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Los ejes temáticos que deberá ver Juan Carlos Jobet con la reaparición del biministerio

Incorporación de energías renovables en contratos de suministro, la descarbonización en el uso de combustibles fósiles y la futura ley de eficiencia energética son algunos puntos de encuentro entre Minería y Energía, los cuales son esenciales para la gestión del secretario de Estado. En el ámbito netamente minero destaca la elaboración de la Política Nacional Minera 2050.

La gestión del biministro de Minería y Energía, Juan Carlos Jobet, estará marcada por la creciente relación que se ha dado en los últimos años entre la actividad minera y las energías renovables, siendo esta industria uno de los puntales en la transición energética a nivel nacional, donde toma cada vez más fuerza el concepto de minería verde, uno de cuyos objetivos es reducir los niveles de emisiones de carbono, mediante el uso de fuentes energéticas limpias.

Con un consumo energético que ha crecido 33% en la última década, en el sector minero este es un eje estratégico prioritario en la gestión del biministro, especialmente desde el punto de vista de la descarbonización en esta industria, donde se busca el reemplazo en el uso de combustibles fósiles, a través de la incorporación de energías renovables y el papel de la eficiencia energética.

Estos tres temas son parte de la Ruta Energética 2018-2022 que Jobet ha llevado a cabo desde que asumió en la cartera de Energía en junio de 2019. De hecho, bajo su actual gestión el proyecto de ley de eficiencia energética está ad portas de ser promulgado por el Congreso, siendo una iniciativa legal que tendrá un impacto directo en la industria minera, particularmente con la gestión de la energía en los grandes consumidores.

En materia de descarbonización, el sector minero está avanzando en la renovación de contratos de suministro eléctrico con la certificación de 100% de energías renovables, sobre todo en vista a que en 2025 se reducirán en 60% los contratos de energía en base a carbón, que tienen varias empresas mineras con las generadoras.

Asimismo, el reemplazo de combustibles fósiles también está en marcha en la industria minera, donde las primeras medidas de electromovilidad están avanzando, junto a proyectos puntuales para el uso de energía solar térmica en procesos de electroobtención, que aportan a la disminución de emisiones del sector.

Pero la gran estrella en la gestión del biministro será el desarrollo del hidrógeno verde, en que la minería ya está desarrollando proyectos piloto para su uso en camiones extractivos o en operaciones de minería subterránea. Este tema tomará más fuerza en 2021, con el avance de la Estrategia de Hidrógeno Verde, donde uno de los ejes principales está puesto en la minería.

El escenario se ve auspicioso para el biministro Jobet, considerando también la recuperación en los precios del cobre, los cuales -si se mantienen- permitirán retomar la senda de las inversiones, muchas de las cuales también estarán puestas en la minería verde.

CARTERA DE MINERÍA

Dese su nuevo cargo de biministro, Juan Carlos Jobet tendrá la tarea de tomar la batuta de los diversos procesos que estaba llevando a cabo el ex titular Baldo Prokurica. Un sector minero que ha afrontado de gran manera la pandemia, sin detener sus operaciones, y por delante con un eventual nuevo ciclo favorable en el precio del cobre.

Entre los retos que deberá asumir destaca la elaboración de la Política Nacional Minera 2050, que apunta a orientar el desarrollo del sector en el corto, mediano y largo plazo para potenciar la minería como motor de desarrollo sostenible de Chile.

Otro de los ejes, como ya se mencionó, tiene relación con el impulso a la minería verde, donde el factor energético tiene un componente clave, con un sector minero que avanza en su descarbonización, por medio de la integración de un mayor porcentaje de energías renovables en su suministro, como de las oportunidades vinculadas al desarrollo del hidrógeno verde en Chile.

Por otra parte, el rubro minero está atento a la discusión legislativa en el Congreso de proyectos de ley que podrían afectar a la industria, como el de protección de glaciares, el que eventualmente afectaría la viabilidad de diversas faenas y futuros yacimientos.

A ello se suma el reto que plantea la elaboración de la  Nueva Constitución, debido a las implicancias que podría tener sobre la actividad extractiva, que por sus características -grandes inversiones y de largo plazo- requiere de estabilidad en las reglas que la rigen.

 

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