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Alberto Salas, presidente de Sonami: “Mantendremos el liderazgo en el cobre”

El ejecutivo sostiene que la industria estaba escalando en costos en los últimos cuatro años, pero que la información proveniente de la pequeña, mediana y gran minería indica que se acercan costos más bajos. “Viene un punto de inflexión”, dice.

Incrementar nuevamente la producción de cobre fino y alcanzar los 6 millones de toneladas del metal rojo es el pronóstico que el presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), Alberto Salas, proyecta para el sector en 2014.

“Chile volverá a incrementar su producción y este año vamos a batir el récord y producir 6 millones de toneladas de cobre fino. En dos años habremos crecido 11% o 12% y seguiremos manteniendo nuestro liderazgo como primer productor de cobre en el mundo”, afirma el ejecutivo.

De acuerdo con el representante gremial, este año se registraría un pequeño superávit mundial de cobre, “pero estamos viendo cifras más positivas de las que esperaba el mercado con el crecimiento de Alemania, Estados Unidos y el factor principal que es China”, recalca.

En su segundo periodo dirigiendo los destinos de la entidad que agrupa a las empresas de la pequeña, mediana y gran minería privada del país, Salas reconoce la pérdida de competitividad que ha experimentado el sector desde hace un año, afectado por la baja en las leyes de los minerales y el incremento en los costos de producción. Precisamente para elevar los índices de productividad, sostiene que los elementos claves son la innovación, tecnología e investigación.

¿A su juicio, en qué pie se encuentra hoy la minería en Chile, particularmente la mediana y pequeña?

Si lo miramos desde un punto de vista global, la minería terminó un 2013 exitoso en términos que subimos nuestra producción casi un 6%. El PIB de la minería sumó 6%, lo que es más que el PIB del país, que se sitúa un poco por sobre el 4%. Como contraparte tuvimos una pérdida de competitividad de la industria por diversos factores. Primero, por una baja en las leyes de los yacimientos y segundo, por el tema de la energía que juega en contra de la minería. La principal variable de costo de la minería es la energía y estamos pagando la energía más cara del mundo.

Sumado a lo anterior, la falta de certeza jurídica en permisos medioambientales que son impugnados en la justicia o muchas veces desautorizados, desconocidos o invalidados, genera una incertidumbre mayor en los proyectos de inversión.

¿Pero cuál la situación de la pequeña y mediana minería?

Esta alza de costos le ha quitado competitividad a la minería y ha hecho que los márgenes y aportes tributarios al Fisco sean menores. Si esta empresa que tiene factores de escalas muy favorables está con costos altos, obviamente que la pequeña y mediana minería también está con costos altos y en una situación muy estrecha con los precios actuales. En la mediana minería se ha mantenido el número de productores, pero en la pequeña hemos bajado su número desde 2010 a la fecha.

¿Cómo evalúa el trabajo realizado por la industria en cuanto a contención de costos? ¿Se ha efectuado un buen trabajo?

La industria venía escalando en costos en 2010, 2011, 2012 y 2013. Pero la información que tenemos de la industria en la pequeña, mediana y gran minería es que va a haber costos más bajos. Es decir, viene un punto de inflexión.

¿De qué forma el sector puede mejorar su productividad?

La innovación, tecnología, investigación y desarrollo son factores claves para mejorar la competitividad junto a la capacitación del capital humano. Todo lo relacionado con capacitación, certificación y motivación a personas para trabajar en minería, es necesario para avanzar en nuestro desarrollo minero.

La energía es relevante al igual que el agua y capital humano. Asimismo, la innovación nos preocupa mucho porque tiene efectos significativos en la industria. La idea es que el desarrollo e innovaciones lleguen a la pequeña minería y nosotros necesitamos potenciarla.

¿En el país existen las condiciones para trabajar y avanzar en innovación y tecnología?

Existen. Nosotros valoramos la Ley de Investigación y Desarrollo promulgada durante el Gobierno anterior, que permite investigaciones internas y una exención tributaria, ya que es una gran palanca.

¿Cómo evalúa la innovación tecnológica en la minería local? ¿Es suficiente o hay mucho por hacer?

Siempre se puede hacer más. En general, muchos aportes no han sido bien difundidos en este momento. Hay muchas empresas que han hecho grandes aportes específicos. Pero yo creo que requerimos más. La ley de I+D es una palanca importante que las empresas deben considerar.

¿Cuánto les preocupa la escasez de mano de obra calificada?

Es un tema que nos preocupa, pero también creemos que en Chile tenemos una infraestructura educacional. No tengo duda que las instituciones educacionales son capaces y flexibles de formar gente con estos requerimientos. Lo más importante es mostrar que la minería no es solamente un tema de ingenieros en minas y geólogos, es una actividad multidisciplinaria que requiere de los mejores profesionales de todas las áreas.

¿Qué rol debieran jugar los proveedores de la minería para afrontar coordinadamente los desafíos?

Sin duda un rol muy relevante. Nosotros tenemos una relación institucional muy cercana con Aprimin y también con clusters como Corproa en Copiapó. Existe toda una industria de bienes y servicios pyme que juegan un rol fundamental, porque son la contraparte de muchas actividades y operaciones unitarias que realiza la minería.

Judicialización y Pascua-Lama

¿Qué opinión le merece la judicialización de los proyectos mineros?

Ha sido un tema complicado porque genera incertidumbre. Si a mí me ponen una exigencia muy alta y me dicen esto es, yo sé que si cumplo esa norma, estoy habilitado y autorizado. Pero si me dicen que esta es la norma, yo la cumplo, tengo los certificados y después alguien me dice que no, porque no hizo bien el trámite o surge otra interpretación, eso genera incertidumbre. Hay que trabajar para poder tener reglas claras y dilucidar las diferencias de interpretación que existen, junto a una normativa que sea lo más transparente y segura jurídicamente.

¿Este año podría ser similar a 2013 en cuanto a judicialización de proyectos?

Se avanzó en el reglamento de la consulta del Convenio 169. La creación de la Superintendencia del Medio Ambiente y los Tribunales Ambientales también aportan una institucionalidad para analizar este sector frente a problemas que debiéramos ir avanzando en pos de un desarrollo sustentable para todos. Este es un tema de Estado, no un problema del Gobierno o el Parlamento, es de todos los chilenos. La autoridad administrativa como fiscal tiene que darse cuenta de que cuando deniega un permiso o se atrasa en las respuestas, está perjudicando el crecimiento. Nosotros lo hemos dicho, necesitamos una institucionalidad que tenga más recursos, más personas, más capacidad de estar a la altura de una minería de clase mundial.

¿Qué lecciones deja un caso como Pascua-Lama?

Una sola. Tenemos una normativa e institucionalidad que hay que cumplir y en Pascua-Lama no se cumplieron ciertos compromisos, por lo tanto, funcionó la institucionalidad que detuvo el proyecto y los dueños se dieron cuenta que estaban por el camino equivocado. Cambiaron a su plana ejecutiva e hicieron un acuerdo con el Gobierno anterior y están trabajando full time en resolver ese plan de cumplimiento de temas.

¿Cuáles son las claves para prevenir la paralización de un proyecto por demandas sociales o ambientales?

Lo principal es tener una muy buena relación entre la industria y la institucionalidad. Es un tema de control y educación. La autoridad debe estar informada de todos los detalles y proyectos, y las empresas deben cumplir con sus acuerdos y compromisos medioambientales. Nosotros reconocemos al Estado como autoridad fiscalizadora, no nos preocupa. No estamos por pasarnos las normas. Queremos que exista una relación equilibrada que tenga los criterios suficientes de muchos requerimientos y compromisos por cumplir.

Prioridades de la nueva ministra de Minería

Según el presidente de Sonami, la recientemente asumida ministra de Minería, Aurora Williams, debiera analizar y determinar las especificidades propias de la pequeña, mediana y gran minería para el momento en que se deban adoptar políticas públicas.

Para el ejecutivo, la gestión de Enami también debiera centrar sus prioridades, considerando que “ella asume el cargo de presidenta del directorio de la entidad”. En este sentido, agrega que “un manejo bien articulado con el mercado y los potenciales crecimientos de la producción de los pequeños mineros es un tema que hay que mirar con visión de largo plazo para asegurar una continuidad operacional aún en tiempos de precios malos”, señala.

Del mismo modo, Salas estima necesario que a las instituciones mineras conformadas por Enami, Sernageomin, Cochilco y  también la Dirección General de Aguas, (DGA), se les asignen los recursos necesarios para contar con las capacidades técnicas y operativas, a objeto de responder eficientemente.

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