Revista Minería Chilena Nº460

octubre de 2019

Innovar como sinónimo de implementar

Una innovación será tal, sólo si hemos logrado la implementación exitosa de una nueva tecnología. Y exitosa quiere decir que años después siga funcionando y se haya integrado al resto de la línea productiva.

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Una innovación será tal, sólo si hemos logrado la implementación exitosa de una nueva tecnología. Y exitosa quiere decir que años después siga funcionando y se haya integrado al resto de la línea productiva.

Innovar comúnmente se relaciona con la idea de crear o con la habilidad para generar nuevas ideas. Esta asociación es insuficiente, especialmente en minería.

Las operaciones mineras son faenas que operan 24/7. Sólo detienen parte de sus procesos en determinadas situaciones: para llevar a cabo  mantenciones programadas o no programadas; cuando hay condiciones de clima desfavorable en los rajos ubicados en alta montaña o por eventos sísmicos.

Teniendo en cuenta esta realidad como base del medio en que vamos a operar, cuando decidimos introducir tecnologías o prácticas de frontera en esos procesos non stop, surgen dos preguntas que debemos responder con alta precisión: ¿Qué? y ¿Cómo?

La primera pasa por identificar una problemática relevante para la empresa, que tenga un claro e indesmentible valor, y cuya solución sea identificada, de manera consensuada, como necesaria e indispensable por los distintos grupos de interés involucrados.

Pero es en la segunda donde me quiero extender. En el cómo.

Una innovación será tal, sólo si hemos logrado la implementación exitosa de una nueva tecnología. Y exitosa quiere decir que años después siga funcionando y se haya integrado al resto de la línea productiva cumpliendo con los KPIs definidos ex ante, es decir, capturando el valor prometido. Lograr que eso suceda es el principal desafío.

Introducir nuevos elementos en un sistema altamente complejo con mínima interferencia es un ejercicio similar a realizar una cirugía a corazón abierto, o cambiar el volante de un automóvil mientras este anda a 300 km por hora; no podemos pedirle al auto que baje su velocidad a cero, por lo que tenemos que actuar en perfecta sincronía -piloto, mecánicos, copiloto y pasajeros- para lograr esto.

Todos conocemos ejemplos de iniciativas de innovación que en el papel eran rentables, pero que fueron pobremente ejecutadas, sin un debido gobierno, recursos y metodología de proyecto; o que una vez implementadas, dejaron de utilizarse por visiones particulares.

Para que la ejecución de un proyecto de innovación sea exitosa, debemos cuidar tres elementos:

– Gobernanza: Es indispensable que los incentivos de todos los stakeholders del proyecto estén alineados, que exista un sponsor, un equipo de ejecución y que el cliente -la operación minera- esté presente e involucrada.

– Diseño de prueba y ramp up: los proyectos de innovación tienen un elemento de incertidumbre mayor que los proyectos de capital tradicionales, y ese aspecto debe ser considerado desde el diseño, procurando mayor tiempo de ramp up, una mayor cantidad de repuestos y otras contingencias .

– Minimum Viable Product (MVP): Este concepto es popular en la industria de desarrollos de software y aplicaciones, y busca que el primer producto lanzado sea rentable de la forma más simple y rápida posible. Es cierto que la promesa de valor a veces tienta a ir a buscar rápidamente la máxima escala posible (maximizando el VAN) pero este enfoque a menudo no sólo es riesgoso, sino que puede generar costos importantes. En minería, la primera implementación de una nueva tecnología debe apuntar a tener la mínima escala rentable, y de ser exitoso, escalable.

Estas son condiciones indispensables para maximizar la probabilidad de éxito de un proyecto de innovación, que por su naturaleza son y deben seguir siendo disruptivos.