Minería, puntal de la actividad

El estallido social que se gatilló en octubre -alterando el ritmo normal del país y con episodios de violencia surgidos aprovechándose de este escenario- han golpeado fuerte a la economía.

Así lo refleja con claridad el Imacec de ese período, con una caída que ni los más pesimistas aventuraban, de 3,4%. La contracción habría sido aún mayor de no mediar el dinamismo de un sector que, una vez más, muestra su relevancia: la minería.

De acuerdo con las cifras que entrega el Banco Central, mientras la actividad del resto de las áreas de la economía retrocedió 4% en octubre, su mayor caída desde 1999, el sector minero creció 2%.

En el caso de noviembre, los antecedentes disponibles hacen prever que el desempeño también se verá nuevamente afectado por la persistencia de dificultades para operar.

En el escenario base que se plantea el organismo, se asume que la actividad tendrá una caída anual de 2,5% en el cuarto trimestre del año. “Con esto, en 2019 el PIB total acumulará un crecimiento en torno a 1%, considerablemente por debajo de lo previsto en septiembre”, advierte, sumándose a ello un aumento previsto del desempleo.

[Es de vital importancia resguardar la estabilidad y certeza jurídica. Por este motivo, las profundas transformaciones institucionales que se plantean, deben hacerse con responsabilidad y altura de miras.]

 

De esta forma, la convulsión que vive el país y las dudas que arrojan tanto su evolución, como las medidas y transformaciones ya anunciadas para contenerlas, han significado un giro de 180° en las proyecciones de los analistas para 2020.

“La información disponible muestra un aumento relevante de la incertidumbre y un deterioro de las confianzas que estarían amplificando estos efectos”, puntualiza el último Informe de Política Monetaria.

A la luz de este escenario, el Central estima ahora que la inversión esperada para el próximo año caerá 4% anual, con un descenso importante en el caso de los rubros no mineros. En contrapartida, hace hincapié en que los impactos negativos sobre la inversión se compensarán, parcialmente, por la continuación de los grandes proyectos de inversión mineros ya iniciados -los que “no se han visto afectados”, subraya el informe-, junto con el significativo aumento de la inversión pública y la política monetaria expansiva. Es decir, la actividad minera será motor clave de la economía.

Cabe recordar que la reciente actualización de la cartera de proyectos mineros realizada por Cochilco cifró en US$72.503 millones el monto para el periodo 2019-2028. El grupo catalogado con la mayor probabilidad de materializarse lo conforman 26 iniciativas, que suman US$41.885 millones.

Para velar porque estos proyectos se materialicen y contribuyan así a financiar las demandadas sociales que hoy se exigen, es de vital importancia resguardar la estabilidad y certeza jurídica. Por este motivo, las profundas transformaciones institucionales que se plantean, deben hacerse con responsabilidad y altura de miras.

El Ministro de Minería lo tiene claro, pues a pocos días del acuerdo en materia constituyente declaró: “Los inversionistas son muy sensibles a la inestabilidad, al no saber qué es lo que va a ocurrir. Los cambios constitucionales también producen inestabilidad. Los cambios que se hagan a la Constitución no deberían generar debilitamiento en las normas de la minería chilena ni en la propiedad privada. Tampoco en la participación de las empresas del Estado”.

Es de esperar que tras la euforia del estallido, prime la racionalidad a la hora de sentar las nuevas bases que queremos para Chile; de lo contrario, podríamos terminar disparándonos en los pies.