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IIMCH plantea ocho razones para no renacionalizar la Minería en Chile

A través de un profundo análisis materializado en un comunicado público, el Instituto de Ingenieros de Minas de Chile dio a conocer su percepción sobre los pro de contar con minería privada en el país, destacando que “Codelco difícilmente podría manejar eficientemente una industria cuatro veces superior a su producción actual”.

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Tras las decisiones realizadas por los constituyentes de la Convención donde -en concreto- la Comisión de Medio Ambiente rechazó la IPN denominada Una minería sustentable para Chile, promovida por la red Compromiso Minero, que contó con el respaldo de 24.205 firmas, y además, recientemente aprobó la Iniciativa de Norma de Nacionalizar las empresas mineras, el Instituto de Ingenieros de Minas de Chile (IIMCh) a través de una declaración pública, entrega su visión basándose en que la minería debe contribuir con el desarrollo social, económico y cultural del país. 

Precisan algunas razones:

  • La minería chilena, tanto estatal como privada, ha sido el motor económico de Chile en los últimos 80 años
  • La minería puede y debe seguir creciendo, mejorando constantemente sus estándares ambientales y de relaciones con las comunidades
  • En este siglo, Codelco ha demostrado que a duras penas puede mantener su producción por restricciones de capital, exceso de deudas financieras y con controles excesivos para una empresa minera dinámica, como son los que la Contraloría ejerce respecto de ella (la considera como una organización estatal y no de derecho privado)
  • Codelco difícilmente podría manejar eficientemente una industria cuatro veces superior a su producción actual y, como consecuencia de esto, Chile no podría soportar un colapso de la principal fuente de divisas, que es el mayor puntal de desarrollo de la economía
  • Chile no tiene fondos para indemnizar, según los acuerdos vigentes, la nacionalización de las grandes empresas privadas. Una nacionalización sin pagos adecuados afectaría fuertemente la inversión extranjera en Chile. Basta recordar la situación crítica de principios de los 70.
  • Si toda la minería fuera estatal, y su administración fuera similar a la de Codelco, la producción decaería inevitablemente, porque ningún Gobierno estaría dispuesto a destinar los más de US$400 millones anuales que se requieren en exploraciones o los miles de millones de dólares requeridos para mantener las capacidades productivas actuales.
  • La triada de minería estatal fuerte, minería privada pujante y mediana minería activa debe mantenerse, pero eliminando las restricciones que afectan sus desarrollos; tal como lo ha planteado en IIMCh en este último tiempo.
  • Las regiones mineras no disponen de alternativas que permitan reemplazar en el corto, mediano y largo plazo, la fuente de recursos o factores de desarrollo originados por la actividad minera; tal como nos mostró la minería del salitre en el norte y el petróleo y gas en Magallanes.

Análisis en profundidad

El IIMCh siempre ha celebrado la existencia de una triada virtuosa entre la minería estatal, que da recursos económicos para el Estado, la minería privada que, a través de recursos económicos externos, ha dado riquezas al país (y sus accionistas) y una pujante mediana minería, más insertada en la comunidad chilena, que da trabajo de calidad a una parte importante de la población en aquellas zonas mineras del país.

En general, la administración, planificación y operación de las empresas extranjeras que operan hoy en Chile es realizada por profesionales chilenos de reconocida capacidad; condición que asegura la explotación razonable de nuestros recursos minerales y vela por el cabal cumplimiento de las normativas medioambientales, además de otorgar bienestar socio-económico a miles y miles de personas que dependen de esta actividad; generando enclavamientos productivos aguas arriba como pocas industrias en el país pueden mostrar. Es así como de un aporte al producto interno bruto del país del orden de un 10%, en realidad la minería contribuye con un 20%, mientras que en las zonas mineras, este valor llega a más de un 75%.

IIMCH evalúa ¿cuál es la situación minera de hoy?

Codelco actualmente no tiene fondos para hacer inversiones mayores que permitan aumentar su producción, ya sea con nuevos yacimientos y/o expandiendo los existentes, ello a pesar que los recursos y reservas mineros detectados en sus pertenencias, permitirían más de 100 años de explotación y tratamiento al ritmo actual; lo que tiene relación con el tamaño alcanzado por Codelco, como el productor más grande del mundo – lo que si bien puede ser visto como una ventaja, genera complejidades administrativas que dificultan su crecimiento.

La minería privada ha sido eficiente y rentable, lo que no quita que pueda hacer un mayor aporte al país, en particular cuando los ciclos de precios son altos, tal como lo han indicado profesionales expertos en minería, economía y aspectos regulatorios. Asimismo, lamentamos que ante la eventualidad de cambios en las reglas del juego, inmediatamente se suspendieron las grandes inversiones y planes de expansión de las principales empresas existentes en el país.

La ciudadanía, que fue el apoyo relevante para la nacionalización en los años 70, en el transcurso del tiempo, mayoritariamente ha cambiado su visión, creyendo que la minería actual es contaminante, extractivista, creadora de zonas de sacrificio y no innova. Sin embargo, esto está lejos de la realidad.  La complejidad de la industria minera, hacen que ésta sea una de las que más innovación tecnológica y conocimiento técnico aplicado desarrolla y, con ello, aporta al conocimiento que necesita el país, lo que debe ser aún más fomentado.

La minería ha entendido que las prácticas, eficientes en el pasado, pero no aceptables en el mundo de hoy, son mejorables y, que muchos de los desafíos no resueltos en el pasado; como aquellos temas ambientales, han sido controlados, reducidos o eliminados, siendo la minería una de las industrias con más altos estándares en Chile.

Por otro lado, todos los gobiernos han reconocido la importancia de la minería para las finanzas públicas, tanto por los excedentes de la minería estatal, como los impuestos directos de la minería privada. Es así como el Fisco cuenta con el Fondo de Reserva de Pensiones (FRP) destinado a mejorar las pensiones básicas y aportes previsionales solidarios de vejez e invalidez y el Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES), destinado a financiar déficit fiscal en periodos de crisis como el que nos toca vivir por la pandemia. Estos fondos están asociados indirecta y directamente a los recursos generados por la minería.

Asimismo, también se debe reconocer que la minería también fortalece la economía en forma indirecta por la generación de empleos de calidad en la construcción y en la operación de las obras mineras, con efecto multiplicador fuera de la industria minera (proveedores/servicios), lo que explica de manera especial el crecimiento de la economía durante 1990 al 2010.

Finalmente, cabe recordar que la Nacionalización del Cobre en 1971 no fue gratis para Chile: además de sufrir un bloqueo internacional para la compra de repuestos y suministros, el Estado chileno debió finalmente pagar una importante indemnización a las empresas nacionalizadas, lo que sin lugar a dudas ocurriría ante una expropiación como la que se propone, dilapidando los escasos recursos con que Chile cuenta y sin poder satisfacer las necesidades sociales de nuestros compatriotas.

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