Aportando al diálogo

Resulta imposible abstraerse del clima de convulsión social que ha vivido el país en las últimas semanas, el cual sin duda refleja un hastío de la sociedad civil ante una serie de inequidades que, pese al indudable crecimiento y avance experimentado por el país en las últimas décadas, no ha permitido cerrar o al menos atenuar las brechas existentes en una serie de áreas consideradas fundamentales por la población.

En este contexto, nos unimos al llamado hecho por diversos actores del mundo minero, en orden a no hacer oídos sordos a estas demandas y avanzar en la búsqueda de soluciones por la vía del diálogo, con respeto al marco institucional vigente y velando por preservar la tan necesaria paz social.

Y en este nuevo escenario de búsqueda de soluciones y de paulatino restablecimiento de las confianzas, las compañías mineras tienen una gran experiencia que aportar. Porque este rubro ha sido pionero en avanzar internamente y con sus stakeholders en una serie de tópicos que son los que hoy, como sociedad, nos desafían: equidad social, velar por la seguridad de las personas, preocupación por ofrecer buenas condiciones de trabajo y de vida, salarios razonables, meritocracia, diálogo con los trabajadores, oportunidades de innovación, entre otros.

[La minería ha contribuido al desarrollo y a la riqueza del país. Y ahora puede también hacerlo aportando su experiencia y buenas prácticas, para que en un contexto de diálogo y respeto mutuo entre todos los actores, logremos un Chile más justo.]

 

Es así, por ejemplo, como el sector registra el mayor nivel de ingreso imponible entre las principales actividades económicas del país, con un promedio mensual de $1,39 millón (en 2018), de acuerdo con cifras del Consejo Minero a partir de información de la Superintendencia de Pensiones. Este registro está muy por encima del promedio nacional, que en similar periodo fue de $776.000.

Además, es una de las áreas que presenta mayor y más desarrollada actividad sindical, lo que ha llevado a que el adecuado manejo de las relaciones laborales -con todas sus aristas- sea una de las prioridades de estas empresas. De esta forma, los bullados casos de huelga han constituido excepciones, pues en la mayoría de las negociaciones colectivas se han caracterizado por llegar a acuerdos satisfactorios para ambas partes.

Tampoco se puede desconocer el aporte de la minería a las arcas fiscales, representando en 2018 el 6,4% de los ingresos, con unos US$4.200 millones, porcentaje que a principios de esta década -en pleno boom del precio de los metales- llegó a 21% en 2010 (US$9.696 millones) y 19% en 2011 (US$10.773 millones).

Igualmente relevante es la participación de la inversión minera, fluctuando en la presente década entre el 18% y el 21% del monto total materializado en el país, según cifras del Banco Central.

De esta forma la minería ha contribuido al desarrollo y a la riqueza del país. Y ahora puede también hacerlo aportando su experiencia y buenas prácticas, para que en un contexto de diálogo y respeto mutuo entre todos los actores, logremos un Chile más justo.