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Director de Codelco, Raimundo Espinoza: “Me voy tranquilo y con la pega hecha”

El histórico dirigente de los trabajadores desclasifica parte de sus más de 20 años como sindicalista y 14 como director de Codelco. Esto, después de conocerse la decisión de la nueva dirigencia de la Federación que presidió hasta 2018, que lo dejó fuera de la quina para aspirar a seguir en la mesa de la compañía luego de mayo de 2020.

(La Tercera / Pulso) “Todos estos eran hijos míos, el problema es que quieren matar al papá”. Así describe Raimundo Espinoza, director de Codelco hasta mayo de 2020, la jugada que la semana pasada protagonizaron los nuevos integrantes de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC), encabezados por el recién elegido presidente, el líder del sindicato N° 2 de Potrerillos, de la división Salvador, Patricio Elgueta.

Hoy Espinoza, legendario dirigente sindical que estuvo 25 años como timonel de la FTC -hasta abril de 2018 – y cumplirá 22 años como integrante de la mesa de la mayor productora de cobre del mundo, mira con preocupación la nueva formación del organismo que representa a los 17 mil trabajadores rol B de Codelco. Se trata del brazo más radicalizado, donde conviven dirigentes de los nuevos movimientos -Comando de Trabajadores Unidos (CTU), ligado al Partido Comunista, y el Comando de Trabajadores de Teniente (CTT)-, ramas que quieren recuperar el protagonismo que tenía la federación en la conducción estratégica de Codelco, empresa que hoy está viviendo una importante transformación.

“No me da pena lo que está sucediendo, me da preocupación. Me puedo equivocar, pero creo que no están a la altura para enfrentar la situación que hoy vive la compañía”, afirma Espinoza, quien, debido a la acción de esta nueva mesa, quedó fuera de la quina que la FTC debe presentar a La Moneda cuando comience el proceso de búsqueda del nuevo director que los represente en el directorio de Codelco por los próximos cuatro años.

Espinoza ha integrado la mesa de la minera desde 1994, cuando fue nombrado por Eduardo Frei y luego confirmado por Ricardo Lagos entre 1998 y 2002. Los siguientes años fue reemplazado por Bismarck Robles, quien permaneció entre 2002-2006 en el directorio de la minera. Después Espinoza retomó un puesto en el sillón directivo en 2006, nombrado por Michelle Bachelet, y lo mantuvo en 2010, ahora designado bajo la figura del nuevo gobierno corporativo de la compañía.

Fue ratificado por Piñera y su actual mandato termina en mayo de 2020. Con eso, el actual dirigente sindical de Salvador cumplirá 14 años consecutivos como director de la minera estatal. “No es fácil mantenerse tanto tiempo”, afirma. “¡Otra cosa es con guitarra! Me pueden criticar, pero ¡otra cosa es con guitarra!”, añade el técnico electricista que el año 1988 ya era presidente del sindicato N° 1 de Salvador y que fue parte de la última huelga que los trabajadores de esa división le hicieron a Augusto Pinochet antes de retornar a la democracia.

“Fui parte de la última huelga de Pinochet en Salvador. Queríamos un 4% de aumento en las remuneraciones y el eslogan era hacerle la huelga a Pinochet antes de que se fuera y cuando entraste en la huelga te diste cuenta que te equivocaste, porque todo lo que podríamos haber ganado lo perdimos en los 15 días que duró el movimiento”, recuerda hoy Espinoza al desclasificar su paso como dirigente sindical de la mayor empresa del Estado.

También comenta el episodio que marcó un hito dentro de su gestión como dirigente sindical, ocurrido en 1990, cuando logró reintegrar a 46 trabajadores de la división ubicada en Diego de Almagro, los que habían sido desvinculados luego de la mítica paralización de mayo de 1983, protesta nacional que partió de un voto de la entonces zonal Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC) de la división Salvador. “Yo a la división Salvador le debo todo”, dice.

Por eso siente que se va con la tarea hecha, pues deja a la división con un proyecto de expansión que viabiliza su continuidad por 40 años más (Rajo Inca). Tema no menor si se considera que en el gobierno de Ricardo Lagos se le puso fecha de cierre a Salvador, la que tenía que parar su operación el año 2011. Un año antes, la Presidenta Michelle Bachelet, en un evento en Mejillones, confirmó su continuidad hasta el año 2021, gracias a la recuperación que estaba viviendo, en ese momento, el precio del cobre.

“Siempre tuve buenas relaciones con los presidentes”, añade y rememora la conversación que sostuvo con Ricardo Lagos, cuando asumió la presidencia del país y le comentó los planes que tenía para Codelco.

“Con el Presidente Lagos tuve una relación mucho más directa. Él siempre tuvo la idea de abrir Codelco y cuando me lo comentó, le dije, ‘bueno, don Ricardo, no tenemos nada que conversar los dos, yo no estoy de acuerdo con que se privatice Codelco y la única forma que respaldemos a un gobierno es que nos digan que eso no va a ocurrir y si usted dice que está de acuerdo con eso, el lunes en la federación hacemos una conferencia de prensa y nos colocamos detrás’. ¡Y así fue!”, señala.

Y agrega: “Yo me voy tranquilo, con la tarea cumplida y espero que ellos superen eso”.

¿Le da pena que lo saquen de Codelco?

-No me da pena, me da preocupación. Me puedo equivocar, pero creo que no están a la altura de enfrentar la situación que hoy vive la compañía. Ser presidente de la FTC requiere una capacidad de equilibrio … ¡Superen lo que hice!, lo pueden criticar, pero ¡supérenlo! Hoy existe mucha envidia y mucho anhelo de tener poder a cualquier costo y cuando se adquieren compromisos que se ven lejos de poder cumplir, eso genera frustración.

¿Por qué se produce este quiebre tan fuerte al interior de la FTC?

-El movimiento sindical ha ido evolucionando, al igual que la empresa. Los trabajadores que teníamos hace 25 años atrás no son los mismos de ahora. Antes había un sentido de pertenencia mucho más importante y había respeto. Hoy se ha perdido la disciplina. Nosotros logramos hartos beneficios, avanzamos en los procesos de negociación colectiva, pero la empresa también antes tenía un peso específico muy importante en la economía del país y hoy día las cosas son distintas. Empiezan a haber otras necesidades, nuevos contratos y recambio de trabajadores con beneficios distintos, y eso genera roces al interior de las organizaciones. Empieza a cambiar el mapa sindical y es indiscutible que una persona que tiene 25 años en el movimiento sindical comienza a tener un desgaste y ahí empiezan a generarse estos nuevos grupos.

¿Comparte la forma en que hoy se está gestando la FTC?

-No comparto la forma en que se están haciendo las cosas. Ellos se tienen que dar cuenta de las transformaciones que está viviendo la empresa hoy y eso es importante, porque uno tiene que saber qué es lo que está pensando la empresa para poder diseñar una estrategia. No he visto los resultados de este nuevo movimiento. Yo creo que el mejor camino para conseguir estabilidad es sentarse en una mesa y conversar los temas y, llegado un momento, el hilo se puede cortar. Pero hay que tener la capacidad de saber cuándo se puede cortar ese hilo.

En 2018 se levantó un movimiento para sacarlo de la presidencia de la FTC y ahora no lo incorporan en la quina para el cupo en el directorio. ¿Cuál es su sentimiento hoy?

-Obvio que me querían sacar, porque llevo mucho tiempo. No me molesta la forma, yo estaba preparado para esto. Hace más de un año que sabía que esto iba a pasar, porque uno ve cómo cambian las relaciones de fuerza y cómo los equipos se van moviendo, pero ¡otra cosa es con guitarra! Me pueden criticar, pero ¡otra cosa es con guitarra! Yo me voy tranquilo, con la tarea cumplida y espero que ellos superen eso.

¿Qué peso tiene Codelco también en este proceso, porque la empresa ha cambiado y la relación con los trabajadores no es como antes?

-Siempre la administración tiene que tener una responsabilidad. Yo veo que Codelco y la dirigencia sindical necesitan tener un espacio de conversación franca y discutir una serie de desafíos que se tienen por delante, pero eso hoy no se da porque hay mucha desconfianza. Yo tengo muchos años de relación con la empresa y también con los gobiernos de turno. Pero se cometen errores infantiles. Con todo el problema social que está viviendo el país no se puede parar un paro al mediodía, porque yo tengo soldados de verdad atrás y no de papel, entonces hay que planificar bien una movilización. Yo le hice dos paros a Piñera y a los tres días estaba negociando en La Moneda. El error de Juan Olguín (expresidente de la FTC) fue no haber dimensionado y no haber sido claro en cómo organizar el paro.

¿Se debilitó el movimiento sindical en Codelco, porque la empresa lo demandó por la Ley de Seguridad del Estado, cosa que antes no ocurría?

-Algo de razón hay en eso. A mí me amenazaron Codelco y el gobierno con aplicarme la Ley de Seguridad del Estado si hacía un paro, pero si me demandan como dirigente sindical por una movilización, para mí son medallas, esto es sin llorar. Pero a mí nunca me demandaron, ni con Diego Hernández (presidente ejecutivo de Codelco entre 2010 y 2012) siendo el pavo real.

Espinoza hoy recuerda su primera reunión con Hernández, quien venía de BHP, que en Chile opera Escondida, faena reconocida por su fuerte dirigencia sindical, y que quería demostrar que su manejo como presidente ejecutivo de la estatal sería independiente de la presión sindical.

“La relación con Hernández fue tensa. En la primera reunión nos dice que el chofer de esta micro era él y yo le respondí que los que se suben a la micro somos nosotros y que le podíamos cambiar el recorrido”, cuenta el dirigente y agrega que pese a eso, con Hernández lograron establecer mesas de trabajo para encontrar una nueva forma de relacionarse, luego del cese de la histórica Alianza Estratégica que se creó en la era de Juan Villarzú y que luego José Pablo Arellano modificó.

“En cierta medida puedo hacerme responsable de que no fuimos capaces de hacer nuestro el proyecto que teníamos. El primer proyecto de Alianza Estratégica lo hicimos nosotros, pero Villarzú se apropió de la idea del proyecto y nosotros no tuvimos la capacidad de discutirlo y defenderlo en las bases”, señala. Elemento relevante, pues la nueva dirigencia de la FTC quiere volver a instalar una mesa con la administración y ser parte de la transformación que está viviendo la compañía. “Hoy hay otro tipo de desafíos y algunos dirigentes creen que hay que afrontarlos de otra forma, porque ven que hay una falta de respeto hacia los trabajadores y que la estabilidad del trabajo está en juego, por eso quieren ponerse más duros”, advierte. Por eso, dice que es imposible hablar de continuidad dentro de la FTC, porque son equipos distintos. Esto, pese a conocer a todos los que integran el nuevo consejo directivo de la organización y aún cuando, en alguna oportunidad, Elgueta fue parte de su team. “Yo los conozco. ¡Todos estos eran hijos míos, el problema es que quieren matar al papá! Pero bueno, esto es así”, recalca.

Luego de terminar su período como director de Codelco, el dirigente se mantendrá en Salvador, donde integra el sindicato N° 3, hasta el año 2021. “Ahora me dedicaré a mi familia, porque esto me ha implicado un costo familiar muy fuerte. Me separé y estuve 12 años solo y ahora tengo otra familia. Me voy a dedicar a ellos y voy a descansar”, confidencia.

 

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