Enfrentando una emergencia única

Una situación inédita está viviendo el mundo y la industria minera. El rápido y agresivo avance del coronavirus Covid-19, sumado a sus mortales consecuencias especialmente en Italia y España, en una primera instancia, llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declararlo como pandemia global.

Para combatir esta emergencia sanitaria, los gobiernos han aplicado una serie de restricciones al movimiento de las personas e incluso cuarentenas generales, limitando las actividades que se pueden realizar a aquellas más esenciales.

Esta suma de factores ha llevado a que el mundo enfrente hoy una recesión global, golpeando con fuerza los mercados bursátiles, y de paso el precio de los metales, como el cobre, ante las expectativas de una menor demanda.

Es así como Cochilco ajustó a la baja sus proyecciones para el metal rojo, situándola para este año en un promedio de US$2,40 la libra. Esto, principalmente, por los efectos adversos que ha tenido este virus en las principales economías desarrolladas, impacto que se observará en el segundo y tercer trimestre del año. Más pesimista fue el Banco Central de Chile, con una estimación de US$2,15 la libra.

No obstante lo anterior, también se prevé que las medidas implementadas por las autoridades y las propias compañías mineras para controlar el contagio, se verán reflejadas en una menor oferta mundial de cobre. Si bien el escenario todavía es muy incierto, Cochilco prevé una disminución de 1,2%, equivalente a 255.000 toneladas. “Entre los diez principales productores, las bajas más significativas provendrían de Perú, China y Australia. En el caso de Chile, no se espera un crecimiento de la producción”, señaló la entidad.

Al respecto, cabe destacar que tanto las compañías mineras como proveedores del sector han dispuesto en Chile una serie de estrictas medidas para proteger la salud de sus trabajadores y comunidades vecinas, como también para garantizar en lo posible la continuidad operacional, y de esta forma seguir aportando al país en momentos en que los recursos van a ser más que nunca necesarios para ir en ayuda de los sectores más afectados.

Disminuciones de dotación, protección especial de los trabajadores pertenecientes a grupos de mayor riesgo, instalación de controles sanitarios, limitación al ingreso a faenas e implementación del teletrabajo, son algunas de las políticas adoptadas, y que habían contribuido hasta el cierre de esta edición a que todavía no se registraran casos de contagio al interior de las faenas.

Pero junto con lo anterior, también se han suspendido temporalmente algunos proyectos relevantes, como Quebrada Blanca Fase 2 –inicialmente por 15 días, aunque posteriormente minera Teck reconoció que no es posible predecir cuándo se levantará esta medida- y otros de Codelco.

En paralelo, la industria minera también ha mostrado su preocupación con otros apoyos concretos para combatir el avance del coronavirus. Es así como las empresas socias del Consejo Minero habían anunciado aportes por aproximadamente $17.000 millones hasta principios de abril.

Los distintos programas informados por las compañías han tenido por foco dotar de infraestructura y equipamiento a los servicios de salud, en todos los niveles de atención: detección y diagnóstico, atención primaria, cuidados intermedios y cuidados intensivos.

Estos programas están en ejecución o pronto a implementarse en las regiones de Tarapacá, Antofagasta, Coquimbo, Valparaíso y Metropolitana.

De esta forma las empresas mineras ratifican su rol como actores relevantes y socios que no solo contribuyen a la generación de riqueza y desarrollo del país, sino también a tender la mano en los momentos de mayor necesidad.