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Álvaro García: “No estamos aprovechando todo el potencial de la minería”

El presidente ejecutivo de Alianza Valor Minero hace un balance del trabajo realizado por el grupo que se creó al alero del informe “Minería, plataforma de futuro para Chile” y que hoy tiene tres ejes de acción.

A casi un año de constituirse el grupo Alianza Valor Minero, cuyo objetivo es orientar y supervisar la implementación de las prioridades establecidas en el informe “Minería, plataforma de futuro para Chile” entregado en diciembre de 2014 al Gobierno, su presidente ejecutivo, Álvaro García hace un balance de lo realizado a la fecha, en función de una agenda que tiene objetivos a 20 años plazo, para alcanzar una minería virtuosa, incluyente y sostenible.

Este primer año el trabajo se organizó en torno a esos tres atributos, por medio de tres grupos a cargo: Alta Ley, responsable de la dimensión virtuosa y liderado por Mauro Valdés; el de Medio Ambiente (sostenibilidad), que encabeza el ministro del ramo; y el equipo comandado por el propio Álvaro García, relacionado con la dimensión inclusiva.

En minería virtuosa, “se logró expandir el Programa de Desarrollo de Proveedores; se está pronto a concluir la hoja de ruta de brechas tecnológicas, donde se identificaron cinco nódulos de trabajo, y se ha avanzado en dos que se priorizaron: relaves y fundiciones. En ambos casos hay proyectos en curso. En relaves hay uno presentado para su reutilización y en fundiciones las empresas directamente están trabajando los temas”, indica el directivo de Alianza Valor Minero.

En el ámbito sostenible, detalla, se están presentando tres proyectos al Fondo de Inversiones Estratégicas para su financiamiento: uno que elabora líneas base para la evaluación ambiental y hace un piloto de medición de esas líneas; otro orientado a definir qué es compensación por biodiversidad; y el tercero es un centro de referencia para dar certeza a las mediciones de impacto.

“En el área de inclusión terminamos de construir una arquitectura para un modelo de diálogo permanente entre gobierno, empresas y comunidad, que extiende esta instancia a todo el proceso productivo, desde prefactibilidad o exploración hasta el cierre, y contempla también un mecanismo de resolución de controversias, de modo de tender a desjudicializar el diálogo”, informa, precisando que realizarán pilotos para probar el sistema y, sólo después de ese proceso, propondrán un formato definitivo.

Más allá de estos temas de largo plazo, ¿el grupo también está mirando los problemas que afectan hoy a la minería?

Nuestro propósito es convertir a la minería en una plataforma de desarrollo para el país, no sólo para el sector. Ése es un proceso de largo plazo, pero requiere de acciones en el corto plazo y, por lo tanto, nuestro foco está puesto en iniciar esas acciones. Además de lo que mencioné, hay acciones que comprometió el Gobierno –y que son parte de nuestra agenda–, como incrementar la disponibilidad de información geofísica para estimular la exploración, que ya Sernageomin ha llevado adelante, y priorizar la productividad en la minería, en que la Comisión de Productividad ya calificó como prioritaria a esta industria.

¿Cuáles son las principales preocupaciones que las compañías mineras les han manifestado?
Hoy la principal preocupación está en los costos, pero es crucial que no caigamos en la ceguera del corto plazo. Tenemos que prepararnos como país para un nuevo ciclo. Hoy las exportaciones de los proveedores de la minería alcanzan a US$500 millones al año. Es un veinteavo de lo que exporta Australia, cuando este país es tres veces Chile. No se explica esa diferencia; nos indica que no estamos aprovechando todo el potencial de la minería.

¿En innovación tecnológica qué trabajo llevan hasta ahora?
Hay un programa de energía solar y un proyecto para introducir el internet de las cosas en la minería, que no sólo son muy útiles para el sector, sino que la posibilidad de extender ese conocimiento al resto de la economía nacional es muy grande, y es precisamente lo que queríamos: usar el ecosistema minero para hacer innovaciones tecnológicas provechosas para la industria, pero extensibles al resto del país.

¿En fundiciones, cuál ha sido el foco de la discusión? Porque hay dos posturas: una que las ve como un activo estratégico y otra que las considera un mal negocio…
El foco es cómo cumplir con la normativa ambiental vigente y una previsible más estricta aún, y mantener exportaciones que vayan más allá de los concentrados. Si no se desarrollan proyectos de inversión en fundiciones, Chile va a retroceder en la composición de sus exportaciones. Nuestra intención es que el país avance en esto y que no dependamos de un único proveedor del servicio en China.

¿Esto es viable, considerando la cuantiosa inversión?
Son inversiones cuantiosas, pero viables, en el sentido de que la tecnología está disponible. Se ha explorado también la posibilidad de inversiones extranjeras en fundiciones, quizás en sociedad con empresas nacionales, incluida Codelco. En el grupo de trabajo sobre fundiciones hay bastante unanimidad en que la inversión en fundiciones en Chile es crucial.

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