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Alberto Salas, presidente de Sonami y la CPC: “Tenemos futuro en la minería”

El representante gremial destaca la importancia de avanzar en acuerdos público-privados, resaltando el rol de Enami y del Gobierno en materia de reformas que apunten a aumentar la productividad y evitar paralizaciones de faenas.

Con el ministro de Hacienda Rodrigo Valdés, y su antecesor, Alberto Arenas, con senadores y diputados, con grandes, medianos y pequeños productores, en resumen, con todos los principales actores de la economía local se reunió Alberto Salas, presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), y desde hace un año también de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), durante 2015.

No hay que indagar mucho para conocer las razones: en menos de un año (desde junio de 2015) el precio promedio mensual del cobre refinado en la Bolsa de Metales de Londres (BML) disminuyó un 23%. Aunque en la industria aseguran que los fundamentos del sector son fuertes y que la demanda por cobre repuntará, la coyuntura ha golpeado al sector. Según datos de Sonami, entre fines de 2014 y el término de 2015, el número de pequeños productores mineros bajó de 1.138 a 928.

De ahí que uno de los grandes objetivos perseguidos por esta entidad fuera lograr que el Ministerio de Hacienda aprobara recursos para aumentar el precio de sustentación para  la pequeña minería, lo que se logró en diciembre último, cuando la propia Presidenta de la República anunció una banda de sustentación de 40 cUS$/lb para 2016 (10 centavos adicionales respecto de 2015).

El mecanismo y los fondos adicionales entrarían en vigencia el 1 de enero de este año, y se mantendrían hasta el 30 de junio, mientras la autoridad aprueba un mecanismo permanente de estabilización del precio del cobre.

“Los gobiernos siempre han entendido nuestra posición y actuado en consecuencia”, comenta Alberto Salas. Sin embargo, explica que mientras no se tenga una ley, se estará sujeto a las decisiones anuales de Hacienda y, aunque siempre se han logrado acuerdos, “puede que un día no. Por lo tanto, es mejor que (el mecanismo) no sea discrecional”.

¿Por qué lograron los 10 centavos adicionales?

El año pasado la pequeña minería sufrió un ajuste de costos, en promedio, bajó de 280 a 250 cUS$/lb, pero el precio de sustentación de 30 cUS$/lb permitió que este segmento siguiera funcionando. Este año los precios han estado en torno a los 200-210 cUS$/lb, y, aunque hubo un esfuerzo de reducción de costos, un precio de sustentación de 30 cUS$/lb no era suficiente. Con esto veíamos una gran cantidad de paralizaciones en zonas donde no hay otra actividad económica.

Me tocó estar en periodos de crisis en Taltal, donde el desempleo era cercano al 35%. Esto fue lo que se habló con el Gobierno, con el Ministro de Hacienda y finalmente se dieron cuenta que era un préstamo lo que estábamos solicitando y que la seguridad del retorno es muy alta.

¿Incluso si el precio del cobre sigue bajo, más de lo esperado?

La premisa es que el Comité de Expertos (Comité Consultivo de Precio de Referencia del Cobre) fije el precio de largo plazo y los productores que sean viables con este precio, puedan recibir apoyo; quien no, no puede trabajar, porque significa que necesita de subsidios.

El año pasado se paralizaron del orden de 200 operaciones, pero hay un núcleo duro del orden de 500 pequeños productores; nunca se baja de ese número, alcanzando hasta 3.000 en épocas de bonanza.

¿Qué rol esperan de Enami?

Uno muy importante, por eso le hemos pedido que revise sus costos de manera que pueda incrementar la tarifa en algunos centavos y, así, evitar más paralizaciones.

Como Sonami planteamos que la viabilidad es de todos. Enami y los pequeños y medianos productores son dos caras de la misma medalla, a los dos les tiene que ir bien. Si a Enami le va bien y a los productores no, éstos van a dejar de entregar, lo que impactará a Enami.

Jaime Pérez de Arce es un vicepresidente con amplia experiencia, que conoce muy en detalle a la pequeña y mediana minería, y busca los equilibrios para que Enami mantenga su continuidad operacional.

La medina minería, por ejemplo, abastece de concentrado a Paipote y las fundiciones tienen costos fijos muy altos, y si no reciben abastecimiento, se disparan sus costos. Por eso, Enami siempre ha visto esto (apoyo a la mediana minería) como un tema comercial.

Esto es un esfuerzo público-privado que le hace bien al país: evitamos paralizaciones y nos mantenemos en posición de primeros productores de cobre.

¿Se puede decir que el ciclo negativo llegó a su punto más bajo?

Nadie tiene una bola de cristal, pero uno de los factores de la formación del precio, la oferta y la demanda, indica que en el largo plazo se irá subiendo. Tenemos futuro en la minería, pero tenemos que cuidarnos para que esta crisis produzca los menores efectos en el empleo. Ya hemos perdido 55.000 puestos de trabajo desde 2012, 36.000 el año pasado; empleos calificados.

Hay trabajos que en estos ciclos no se hacen, la exploración, por ejemplo, baja; disminuyen todos aquellos gastos que no van directamente ligados a producir ingreso. Sin embargo, cuando las cosas van bien, también van para todos, incluidos proveedores de bienes y servicios.

Reforma Laboral

El Gobierno entendió sus argumentos y aumentó el precio de sustentación, ¿sienten que también lo está haciendo en otras materias, como en las modificaciones al Código del Trabajo?

Hemos trabajado intensamente en la reforma laboral y hemos dado a conocer nuestra posición y, la verdad, el Gobierno nos escucha, tiene la mejor voluntad, pero hay temas en los que no estamos de acuerdo. Creemos que algunos de los aspectos de la reforma complican el mercado laboral y no van en la dirección de lo que necesitamos: mayor productividad y competitividad. Esta ley está muy centrada en un foco: el sindicalismo, siendo que lo laboral es mucho más amplio e importante. No nos oponemos a los sindicatos, pero éstos tienen que ser libres.

El reemplazo o no en caso de huelga sigue sin generar consenso.

Es una necesidad tener gente para evitar que el sindicato, en su huelga, tenga el poder de producir un daño mayor en la empresa de lo que está negociando. Significaría que el sindicato tiene un poder desequilibrante y, de alguna manera, está chantajeando al empresario.

En mi experiencia, siempre tuve turnos de emergencia; si no quieren hacerlo producen un daño a la empresa mucho mayor que lo que se está negociando. Es importante hacerse cargo de las realidades y ésta es que tenemos que lograr una ley laboral que equilibre las negociaciones y busque acuerdos.

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