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El reto técnico y humano tras la transformación de Chuquicamata

“El cambio a subterránea ha requerido de un proceso de adaptación y aprendizaje a las nuevas condiciones técnicas de trabajo”, destaca Juan Cristobal Videla, gerente de Mina Subterránea de la División.

El componente tecnológico y las capacidades de los trabajadores han sido aspectos claves en el proceso de transformación que vive Chuquicamata, que va dejando atrás el título de ser el rajo más grande del mundo, para llegar a convertirse en una operación subterránea de clase mundial.

En entrevista con MINERÍA CHILENA, Juan Cristóbal Videla, gerente de Mina Subterránea de la División Chuquicamata, aborda el proceso de transformación que está viviendo la operación minera.

¿Qué relevancia posee para Codelco la transformación de Chuqui en una operación subterránea?

La transformación de Chuquicamata va mucho más allá de solo el cambio de método de explotación pasando de una operación de cielo abierto a una subterránea. Se trata de un cambio profundo, que busca recoger lo mejor de la historia y tradición de nuestra centenaria división y combinarlas con las nuevas formas de trabajo que impone hoy la industria, basados tanto en la seguridad y el cuidado de la salud de nuestros trabajadores y trabajadoras, además de la búsqueda permanente en la excelencia de nuestras operaciones para lograr mejores resultados y así asegurar la sostenibilidad de nuestro negocio minero por los próximos 50 años.

En este sentido, el cambio a subterránea ha requerido de un proceso de adaptación y aprendizaje a las nuevas condiciones técnicas de trabajo, que se ha acompañado con la implementación de mejores prácticas, protocolos y estándares, los que nos permitan hacer de esta operación un referente minero subterráneo, un equipo diverso e inclusivo, con personas altamente entrenadas y capacitadas, con un sello de liderazgo que se basa en el trabajo en equipo, el desarrollo de nuestras personas, la permanente búsqueda de mejores resultados para conectar con el propósito de Codelco que es generar más excedentes para Chile.

Lo anterior también incluye la incorporación de nuevas tecnologías, que nos permiten disminuir la exposición y controlar los riesgos a las personas con la automatizacion y remotizacion de los principales sistemas y equipos, haciendo así cada vez más eficiente la extracción y el tratamiento de los minerales.

¿Cómo ha sido el proceso de avanzar en el proyecto en medio de la pandemia?

La pandemia que aún vivimos, ha sido una etapa compleja para toda la sociedad, y donde la minería -sin lugar a dudas- ha sido un referente en la implementación de protocolos y prácticas preventivas frente al Covid. En nuestro caso, podemos destacar por ejemplo la alta tasa de testeo preventivo que se realiza a todas las personas en Chuquicamata, junto con la implementación de barreras duras que buscan la protección frente al contagio, así como la permanente difusión y control de las prácticas básicas de prevención. No cabe duda que mientras nos acompañe este virus tendremos que estar adaptándonos permanentemente, por lo que debemos seguir profundizando en el autocuidado e incentivar con fuerza a que todos nuestros equipos estén vacunados para evitar los graves efectos y secuelas que tiene este virus sobre las personas.

Bajo todo este contexto, y principalmente durante 2020, el desarrollo en las operaciones del proyecto evidentemente se vio afectado –como toda la industria-, recién estábamos conociendo al virus y adoptando las primeras medidas preventivas frente al contagio, hoy y gracias a todo lo comentado anteriormente, nos permite continuar avanzando según lo planificado.

Tecnología y capital humano

¿Cuáles han sido los principales desafíos técnicos que conlleva un proceso de esta índole y cómo los han resuelto?

Desarrollar una operación como ésta es una tremenda oportunidad de aprendizaje para todos nuestros equipos de profesionales y trabajadores, puesto que, si bien es claro que Chuquicamata tiene muy bien conocida su operación de rajo abierto, las características del método subterráneo, hacen que los yacimientos se comporten muchas veces mecánicamente de forma distinta. En nuestro caso, contamos con una roca mineral muy distinta a la que -por ejemplo- se extrae en El Teniente o en Andina, de menor dureza, con propiedades geotécnicas que además están influidas por la presencia del rajo y eso hace que el macizo rocoso también reaccione de una manera distinta a las operaciones subterráneas.

Otro de los desafíos técnicos, es la necesidad de una rápida incorporación y adaptación a las nuevas tecnologías que posee el proyecto, el proceso en implementación de los sistemas y capacitaciones ha tenido que ser muy intenso y ágil, puesto que esta nueva forma de operar también trae consigo procesos adaptativos en materias de seguridad, productividad, protocolos y formas de operación.

¿Cómo están trabajando en la preparación del personal para el presente y futuro?

Efectivamente otra de las palancas claves de Chuquicamata Subterránea es contar con personas competentes y altamente capacitadas y entrenadas para esta nueva forma de operar. Hoy contamos con una combinación de personal, con trabajadores reconvertidos desde otras áreas de la división, quienes han demostrado toda su capacidad para asumir el desafío de producción en la mina subterránea.

Destaca también la incorporación de la mujer en todas nuestras líneas, donde hoy en día el 50% de las jefaturas operativas en los turnos son ingenieras. Otra muestra muy potente de la inclusión femenina en el equipo de la subterránea son nuestras aprendices: treinta jóvenes egresadas de liceos técnicos que se entrenan y aprenden codo a codo con nuestro personal y que al final de su pasantía, la idea es que se queden con nosotros como operadoras.

Asimismo, y con el objetivo de potenciar las capacidades y oportunidades a la mano de obra local, las divisiones norte de Codelco han comenzado un trabajo muy intenso con los liceos técnicos de la zona, de modo de integrarnos aún más en nuestros requerimientos laborales con la oferta académica.

Como Chuquicamata comenzamos a trabajar fuertemente con el colegio Don Bosco de Calama, para potenciar el perfil de sus alumnos en pos de una mejor inserción laboral una vez egresados, hoy estamos en el proceso de revisar en conjunto las mallas curriculares y así incorporar la visión de la minería subterránea, puesto que la demanda de personal capacitado en esta especialidad continuará como nuestra operación al menos por los próximos 50 años.

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