde unos participaron y otros no. Y luego, después que hubo un término para presentar las justificaciones necesarias para oponerse o pedir más información, vienen estos recursos de protección. Y ahí nos hemos quedado”, señala.

Si se tiene luz verde, ¿cuáles serían los planes y plazos?

Esa respuesta la tengo que dar más adelante, porque va a depender de los términos de la resolución, del desarrollo de un programa de exploración, y va a depender también del diálogo establecido con las comunidades…Hay una serie de factores.

Estamos esperando con tranquilidad, porque creemos que el proceso ha sido muy transparente.

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