Revista Minería Chilena Nº407

mayo de 2015

Inversión y liderazgo

Pocas veces hemos estado en presencia de un genuino liderazgo que aúna, por su trayectoria y cualidades, la esperanza de producir los acuerdos que se requieren para retomar la senda de inversión.

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Pocas veces hemos estado en presencia de un genuino liderazgo que aúna, por su trayectoria y cualidades, la esperanza de producir los acuerdos que se requieren para retomar la senda de inversión.

Sabemos lo relevante que es para el país la inversión y aunque la minería no tiene la exclusividad, sí es la actividad que ha tenido un claro liderazgo en inversiones materializadas en las últimas décadas, y lo seguirá teniendo en los próximos años.

Durante el período 2011/13, en que vivimos un excelente momento de bonanza en la minería, tanto por el alto precio del cobre como por la aprobación y construcción de importantes proyectos, quedó en evidencia el tremendo beneficio que esto produjo en términos de empleo y el desarrollo de un encadenamiento productivo que parece muy difícil de volver a ver.

Hoy nuestro liderazgo mundial como productor de cobre está siendo amenazado por la baja de leyes minerales y los mayores costos de inversión y operación de nuestros yacimientos. A esto se suman los altos costos de energía versus los que tienen países competidores, la creciente escasez de recursos hídricos, el incremento significativo de costos salariales y la incertidumbre en la validación de la aprobación de estudios de impactos ambientales, así como en la aplicación reglamentaria de acuerdos con las comunidades.

En tiempos en que, paralelamente a lo anterior, estamos enfrentados a reformas trascendentales en tributación, educación y aspectos laborales, coincidentemente el liderazgo del empresariado a nivel nacional ha sido otorgado por unanimidad para ser ejercido por un empresario minero de “tomo y lomo”… Qué tremenda responsabilidad, pero a la vez qué gran oportunidad.

Un líder reconocido por sus pares mineros tiene ahora a su disposición la posibilidad de coordinar el quehacer de múltiples sectores de actividad y de, a la vez, dialogar e interactuar con autoridades y parlamentarios para sembrar una renovada senda de inversión y crecimiento a través de un entendimiento público-privado real y práctico. Es tiempo de plegarnos férreamente a este liderazgo que tiene su origen en nuestro sector, siendo proactivos actores en llevar a la realidad la tan necesaria búsqueda de productividad, innovación e incorporación de tecnología en todos nuestros procesos.

Para los que creemos en la importancia de un liderazgo positivo y efectivo, estamos conscientes de estar frente a una gran oportunidad de obtener, a corto plazo, un punto de inflexión hacia un ambiente colaborativo de entendimientos que nos permita generar las confianzas que necesitamos renovar. Pocas veces hemos estado en presencia de un genuino liderazgo que aúna, por su trayectoria y cualidades, la esperanza de producir los acuerdos que se requieren para retomar la senda de inversión.

Cumplir con esta meta debe ser un objetivo común, que permitirá a la minería y a todo su encadenamiento productivo mantener el liderazgo de inversión en beneficio de todo Chile. Sabido es que el principal factor de crecimiento es la inversión, lo que lleva a una minería sustentable y a un círculo virtuoso de desarrollo por las necesidades y actividades que ella genera.

En síntesis, un buen liderazgo necesariamente genera las condiciones propicias para un cambio de rumbo que guíe a trabajar todos con un objetivo común de llegar a un futuro próspero y de armonía para el sector productivo chileno.