Fuerte baja en las importaciones anticipa frenazo de la demanda interna en 2020

De acuerdo a cifras del Banco Central, durante la primera quincena de marzo, las compras cayeron 22,1%, siendo las de consumo durable las más afectadas. En tanto, las exportaciones retrocedieron 15%. Los economistas afirman que el principal factor es el coronavirus.

(Pulso-La Tercera) Las cifras de comercio exterior siguen sintiendo con fuerza los efectos del coronavirus. Las exportaciones cayeron en los primeros quince días de marzo 14,63% llegando a US$2.677. En tanto, las importaciones retrocedieron 22,1% al mostrar montos por US$2.185 millones.

De acuerdo al Banco Central, en el desglose, los envíos de mineros tuvieron una baja de 16,5%. Los envíos industriales, en tanto, bajaron 11,1% US$390 millones. Las exportaciones agropecuarias, silvícolas y pesqueras subieron 6,9% ( US$315 millones.

En el desglose, las de cobre sufrieron una merma de más de 16,5% al mostrar montos por US$1.231 millones, las de vino embotellado cayeron 16,21%(US$50 millones) y las de salmón retrocedieron 22,89% (US$178 millones).

En la verdad de las importaciones, la realidad no es mucho mejor: las compras de bienes de consumo se desplomaron casi 30% (US$706 millones). En ese detalle, los bienes durables mostraron una baja de 38% con un monto de US$211 millones. Las importaciones de bienes de capital, elemento clave para anticipar el comportamiento de la inversión cayó 32,5% (US$443 millones). En este ítem destaca la caída de calderas a vapor 72%; maquinarias para la minería y la construcción con 54,24% y buses con 52,01%.

Si se analizan por subsectores, las compras de bienes de consumo durable tuvieron una merma de 43,3% (US$ 211 millones). En ese detalle, los automóviles registraron caídas de 57,48%, seguido por televisores con 50,59% y celulares con una baja de 32,95%.

Lo economistas consultados afirman que el principal factor de debilidad es la crisis global por el efecto del coronavirus, aunque algunos consideran que todavía no se reflejado en su totalidad.

Francisca Pérez, economista de Bci sostiene que “los resultados que vemos, son únicamente debido a los efectos que el virus ha causado en el comercio internacional. Estos resultados se observan también en otras economías, debido a que en ese momento, China estaba más bien paralizado y había comenzado a recrudecer los datos en Europa”. Mientras Martina Ogaz, economista de EuroAmerica, subraya que “el efecto de una caída de las exportaciones e importaciones se viene evidenciando desde octubre, por la crisis social surgida en ese mes y que se ha extendido. Sin embargo, esta desaceleración -tanto de las exportaciones como importaciones- se acentuó en febrero luego que China cerrará varias ciudades por le coronavirus, desaceleración que se ha extendido hasta marzo”.

Una nirada distinta entrega el economista de LyD, Tomás Flores, quien dijo que “el modesto comportamiento del comercio exterior en la primera quincena de marzo aún no refleja el impacto del virus sobre la demanda agregada y el PIB. Ya en los meses previos se observaban contracción en las importaciones de bienes de consumo e inversión como consecuencia de la incertidumbre que surgió a partir de la violencia. En las cifras posteriores podremos observar el impacto económico del virus sobre nuestras cuentas nacionales”.

¿Frenazo de la demanda?. Las cifras también permite anticipar que la economía tendrá un frenazo en su variable de demanda interna, tanto por el consumo como por la inversión. En este contexto, los expertos sostienen que “nuestras perspectivas de demanda interna es que ésta cae de manera importante este año, comenzando en marzo. Para el crecimiento también vamos a observar una disminución importante, ya que la base que observaba la economía era bastante deteriorada luego del estallido social”.

Ogaz añade que “esperamos que la demanda interna se frene considerablemente estos meses, tanto por el lado de consumo como por inversión”. La economista argumentó que “las importaciones de bienes de consumo durable ya habían sufrido un retroceso bastante fuerte desde octubre que se debería prolongar por lo menos el primer semestre de 2020, mientras por el lado de los bienes de capital esperamos un menor crecimiento afectados por la incertidumbre local y por un escenario externo de bastante pesimismo”.

Hacia adelante, las perspectivas no son buenas, ya que la propagación de este virus hará que el comercio exterior no tenga un buen registro este año. “Esperamos una contracción de las exportaciones e importaciones, aunque nuestras perspectivas son que las importaciones se contraerán más fuertemente”, acota Pérez.

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