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Director nacional del Sernageomin, Rodrigo Álvarez: “Falta una cultura de seguridad consolidada”

Regularizar los métodos de explotación de la minería pequeña y artesanal, y aumentar a 80 los fiscalizadores forman parte de los lineamientos que liderarán su gestión al mando del Servicio Nacional de Geología y Minería.

“El tema de la seguridad es un imperativo ético”. De esta forma resume el director del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), Rodrigo Álvarez, una de las prioridades fijadas para desarrollar durante su gestión al mando de este organismo.

Según la autoridad, quien asumió la Dirección Nacional de la entidad en abril último, en el territorio nacional hay más de 10.000 faenas mineras, por lo que “es evidente que este auge debe tener un correlato en materia de seguridad, para que la riqueza no solo se exprese en números macroeconómicos, sino que llegue también a la familia del trabajador minero”.

Precisamente, en materia de fiscalización sostiene que están promoviendo el concepto de “liderazgo visible” y de “proceso seguro”, lo cual implica que los directivos de las empresas promuevan una cultura de seguridad y autocuidado en las faenas.

Para este año Álvarez adelanta que dispondrán de “ingenieros fiscalizadores más preparados, con mejor tecnología y herramientas, que permitan alcanzar una meta superior a las 12.000 inspecciones, pero de buena calidad. En 2010, el Sernageomin tenía apenas 18 fiscalizadores. Este año la meta es llegar a los 80 inspectores”, manifiesta.

¿Cómo evalúa el comportamiento de la pequeña y mediana minería en materia de seguridad? ¿Dónde están las mayores falencias? 

Hay una brecha importante entre la gran minería y los demás sectores. Evidentemente las empresas de mayor envergadura tienen más recursos destinados a la seguridad, con estándares que en algunos casos son replicados de sus casas matrices en otros países, con departamentos destinados en forma exclusiva a este ítem. Eso como norma general.

Ahora bien, aunque la gran minería tiene menos accidentes, también es cierto que allí se registran los más graves. Por su parte, la minería más pequeña cuenta con menos tecnología y recursos. De ahí se desprenden las principales falencias en seguridad. Aquí la tarea del Sernageomin es apoyar a estos sectores con información y fiscalizaciones. Pero más allá de esa distinción, todavía falta una cultura de seguridad consolidada en la minería en general. Porque obviamente todo esto no puede depender exclusivamente de la fiscalización y/o el garrote.

¿En qué medida ha mejorado el desempeño de la pequeña y mediana minería en materia de seguridad?

En la minería más pequeña hay un cambio cultural importante en los años recientes, lo que se evidencia en las cifras de disminución de la accidentabilidad en este sector. No solo los trabajadores  y sus familias son cada vez más conscientes de la importancia de la seguridad en el desarrollo de sus labores, sino que la presencia del Servicio ha sido una contribución progresiva. La fatalidad en la minería más pequeña ha disminuido, pero ese es el indicador de los casos más extremos. Falta mucho por progresar en materia de accidentabilidad en general.

¿Qué medidas específicas pretende aplicar para apoyar el cumplimiento de la normativa por parte de la pequeña y mediana minería?

Como primera medida debemos continuar regularizando los métodos de explotación de la minería pequeña y artesanal. En la medida que Sernageomin conozca esos planes, se puede colaborar en que estos sean procesos seguros para los trabajadores y su entorno. Nuestro Departamento de Seguridad Minera prioriza al plan de fiscalización de la minería más pequeña, tomando en cuenta las condiciones de seguridad propias de cada faena. Este trabajo se potencia con las asociaciones gremiales y sindicales.

La otra arista del tema es la gestión que hace nuestro Centro de Capacitación, donde por mandato legal se forman expertos y monitores en seguridad. El Ministerio de Minería, a través del Programa de Asistencia y Modernización de la Pequeña y Mediana Minería (Pamma), cuenta con variadas iniciativas de capacitación para los trabajadores con un énfasis en la seguridad minera.

Mapas geológico, geoquímico y geofísico

 

¿Cómo espera que la institución se relacione con este sector?

La minería es una de las áreas centrales  del Sernageomin y, en este sentido, uno de los principales focos de trabajo está dado por el Plan Nacional de Geología, que está dotando al país de un mapa de geología básica de mejor resolución, para saber con más detalle la estructura geológica del territorio; también un mapa de geoquímica, que permite disponer de una línea de base sobre 59 elementos químicos, incluyendo metales pesados, lo que resulta útil para la exploración minera, la atracción de inversiones y para la gestión ambiental del territorio e información ciudadana.

Finalmente está el mapa geofísico, que posibilita una mayor penetración subterránea para pesquisar la composición mineral del subsuelo, y así contribuir a la exploración de proyectos empresariales y a la discusión sobre la soberanía de los recursos naturales. Este tema es uno de los frentes principales de nuestro trabajo, en pro del conocimiento del patrimonio productivo y la atracción de las inversiones.

Una de las prioridades del Gobierno es concluir la cartografía geológica nacional. ¿Cuáles son las etapas y plazos estipulados para este trabajo?

La envergadura de este plan es gigantesca. Los geólogos del Sernageomin toman las muestras una por una en diversos terrenos con palas y bolsas de PVC, así que se trata de un trabajo titánico en lo que respecta al mapa geoquímico. Son 600 muestras por cada cuadrícula. Y una cuadrícula equivale a una superficie de 100×130 km. Ya están concluidas las cartas de Arica, Pisagua e Iquique, con un área similar a la superficie de Suiza. En proceso final están las de La Serena y Vallenar, mientras que están en desarrollo las de Copiapó y El Salvador. En paralelo se trabaja en el mapa de geología básica, que representa la estructura, tipología y datación de la roca de superficie; y el mapa geofísico, que permite detectar minerales a varios kilómetros de profundidad.

¿Cómo responde a opiniones que señalan que el área de fiscalización se ha modernizado, pero que no ha ocurrido lo mismo con su similar de geología?

Yo tengo una impresión diferente. El Plan Nacional de Geología es, de hecho, una de las iniciativas estrella del Servicio y ha impulsado un proceso modernizador, por todo lo que tiene que ver con la adquisición tecnológica. Así también, tras la crisis del volcán Chaitén, el primer gobierno de la presidenta Bachelet dispuso la creación de la Red Nacional de Vigilancia Volcánica, que monitorea a los 43 volcanes de mayor riesgo en Chile. Este observatorio es el que sigue a la mayor cantidad de volcanes; después vienen los de Indonesia, Rusia y Alaska. Eso ha significado inversiones públicas enormes, lo que se traduce en nueva y periódica información geológica.

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