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Los beneficios de los contratos colaborativos: Integrated Project Delivery (IPD) como modelo a seguir

Este modelo contractual tiene como objetivos que los beneficios se compartan adecuadamente entre todos los participantes, con el propósito de promover la cooperación mutua en el logro del objetivo general del proyecto.

Artículo elaborado por Harrison Mesa H., PhD., ingeniero civil, académico de la Escuela de Construcción Civil – PUC; y Rodrigo Momberg U., abogado y Doctor en Derecho, profesor de Derecho Civil PUCV.

No es nada nuevo plantear que la industria de la construcción debe avanzar hacia el mejoramiento y optimización de la coordinación de los participantes de los proyectos, por medio de la implementación de contratos que promuevan, tanto operativa como jurídicamente, la colaboración e integración entre tales participantes.

Organización: Integración temprana y equipos integrados

El denominado Integrated Project Delivery es precisamente uno de estos contratos colaborativos que se han implementado, principalmente, con fuerza en Estados Unidos.

En comparación con los Project Delivery tradicionales (por ejemplo, diseño – licitación – construcción, diseño – construcción, EPC), un contrato IPD se diferencia por ser un enfoque que integra personas, sistemas, estructuras de negocios y prácticas de gestión a través de una organización de proyecto colaborativa, un contrato relacional y un sistema operacional (p. ej., lean) para optimizar los resultados del proyecto, incrementar el valor del cliente, reducir pérdidas, y maximizar la eficiencia a través de las fases de diseño y construcción .

La organización del proyecto bajo un enfoque IPD se caracteriza por la vinculación del mandante, diseñador, y constructor en etapas tempranas del proyecto, y por la conformación de equipos integrados. La selección de participantes se efectúa habitualmente no con base en una licitación (con el factor precio como único o principal parámetro), sino en razón de otros métodos, que incluyen el precio, pero también otros factores de selección, más bien vinculados a su capacidad técnica y disposición para integrarse al equipo.

El propósito de la integración temprana es que todas las partes relevantes tengan la oportunidad de participar en la formulación del Proyecto, desde su ámbito de experiencia, y no como sucede en contratos tradicionales, que su intervención sea tardía y provoque cambios al mismo.

Este equipo integrado de gestión del proyecto es un equipo interdisciplinario en el que participan representantes del mandante, diseñador, constructor y otras especialidades. Todos los integrantes del equipo trabajan bajo un ambiente de confianza y respeto, colaboran en el proceso de desarrollo y validación de los objetivos del proyecto y contribuyen a mejorar las decisiones de diseño y constructabilidad, para el éxito del proyecto.

Contrato: riesgos e incentivos

El contrato IPD es un único acuerdo que es firmado al menos por el mandante, el diseñador y el constructor. Esta relación contractual IPD proporciona un marco jurídico para alinear los intereses y objetivos de los stakeholders con el éxito del proyecto.

Para lograr este propósito, el contrato IPD se fundamenta en la compartición de riesgos e incentivos en función de los resultados del proyecto, participación temprana de los principales stakeholders, proceso colaborativo de toma de decisiones, open book, “intensificación” del proceso de diseño, y desarrollo conjunto de los criterios y objetivos del proyecto.

El rol de cada participante en el alcance (su alcance individual) se define de manera funcional, y lo más temprano posible, para lograr el efecto sobre el conjunto del Proyecto.

La distribución del trabajo deja de ser separada (en cuanto a roles, deberes y responsabilidad), y pasa a ser colaborativa (por ejemplo, el constructor tiene también un rol en el diseño, y viceversa, el arquitecto tiene un rol en la construcción) pero sin que uno llegue a sustituir al otro. Esta forma de distribución del alcance no elimina las responsabilidades individuales de cada participante.

Por ello, debe establecerse una adecuada forma de accountability y de distribución de riesgos, tomando en cuenta cuestiones jurídicas relacionadas con facultades de representación, asociatividad, propiedad intelectual, y otras.

Gestión del trabajo

IPD promueve el uso de un sistema operacional o gestión que esté alineado con los requerimientos de la organización y relación contractual colaborativa.

El sistema operacional y de gestión en un enfoque IPD fomenta el uso apropiado de tecnologías de información y metodologías de gestión, con el fin de mejorar la colaboración de los equipos y facilitar el intercambio oportuno de información y conocimiento entre los participantes del proyecto. Por ejemplo, BIM, principios y herramientas lean aplicadas en el diseño, construcción y operación del proyecto (p. ej., Last Planner System, Target Value Design, A3), “co-location” de los equipos integrados (“big-room”).

Estructura del fondo de riesgo (risk pool) – Compartición de ganancias y pérdidas

El contrato IPD vincula las utilidades que obtienen los participantes al logro de los objetivos del proyecto. Aunque las formulaciones varían, habitualmente todas o parte de las utilidades de los participantes dicen relación con un fondo de riesgo (risk pool), que se utilizará para amortiguar los sobrecostos o se complementará con los ahorros generados, en razón de cumplir o superar el rendimiento del proyecto.

Al respecto, de manera simple, el fondo de riesgo aumentará o disminuirá con base en la comparación del costo objetivo (target cost) con el costo real (actual cost). Si el costo real es menor que el costo objetivo, se generan ahorros y éstos se distribuyen entre los participantes. Por el contrario, si el costo real es mayor que el costo objetivo, se generan sobrecostos y éstos se cubren con las utilidades y la contingencia definida para el proyecto.

La lógica que se aplica es que el beneficio de cada participante no es una función de la cantidad de trabajo realizado o de la productividad individual, sino que es proporcional al éxito general del proyecto.

Reflexiones finales

La implementación de contratos colaborativos, como el IPD, requiere superar grandes desafíos, especialmente en temas de cultura colaborativa y de distribución de riesgos entre los actores de la industria.

Para ello, es necesario aumentar el nivel de conocimiento de los participantes para entender cómo funciona esta nueva mirada de mayor integración y colaboración en etapas tempranas de los proyectos. Se debe avanzar a una cultura donde se promueva una mayor confianza entre los participantes, de modo de alinear sus objetivos e intereses individuales con los generales del proyecto, entendiendo que ello redundará en mayores eficiencias y beneficios para todos los involucrados.

Asimismo, esta cultura colaborativa y de integración temprana está de la mano de una nueva forma de asignación de riesgos. La implementación del modelo contractual IPD, así como otros modelos contractuales colaborativos, depende de que las partes asuman los riesgos de una forma más horizontal e integrada. Es decir, se relaciona con la voluntad de colaboración bajo una cultura de compartición de riesgos y recompensas establecida por el marco contractual. La aversión al riesgo es uno de los obstáculos para lograr la integración horizontal, pues es esa aversión la que hace que se fragmente el proceso de diseño y construcción y se verticalicen las responsabilidades.

El IPD es un modelo contractual que fija una pauta de comportamiento para la asignación de riesgos distinta a la de un contrato tradicional, ya que más que simplemente distribuir tales riesgos, el propósito de este modelo contractual es que ellos se compartan adecuadamente entre todos los participantes, con la finalidad de promover la cooperación mutua en el logro del objetivo general del proyecto.

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