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Hidrógeno: Documento proyecta que demanda mundial llegaría a 22.500 TWh en 2045

El documento del Word Energy Council también identificó cuatro áreas para una mayor discusión en torno a este recurso.

La demanda de hidrógeno a nivel mundial pasará de los actuales 2.500 TWh a 22.500 TWh en 2045, de acuerdo con las estimaciones del informe “Hidrogeno en el horizonte: En sus marcas, listos, fuera?”, realizado por el World Energy Council, donde también se identificaron cuatro áreas para una mayor discusión en torno a este tema.

Según el documento, una evaluación comparativa de las estimaciones de la demanda de hidrógeno existente hasta 2050 “muestra una variación significativa con un crecimiento limitado pero constante de la demanda de hidrógeno hasta 2030 a medida que se desarrolla la infraestructura. Para 2050, las estimaciones varían significativamente entre un equivalente del 6% al 25% del consumo total de energía final dependiendo de los supuestos subyacentes“.

Desafíos

El informa sostiene que la ampliación del hidrógeno dentro del sistema energético se enfrenta a desafíos importantes: “En primer lugar, el hidrógeno bajo en carbono actualmente no es competitivo en costos con otros suministros de energía en la mayoría de las aplicaciones y ubicaciones y es probable que siga siéndolo sin un apoyo significativo para cerrar la brecha de precios, lo que plantea la cuestión de quién debería financiar este apoyo“.

Sin embargo, los impulsores ambientales y políticos están enviando señales alentadoras al mercado y provocando el creciente interés actual. Con las políticas y tecnologías adecuadas para permitir el aumento de escala del hidrógeno, algunas proyecciones sugieren que podría ser competitivo en costos con otras soluciones a partir de 2030, según señala el documento.

También se destaca el impacto que tendrá el desarrollo de este recurso en la recuperación post pandemia. “Varias estrategias nacionales destacan el empleo como un importante impulsor del desarrollo del hidrógeno, ya sea para salvaguardar los puestos de trabajo existentes mediante la reutilización de la infraestructura de hidrocarburos actual o la captura de emisiones de carbono, o bien para crear nuevos puestos de trabajo en la nueva economía del hidrógeno”.

“Para muchos, la recuperación posterior al Covid-19 ofrece un margen para invertir en la economía del hidrógeno para generar empleos y crecimiento económico para reconstruir mejor. Estas ambiciones de empleo de hidrógeno necesitan un análisis más detallado para comprender sus implicaciones y los impactos reales en las diferentes regiones”, se precisa.

“Más allá de la perspectiva del empleo, la licencia social del hidrógeno podría contribuir a su función como vector de moléculas limpias y fomentar aún más su adopción con la comprensión y el apoyo adecuados de la sociedad”, explican.

Cuatro áreas

La primera área de discusión que señala el documento es que “están surgiendo importantes discrepancias entre países y regiones, ya que las estrategias nacionales de hidrógeno revelan diferentes actitudes hacia el papel del hidrógeno en las transiciones energéticas. Esto indica la necesidad de adoptar la diversidad, eliminando una mentalidad de talla única, y permitir que se exploren diferentes tecnologías y casos de uso”.

En segundo lugar, explica la “confusión sobre los “colores” está sofocando a la innovación, con la simplificación excesiva y el prejuicio del color con el riesgo de la exclusión prematura de algunas rutas tecnológicas que podrían ser potencialmente más rentables. Existe la necesidad de un mayor diálogo que mire más allá del color para explorar la equivalencia de carbono”.

En tercer lugar, como parte de la discusión “se necesitan perspectivas de hidrógeno centradas en la demanda para promover la energía de humanización y las agendas impulsadas por la demanda. La conversación actual sobre el hidrógeno se centra en gran medida en el suministro, ignorando el papel de los usuarios de hidrógeno. Las discusiones deben explorar qué se necesita para activar la demanda, con un enfoque específico en el desarrollo de la infraestructura de hidrógeno y una cadena de suministro global”.

Finalmente, puntualiza en “la economía del hidrógeno podría estimular la creación de empleo y el crecimiento económico, lo que podría ayudar a cumplir las ambiciones de “avanzar juntos” posteriores al Covid-19. Varias estrategias nacionales de hidrógeno destacan el empleo como un importante impulsor del desarrollo del hidrógeno, con oportunidades para volver a capacitar a la fuerza laboral existente y mejorar las habilidades de una nueva fuerza laboral”, concluye.

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