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El impacto de las iniciativas de descarbonización de China en el mercado del cobre

El gigante asiático apunta a reducir el consumo de energía por unidad de PIB en 2030 en un 13,5% con respecto a los niveles de 2020. Además, disminuirá la emisión de dióxido de carbono en 2030 en un 18%, desde los niveles de 2020.

Los factores que impactarán en el mercado mundial del cobre en el corto y mediano plazo fue uno de los temas que marcó la primera jornada de la Conferencia Mundial del Cobre, CRU, evento que forma parte de la Cesco Week Santiago 2021.

En la instancia, Xiao Fu, jefa de Estrategia Global de Materias Primas de BOCI Global Commodities, analizó cómo las iniciativas de descarbonización de China impactan en el mercado mundial, recordando que en septiembre de 2020, el Presidente Xi pronunció un discurso en la Asamblea de la ONU a través de un video, en el que anunció dos objetivos importantes para China: la emisión máxima de dióxido de carbono para 2030 y el deseo de lograr la carbono neutralidad para 2060.

La especialista indicó que la carbono neutralidad se convirtió en tema relevante en el 14° Plan Quinquenal de China, así como en la visión de desarrollo para 2035.

Señaló que en el decimocuarto plan quinquenal, China apunta a reducir el consumo de energía por unidad de PIB en 2030 en un 13,5% con respecto a los niveles de 2020. Además, disminuirá la emisión de dióxido de carbono en 2030 en un 18%, desde los niveles de 2020.

Para China, el nuevo objetivo refleja varias ambiciones: coloca al gigante asiático en una posición de liderazgo entre las principales economías; también brinda importantes oportunidades para acelerar la innovación tecnológica, la modernización industrial y fortalecer aún más su economía para la calidad de la salud de sus ciudades, también fuertemente vinculada con la reducción de la contaminación.

Además del desarrollo ambiental, podría incrementar directamente el empleo a mediano y largo plazo. Es así como, lejos de obstaculizar el crecimiento económico, la descarbonización podría estimular la economía.

La especialista indicó que la causa fundamental de las emisiones de carbono de China es su estructura industrial que depende de los combustibles fósiles, la falta de eficiencia energética y la demanda de energía en rápido crecimiento. Para afrontar estos retos, China deberá facilitar el modelo de desarrollo ambiental con un cambio en la estructura industrial, los patrones de consumo y la generación de energía, así como la estructura de transporte.

Cuando se trata de resolver esos problemas, casi todas las soluciones podrían estar relacionadas con el cobre, lo que lo convertiría en “el rey de los metales ambientales”, señaló.

Impulso a la demanda

Xiao Fu comentó que el cobre puede beneficiarse principalmente de dos vías: el desarrollo de las energías renovables y las industrias relacionadas con los vehículos eléctricos.

Explicó que para aumentar la participación de los combustibles no fósiles en el consumo de energía al 25% para 2030 y aumentar al 80% para 2050, la energía renovable deberá satisfacer la mayor parte de la demanda. Teniendo en cuentas las limitaciones de la biomasa, la geotermia, la hidroelectricidad y la energía nuclear, la energía solar y la eólica deberían ser, en la opinión de la expositora, las direcciones principales.

Se espera que China aumente su capacidad instalada de energía eólica y solar a 1.200 gigavatios para 2030.

A ello se suma el que, en términos generales, el consumo medio de cobre en la energía renovable superar entre 8 y 12 veces al de la generación eléctrica tradicional.

“Más concretamente, el consumo de cobre es de unos 6 Kt por gigavatio en la generación de energía eólica y de 4 Kt por gigavatios en la solar. Por lo tanto, en nuestro modelo, pronosticamos que se espera que la demanda de cobre del sector de las energías renovables aumente de 620 Kt en 2020 a alrededor de 728 Kt en 2030”, mencionó.

En el sector del transporte, la transición a vehículos eléctricos debe estar respaldada por políticas públicas, la mejora continua de las baterías y la ampliación de la infraestructura de carga.

“Suponemos que cada vehículo eléctrico utilizará 80 kg de cobre y que cada estación de carga utilizará 6,8 kg de cobre. En nuestro modelo, en 2025, el consumo total de cobre de los vehículos eléctricos y las estaciones de carga debería rondar los 540 Kt, es decir, cinco veces más si se lo compara con los niveles de 2020. También se prevé que se acelere desde mediados de la década de 2020 hasta alcanzar 1 millón de toneladas en 2030 y 1,3 millones de toneladas en 2035”, aseguró.

La profesional detalló que alrededor del 85% de la demanda es impulsada por un mayor uso de cobre en vehículos eléctricos, con una mayor intensidad de su uso en los vehículos eléctricos de batería en comparación con los híbridos o de celda de combustible.

Mientras tanto, la infraestructura, como las estaciones de carga, representará aproximadamente el 15% de la demanda total relacionada con los vehículos eléctricos.

Si combinamos la energía renovable como los vehículos eléctricos, estimamos que el uso total de cobre aumentaría a alrededor de 1,2 millones de toneladas en 2025, lo que representa aproximadamente el 10% del consumo total de cobre de China”, finalizó.

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