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Carlos Portales (DataLab): “El precio del cobre eleva las expectativas de los trabajadores frente a las negociaciones colectivas”

“Muchos de los acuerdos que se logren deben estar indexados a los niveles de precios que se generen en el futuro.”, advierte el académico y director de DataLab, centro de investigación y consultora laboral.

La importancia de un diálogo en torno cómo la industria minera visualiza su sostenibilidad en el largo plazo, como por el tipo de beneficio, no sólo económico, que buscan los propios trabajadores, son algunos de los aspectos que destaca Carlos Portales, académico y director de DataLab, centro de investigación y consultora laboral, en medio de los procesos de negociaciones colectivas que se están llevando a cabo, y las que se realizarán a corto plazo.

El especialista en relaciones laborales y desarrollo de negociaciones colectivas para la industria minera, quien también ha asesorado tanto a empresas mineras como sindicatos en este proceso, dialoga con MINERÍA CHILENA respecto al escenario minero actual y advierte sobre los factores que deben ser considerados tanto por las compañías mineras como los sindicatos.

¿Qué nivel de impacto puede tener en la industria minera los procesos de negociación que actualmente se están desarrollando?

La industria minera tiene una gran heterogeneidad entre sus empresas, incluso entre las grandes mineras. Esta diversidad se observa no sólo en el tipo de condiciones de explotación y operación, tales como la ubicación geográfica, propiedad de la empresa, nivel de costos, leyes, entre otros, sino que también en el tipo de relaciones laborales que mantienen cada una con sus sindicatos y trabajadores.

En este sentido, hay vínculos laborales de carácter transaccional y de corto plazo, mientas que otras compañías mantienen una relación más bien paternalista y vertical de sus administraciones respecto a los sindicatos. Mientras que un tercer grupo sostiene un diálogo permanente y la búsqueda de valor compartido con sus organizaciones sindicales. Por último, se observan compañías, las menos, con una relación de antagonismo estructural entre el empleador y los representantes de los trabajadores. Por lo tanto, las negociaciones colectivas hoy en curso, si bien pueden generar acuerdos “referenciales”, no necesariamente dictan la pauta para la mayoría de las empresas del sector, aun cuando tengan similitudes de tamaño.

Un factor crucial que define los resultados de las próximas negociaciones colectivas será el entendimiento común que tengan el empleador, los sindicatos y trabajadores sobre el destino y complejidades que enfrenta su propia empresa, junto a la calidad de los vínculos laborales forjados en el tiempo.

¿Cómo estos procesos de negociación se han visto complejizados por el actual nivel de precios del cobre?

Efectivamente serán negociaciones más complejas, las cuales exigirán mayores capacidades a los actores involucrados, si es que quieren acceder a acuerdos que beneficien al negocio y a sus trabajadores. El precio del cobre, sin duda, eleva las expectativas de los trabajadores frente a las negociaciones colectivas. Y en este sentido, muchos de los acuerdos que se logren deben estar indexados a los niveles de precios que se generen en el futuro. De otro modo, el negocio puede perder sostenibilidad en el tiempo y, con ello, tener un impacto en la pérdida de empleos. Hay que recordar que esta es una industria de productividades sostenidamente decrecientes, es decir, se estima que ésta cae 1 punto porcentual por año – desde el 2010 y de costos anualmente crecientes.

Por lo tanto, hay que poner atención a los costos. Al mismo tiempo, las negociaciones deben incorporar un salto significativo en la participación de los trabajadores en las ganancias en productividad que se logren en los próximos años. Por ello, estas negociaciones deberán incorporar incrementos importantes en las compensaciones variables asociadas a mejores niveles de productividad. Junto a esto, dichas negociaciones deben explorar nuevos aspectos a acordar, tales como las mesas de trabajo efectivas para la incorporación masiva de tecnologías, capacitación intensiva de trabajadores, procesos de reconversión acelerados y de calidad.

Por el contrario, deben ir disminuyendo los beneficios que signifiquen sólo incrementos en costos fijos y ser reemplazadas por elementos que apunten tanto al logro de mayor productividad, al tiempo que permitan mejorar un desarrollo material y humano integral de los trabajadores de la minería. Por esto mismo, para lograr lo anterior es clave tener un piso mínimo de confianza y de relaciones laborales de valor compartido entre empleador, sindicatos y trabajadores.

Marco de negociación honesto y claro

¿Qué estrategia debieran asumir las compañías mineras? ¿Qué relevancia tienen la mediación?

Entre las estrategias que las compañías mineras deben son principalmente considerar las necesidades del negocio de recuperar productividad y, al mismo tiempo, e impulsar de manera significativa a los trabajadores con las mejoras en eficiencia, contención de costos, innovación e incorporación de tecnologías. 

Esta es la única manera de avanzar en sostenibilidad, junto a mayor estabilidad en el empleo y mejoramiento en el bienestar de los trabajadores. Ello va a requerir de negociaciones honestas, directas y claras. Evitando las liturgias mañosas, tales como el “tejo pasado” o el aumento de la presión, dejando para última hora la propuesta real. Ello sólo genera malas negociaciones, que dejan, tal vez, a unos satisfechos pero a otros con la sensación de haber sido engañados y manipulados.

En este sentido, es importante establecer de entrada un marco de negociación honesto y claro con los objetivos de cada parte comprendido desde los primeros momentos de la negociación. Y a partir de ahí abrir espacios de creatividad para lograr objetivos de mutuo beneficio. Lo anterior se basa por acordar entre la empresa y sindicatos los reales desafíos que enfrenta el negocio. Al mismo tiempo, incorporar aspectos en la negociación que permitan dar un salto en la participación de los trabajadores en las mejoras en productividad y los procesos para llegar a ellos. En este sentido, el bono de término de negociación, que ha sido el elemento que ha protagonizado este proceso, centradas en un enfoque transaccional y de corto plazo, debiera ir perdiendo espacio progresivamente en las negociaciones. Si de verdad se quiere construir un futuro común entre empleadores y trabajadores para un futuro sostenible de la minería. El bono de término de negociación, alimentado por todas las partes negociadoras por años, resuelve un problema de corto plazo y logra una paz laboral temporal. Pero los problemas de productividad, de rezago tecnológico y de innovación en la industria siguen ahí vigentes por años. Al menos en la gran minería y en buena parte de su ecosistema de contratistas se puede avanzar en la posibilidad de mover la aguja en materia de mayor captación del valor por parte de los trabajadores, pero a través de mecanismos que mejoren las condiciones materiales y de vida de los trabajadores y que, simultáneamente, aporten también como incentivos al mejoramiento de la productividad.

Esto implica no sólo mejoras en las compensaciones, particularmente las variables, sino que también se debe negociar la incorporación acelerada de competencias, a través de la capacitación y reconversión, a fin de entregar sostenibilidad al negocio y a los empleos frente a los cambios en las condiciones de precios y otras variables exógenas. Por último, la indexación de los contratos a las condiciones de precio del cobre permitirá también darle mayor viabilidad futura al negocio y los empleos.

La sostenibilidad del negocio

¿Cuáles son los próximos procesos de negociaciones que tienen en alerta al sector?

En 2021, estaban considerados casi 40 procesos de negociación en el sector minero. De ellos aún están en marcha aproximadamente un tercio, en cuanto al número de trabajadores involucrados, y queda otro tercio por iniciarse en este segundo semestre. Cada uno de los procesos que se vienen tienen características distintas, ya que como se mencionó anteriormente, las relaciones laborales que mantienen las empresas que van a negociar son de naturaleza muy distinta unas de otras.

Si bien, el precio del cobre se mantiene en alza y las últimas negociaciones han sido más bien regladas, el desenlace de los procesos que vienen va a depender más de factores internos, tales como la calidad del diálogo que exista al interior de dichas empresas y de la capacidad de estructurar acuerdos en la línea del valor compartido y la sostenibilidad del negocio más que en lo meramente económico, transaccional y de corto plazo.

El sector minero debe pensar si es sostenible mantener el negocio con productividades cada año más bajas y también si el sólo beneficio económico de corto plazo para los trabajadores es lo relevante. Una pregunta importante para los actores involucrados en las próximas negociaciones del sector es ¿Qué le quiere dejar la minería a sus empresas, a sus trabajadores y al país? ¿Sólo mejoras materiales para dichos actores o un verdadero bienestar multidimensional que incluya empleos de calidad, mejor educación, cultura, buena salud física y mental, calidad de vida y mejores relaciones humanas para los trabajadores y sus familias? Ese es el desafío y buena parte de la respuesta se juega en el tipo de relaciones laborales y negociaciones colectivas que se quieran gestionar.

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