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Gustavo Lagos: “Aunque Tianqi no gane el control de SQM es imposible predecir los conflictos de interés”

Pese a los cuestionamientos por el ingreso de Tianqi a SQM, el académico asegura que no se está en presencia de un rechazo a las empresas chinas.

El ingreso de la china Tianqi Lithium a la propiedad de SQM a través de la compra del 24% que tenía la canadiense Nutrien (Agrium y Potash), desató una serie de especulaciones sobre el futuro del mercado mundial del litio.

A la fecha, el requerimiento ingresado por el ex vicepresidente de Corfo, Eduardo Bitran, ante la Fiscalía Nacional Económica (FNE), es la cara más visible de la incertidumbre generada por el ingreso de Tianqi a la propiedad de SQM, pero no es la única reacción.

Para Gustavo Lagos, académico de la Pontificia Universidad Católica, el problema que debe resolver la FNE es si Tianqi puede comprar las acciones de Potash (Nutrien) en SQM de acuerdo a la legislación vigente, y evitar prácticas como fijación de precios, limitación de la producción, asignación de zonas o cuotas de producción, exportaciones preferentes a determinados compradores, manipulación de procesos de licitación, exclusión de actuales o potenciales competidores y la existencia de ejecutivos o directores que sean vasos comunicantes con empresas competidoras relacionadas, efecto denominado “interlocking”.

“Aunque se exija el nombramiento de directores independientes, Tianqi tendría acceso a lo más preciado de SQM, su estrategia de negocios, sus planes de inversión y de operación, las oportunidades de crecimiento y muchos otros aspectos. SQM, en cambio, no tendría la información equivalente sobre Tianqi, creándose una situación asimétrica entre dos compañías que son fuertes competidoras entre sí”, asegura Lagos.

Desde la perspectiva de la libre competencia, explica el académico, sería potencialmente más complejo aún que Tianqi lograra el control de SQM, ya que con ello la primera tendría el 57% del mercado, ganaría acceso a la tecnología de SQM y adquiriría poder monopsónico. “Este consiste en la venta a precios inferiores a los de mercado a un solo comprador, por ejemplo, una filial en el extranjero”, puntualiza.

“Aunque Tianqi no gane el control de SQM, es imposible predecir los conflictos de interés que podrían presentarse entre una empresa de estas características y el país, adicionalmente a los ya mencionados. Con estos antecedentes a la vista, y otros que se puedan agregar, hay que esperar que la FNE, entidad independiente al igual que el Tribunal de Libre Competencia, elabore sus conclusiones y se las presente a éste para el fallo. Es crucial que el caso presentado por la FNE, así como el fallo del Tribunal, sean sólidos y contundentes, de forma que ello sea aceptado transversalmente en el país”, destaca Lagos.

Para el académico de la Universidad Católica, la presentación del requerimiento ante la FNE no debe ser interpretado como un rechazo a las empresas chinas pues, asegura, sólo se trata de la aplicación de una legislación ampliamente usada en el mundo.

“Si el comprador fuese la empresa china GSR Capital, la que no participa actualmente en la producción de litio, la legislación sobre libre competencia posiblemente no encontraría objeción alguna”, piensa Lagos.

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