Escasez hídrica, la otra gran amenaza

La emergencia sanitaria provocada por el Covid-19 se ha tomado la agenda de la industria minera, pero existe otra amenaza igualmente compleja para el sector: la escasez hídrica que enfrenta la industria, y que se ha visto potenciada por el Cambio Climático.

En efecto, si bien la necesidad de fuentes confiables de este insumo y su aprovechamiento en la forma más eficiente han sido prioridades para las faenas -especialmente las que operan en el norte desértico-, esta condición se está volviendo más crítica por la prolongada falta de lluvias que afecta a la zona central de Chile, ya calificada como megasequía.

El país acumula los diez años más secos desde que se empezaron a tener registros de precipitaciones, en 1915. Según expertos, desde 2010 cada temporada se aprecia en la zona un nivel de precipitaciones por debajo de lo normal, con un promedio de entre el 20% y el 45%; fenómeno que se repetiría este 2020.

El pasado ejercicio, Santiago registró precipitaciones por 80 milímetros, siendo que en años normales alcanzaba los 320 milímetros.

[Se requiere seguir avanzando en incorporar nuevas soluciones, tecnologías y mejores prácticas, junto con fomentar la innovación en este ámbito. Pero también exige un trabajo más colaborativo.]

La prolongada sequía ya se ha hecho sentir. Anglo American informó en su reporte del primer trimestre que la producción de Los Bronces –ubicada en la cordillera cerca de la capital– disminuyó en 25%, a 68.700 toneladas, con una baja de 42% en el procesamiento de la planta (7 millones de toneladas versus 12 millones de toneladas a marzo de 2019), debido a la menor disponibilidad de agua. Cabe recordar que este yacimiento es colindante con Andina, división de Codelco que se encuentra en una de las cuencas más afectadas por la sequía, como es la del Aconcagua.

Y más al sur, El Teniente también estaría enfrentando un panorama crítico por la falta de lluvias, no descartándose impactos en la producción si este escenario se prolonga por más meses.

En el caso de Antofagasta Minerals, su CEO Iván Arriagada, reconoció en conversación con este medio que consideran al Cambio Climático como “una emergencia que existe, es real y, por lo tanto, en nuestra estrategia están integradas acciones de mitigación y adaptación a este escenario”.

En Los Pelambres –ubicada al sur de la Región de Coquimbo-, estas acciones han estado enfocadas en: un trabajo muy cercano a las comunidades vecinas, para asegurar el consumo humano; la máxima eficiencia en el uso de este recurso dentro de la faena, donde el 85% del agua es recirculada; y otras medidas como asegurar que todos los ductos estén bien sellados y que la depositación de relaves se haga con el máximo contenido de sólidos, además de incorporar nuevas tecnologías que permitan avanzar en la misma línea.

Cabe señalar que según cifras de Cochilco, el uso de aguas recirculadas en la industria minera nacional es del orden del 72%, mientras que el empleo de aguas continentales representa un 22%, y el de agua de mar el 6%, porcentaje en claro aumento.

El uso del agua de mar es una apuesta que ha cobrado fuerza, pero no es una solución viable para todos los sectores. Por lo tanto, se requiere seguir avanzando en incorporar nuevas soluciones, tecnologías y mejores prácticas, junto con fomentar la innovación en este ámbito.

Pero también exige un trabajo más colaborativo tanto dentro de la industria, como con las autoridades y los otros actores -sociales y económicos- que comparten el uso de este recurso vital, de manera de sumar esfuerzos ante esta creciente amenaza. Así, la minería seguirá siendo pilar de la economía nacional, como lo ha venido demostrado en los últimos indicadores de actividad, sumado a un precio del cobre que muestra un repunte.