Revista Minería Chilena Nº455

mayo de 2019

Si bien el precio del cobre se ha mantenido por debajo de los US$3 la libra durante los primeros meses del año, entre los expertos existe un difundido consenso respecto de que la razón de fondo obedece a la incertidumbre generada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, toda vez que los fundamentos del metal reflejan un mercado sumamente ajustado entre oferta y demanda. Así lo advirtieron diversos expertos reunidos en la reciente Conferencia del Cobre 2019, como parte de la Semana Cesco.

De hecho, el ministro de Minería, Baldo Prokurica, hace hincapié en entrevista que llevamos en esta edición, que “si todas las minas de cobre del mundo paralizaran hoy, habría cobre para dos días; esto no había ocurrido desde hace 16 años”. Por ello, afirma que si hay una resolución del conflicto comercial entre las dos mayores economías, “aunque sea parcial, estimo que el precio del cobre se va a disparar”, sobre los US$3.

Ya a más largo plazo, las perspectivas para el cobre son aún más optimistas, sustentadas tanto en la creciente demanda del metal como parte del proceso de urbanización de las economías emergentes -resaltando nuevamente el peso de China-, junto con las perspectivas que genera el impulso de las Energías Renovables No Convencionales y la electromovilidad, por el mayor consumo de metal rojo que requieren estas soluciones frente a las opciones tradicionales.

Iván Arriagada, presidente ejecutivo de Antofagasta Minerals, proyecta que si bien actualmente el porcentaje de consumo de estos dos sectores es reducido, en diez años más podría sumar entre 1,7 y 2,0 millones de ton de cobre anuales.

[Hoy más que nunca se requiere un cambio en la forma en que han venido trabajando las compañías, enfocándose en una mirada que apunte por una parte a la búsqueda de una mayor eficiencia y productividad, pero además a un mayor diálogo y transparencia con su entorno.]

 

Ante este escenario, en la Conferencia del Cobre también se plantearon importantes desafíos para la industria y para el país. La principal es la falta de proyectos greenfield que aporten producción nueva de mina, para satisfacer esta futura demanda. Las iniciativas en carpeta corresponden en su mayor parte a inversiones que buscan ampliar y/o mantener la capacidad de los actuales yacimientos.

Y en el caso particular de Chile, se suma la preocupación manifestada en el Foro de Exploraciones por la caída que ha venido experimentando -por diversos motivos- la actividad exploratoria de las compañías junior, que suelen ser las responsables  de los nuevos descubrimientos. Porque si bien el país se mantiene como uno de los más atractivos en materia de exploración mundial -ubicándose en el sexto lugar entre los principales destinos para estos gastos-, gran parte de esta actividad la concentran las major para su exploración brownfield.

Dificultades para conseguir financiamiento, acceso a información geológica, disponibilidad de pertenencias mineras para trabajar, son algunos de los factores detrás de este fenómeno.

En este sentido, cabe destacar que los expertos coincidieron en que lejos de ser una jurisdicción madura, Chile sigue ofreciendo gran potencial, pero advierten que se requiere un foco distinto y estar abiertos a nuevas alternativas tanto en la forma de trabajar, como en el tipo de yacimientos buscados, como lo refleja el caso del proyecto Marimaca, presentado por Coro Mining.

En resumen, la minería del cobre -y por tanto esta actividad en Chile- sigue teniendo un promisorio futuro. Pero eso no basta. Hoy más que nunca se requiere un cambio en la forma en que han venido trabajando las compañías, enfocándose en una mirada que apunte por una parte a la búsqueda de una mayor eficiencia y productividad, pero además a un mayor diálogo y transparencia con su entorno, toda vez que la licencia social emerge con fuerza como otro de los grandes desafíos.