El oro acaricia máximos históricos por la incertidumbre

El valor refugio por excelencia vuelve a brillar como nunca. Analistas advierten que lo único que podría quitarle el impulso, es el rápido desarrollo de una vacuna contra el coronavirus.

(La Vanguardia y Reuters) La onza de oro superó este viernes la cota de los 1.900 dólares. Aunque no pudo mantener estos niveles hasta el final del día y se quedó justo por debajo, el alza supone superar su anterior máximo histórico de 1.891 dólares, una marca que consiguió en 2011. Y el récord del precio alcanzado durante una sesión, que logró en septiembre de ese mismo año (1923 dólares) puede caer en las próximas horas. De hecho, la banca de inversión Goldman Sachs cree que este es sólo el comienzo y que el metal amarillo podría llegar a superar los 2.000 dólares en los próximos meses, es decir un 10% más.

Según detalla la agencia Reuters, el oro al contado ganó un 0,6% a 1.899,03 dólares la onza, tras tocar los 1.905,99 dólares en la sesión, su máximo desde septiembre de 2011. Los futuros del oro en Estados Unidos subieron un 0,4% a 1.896,90 dólares.

“La preocupación por una desaceleración económica mundial más profunda debido a la cada vez más acentuada disputa entre Estados Unidos y China, probablemente mantendrá el estímulo gubernamental y monetario mundial por más tiempo”, dijo Tai Wong, jefe de comercio de derivados de metales básicos y preciosos de BMO.

En la más reciente crisis, China ordenó a Estados Unidos que cierre su consulado en Chengdu en represalia por la orden del clausura del consulado de Pekín en Texas.

El conflicto avivó la aversión al riesgo y envió el dólar a un piso de dos años.

A ello se suma el constante aumento de los casos de COVID-19, con un total de más de 4 millones de casos en Estados Unidos el jueves y 15,58 millones de casos en todo el mundo, reforzaron aún más el atractivo de los lingotes.

¿Por qué los inversores apuestan por esta materia prima?

Se le considera un activo con el que proteger las inversiones en tiempos inciertos. Y los tiempos que vivimos son muy inestables: los rebrotes de la pandemia no acaban de estabilizar la recuperación, mientras que la guerra comercial entre EE.UU. y China, con cierre de consulados y amenazas arancelarias no augura nada bueno.

A esto hay que añadir que las rentabilidades de otras inversiones son poco atractivas: la renta fija ofrece retornos muy pobres, mientras que la bolsa está siendo muy volátil, y el oro ofrece cierta tranquilidad a los perfiles más conservadores.

El oro, que no ofrece intereses, ha subido un 24% este año, apuntalado por las bajas tasas de interés y las medidas de estímulo de los bancos centrales para revivir a sus economías, lo que beneficia al lingote que es visto como una cobertura contra la inflación y la depreciación de la moneda.

“El ritmo de esta subida es increíble”, dijo a Bloomberg Bob Haberkorn, de RJO. “La gente solo quiere comprar, comprar, comprar. Los inversores saben que los bancos se están preparando para imprimir más dinero, que el dólar puede bajar en el futuro y que es mejor cubrirse si subiera la inflación. En este momento no hay rendimiento de los bonos del Tesoro, por lo que el oro es seguro dadas las circunstancias del coronavirus”, afirmó.

La carrera del oro viene de lejos. El metal lleva siete semanas seguidas con ganancias, en la que supone su mejor racha en nueve años. Quién ha empezado la fiebre compradora han sido los bancos centrales. Empezaron a hacerse con los lingotes a partir del año 2010. En mayo pasado compraron casi 40 toneladas más y así acumulan en lo que va del año cerca de 182 toneladas. En la primera mitad del año los fondos cotizados ETF sumaron 734 toneladas más (34.000 millones de euros) alcanzando un récord de 3.621 toneladas en el computo total.

Paradójicamente, el mayor peligro en el horizonte para el metal amarillo es el fin de la pandemia. “El mayor riesgo para el oro es si una de las principales investigaciones de vacunas tiene resultados impresionantes en la fase 3 pero no sucederá durante muchas semanas ya que los ensayos apenas están comenzando”, dijo Edward Moya, de la firma de inversión Oanda.

La analista de StoneX, Rhona O’Connell, añade: “Lo único que puedo ver para quitarle el impulso al oro es el rápido desarrollo de una vacuna contra el coronavirus, porque hasta que eso ocurra, toda esta incertidumbre (en los mercados) se quedará con nosotros” .

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