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Carlos Gálvez: “No se han fomentado proyectos mineros grandes”

El presidente saliente de la SNMPE del Perú estima que este año la producción de cobre de su país llegará a 2,6 millones de ton, pero critica la falta de nuevas iniciativas, entrabadas por la gestión del gobierno anterior.

Haber puesto en operación el proyecto Las Bambas y concluido su ramp up durante los primeros meses del pasado ejercicio, lo mismo que la expansión de Cerro Verde, junto con el hecho de que las faenas de Toromocho y Constancia alcanzaran sus niveles previstos de producción, han permitido que Perú consolide el crecimiento de su producción de cobre, pasando de un nivel que llegó a 1,3 millón de ton de cobre en 2014 a cerca de 2,4 millones de ton en 2016. Así lo destaca el presidente de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE) del vecino país, Carlos Gálvez, a la hora de hacer un balance del sector y de sus perspectivas para el corto y mediano plazo.

En conversación con MINERÍA CHILENA, el dirigente y ejecutivo minero adelanta que para el presente año esperan alcanzar una nueva cifra récord del metal rojo, de 2,6 millones de ton. “Digo esto no porque haya gran incremento de producción por minas nuevas –puntualiza–, sino porque en el primer trimestre de 2016 no estaba consolidada la producción, al máximo nivel de diseño, de esas operaciones (que ingresaron en los recientes ejercicios)”.

Gálvez enfatiza que este incremento en la producción de cobre es muy importante, porque les permite desplazar a China del segundo lugar, “bastante distantes, ciertamente, del primer productor mundial que es Chile, pero con expectativas para un reto fantástico  de cara al futuro, que es acercarnos a esos niveles de producción y de rentabilidad que Chile posee”, agrega.

¿Qué perspectivas tienen al respecto, de seguir aumentando su producción de cobre?

Nosotros tenemos una desventaja respecto de Chile, por haber empezado a construir y desarrollar estos depósitos en tiempos relativamente recientes, mientras que Chile lleva más de 40 años con un permanente esfuerzo de expansión y consolidación de su producción de cobre; por eso es que estamos tan retrasados.

Pero tenemos una ventaja: teniendo depósitos relativamente jóvenes, porque están empezando a producir, los rajos abiertos nuestros no son tan profundos como los chilenos. Estamos todavía en una etapa bastante superficial que nos permite tener menores costos de acarreo, trabajar con leyes con contenidos de cobre competitivas…

En estos momentos ya estamos prácticamente empatados en los costos de energía, que son importantes en esta industria. Pero por otro lado, no estamos teniendo carencia de agua, no se está desalando (agua de mar) como sí ocurre en Chile. Eso nos genera una ventaja competitiva, porque el consumo de energía se vuelve menor.

¿En qué situación se encuentran los otros productos mineros?

En plata estamos bien posicionados, tenemos algunas faenas de mediano tamaño que están ampliando su producción a tasas de 5% anual. Eso ocurre para plata, plomo y zinc.

En el caso del oro, estamos en un plateau y alguna declinación, lamentablemente, porque no hemos podido expandir nuestras zonas de exploración ni desarrollar nuevos proyectos en lugares donde sabemos, de hecho, que tenemos recursos. Esto es una restricción que imponen los problemas sociales y ambientales que se han ido presentando.

Inversión minera

¿A cuánto esperan que ascienda la inversión en el sector este año?

Ése es un factor limitante. Durante el gobierno pasado hubo mucha conflictividad social y restricciones en lo que es el otorgamiento de permisos, ante eso no se ha fomentado el desarrollo de proyectos mineros grandes, solamente algunos de mediano tamaño.

El peak de inversión en el sector minero se dio en 2013, con un monto muy cercano a los US$10.000 millones, que al año siguiente se redujo a US$8.500 millones y en 2015 a unos US$8.000 millones. En 2016 lamentablemente la cifra de inversión está en el orden de los US$4.000 millones y si nada cambia, estaríamos invirtiendo algo así como US$2.000  millones en 2017.

Ojalá podamos revertir esta tendencia, que se dé un punto de inflexión; porque tenemos un portafolio de cerca de US$50.000 millones para ser ejecutado prontamente.

Usted ha dicho que el punto de inflexión podría ser lo que ocurra con Tía María. ¿Qué relevancia le asigna a este proyecto?

Es muy relevante porque sería la muestra que esta tendencia cambió. Esto requiere ciertamente un reto de liderazgo del Presidente Kuczynski, quien ha ofrecido ir al Valle del Tambo a escuchar a las poblaciones y conversar con ellas, para explicarles que hay mitos equivocados, que se tienen que corregir. De lo que se trata es de evitar los temores que tiene la población respecto del devenir de los siguientes proyectos.

¿A qué atribuye este resquemor?

Jugar con el temor de la gente es muy sencillo y eso es lo que ha venido ocurriendo. Hay que explicar, y un líder como Pedro Pablo Kuczynski puede hacerlo.

¿Cuál es su evaluación de la gestión del Presidente Kuczynski en estos primeros meses?

Cuando asumió se encontró con un Estado absolutamente disfuncional. Lo primero que ha tenido que hacer es ver qué cosas se pueden corregir de la administración, para que el Estado funcione.

Es muy difícil pedirle resultados a quien lo que tiene que hacer es reparar el vehículo en el cual tiene que movilizarse  (precisa a modo de ejemplo).

Las Bambas

El ingreso de Las Bambas y la ampliación de Cerro Verde son algunos de los hitos que explican el fuerte aumento de la producción de cobre peruana.

Proyectos

Más allá de Tía María, ¿qué otros proyectos considera viables en el corto a mediano plazo?

Hay un proyecto mediano de oro y plata: Tambomayo, que ha sido concluido en diciembre, está comenzando su ramp up. Se están viendo el proyecto Zafranal y el de Quellaveco, que son importantes. Hay que mirar que se desarrolle el conjunto de Galeno – Michiquillay, que son yacimientos con recursos claramente identificados en la zona donde está Conga, así que eventualmente se podría trabajar los tres depósitos en conjunto, lo cual implica sinergias y economías de escala. Tenemos Marcobre y San Gabriel, que es de oro, también para ser construido en cuanto se concluya la ingeniería de detalle. Hay otro emprendimiento de zinc importante, que es San Gregorio, tiene 70 millones de ton con 6% de zinc. En fin, hay una lista larga, cerca de 50 proyectos, que involucran unos US$50.000 millones en capex.

¿Qué factores se tienen que despejar para que se materialicen? 

La expectativa; tener un primer ejemplo exitoso que permita generar un efecto demostración, no solamente del éxito del desarrollo del proyecto sino de los beneficios que genera en la población. Y en eso estamos

¿Si Tía María se entraba podría repercutir negativamente en estas otras iniciativas?

No diría tanto, pero lo estoy tomando como un caso emblemático porque ha habido una oposición importante. Y si hay la posibilidad de convencer y de materializar (esta inversión), entonces será mucho más factible seguir avanzando con otros proyectos.

Oportunidades de trabajo conjunto

Consultado sobre las sinergias que ve entre las industrias mineras de Perú y Chile, Carlos Gálvez sostiene que es “una oportunidad fantástica”. Y para justificar esta visión comenta: “Si uno se pone a pensar que entre el norte de Chile y el sur del Perú tenemos 40% a 45% de la producción mundial de cobre, podemos trabajar conjuntamente en el uso de las mejores fuentes de energías, en poder hacer cluster y generar actividades complementarias, desarrollar tecnología conjuntamente, en aplicar ciencia, conocimiento e innovación, todo eso. Quién no quisiera poder tener como laboratorio para sus productos o para su innovación una capacidad de producción tan grande como ésa”.

Asimismo, el presidente de la SNMPE del Perú agrega que desde la perspectiva estrictamente comercial, “podríamos en conjunto ver cuáles son nuestras mejores opciones para las negociaciones respecto a las fuentes y destinos del producto, e incluso su precio”.

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