(Pulso) Alberto Salas tendrá una labor casi quijotesca cuando tome posición como presidente de SQM, lo cual se concretará a fines de abril. Así se dará curso a lo pactado en el acuerdo que la administración de la compañía firmó con Corfo en enero pasado y que permitió mejorar las condiciones del nuevo contrato de arrendamiento de las pertenencias mineras en el Salar de Atacama, que tiene hasta el año 2030 con la estatal.

Para preparar su aterrizaje en SQM, Salas -nombre de consenso, con una amplia trayectoria en directorios de empresas y expresidente de la CPC- conversó, en su momento, con el vicepresidente de la Corfo, Eduardo Bitran, y también se ha reunido con Patricio Contesse Fica, director ejecutivo de Pampa Calichera, Oro Blanco y Norte Grande, y voz validada por Julio Ponce. Ambos le han definido y delineado las expectativas que existen de su rol a la cabeza de la minera no metálica, indican fuentes conocedoras de los encuentros.

En la labor de clarificar el mensaje también lo ha ayudado Rafael Guillisasti, presidente de las empresas cascadas y con quien Salas tiene una larga amistad. De hecho, fue el propio Guillisasti quien puso su nombre en la terna que se le presentó a la Corfo para lograr la ansiada conciliación con la estatal.

Su tarea principal será velar por la estabilidad del directorio de la compañía. Esto, porque desde la salida de Julio Ponce de la presidencia, en el 2015, y luego de 28 años en el cargo, SQM ha tenido tres presidentes: Juan Antonio Guzmán, su hermano Eugenio Ponce y ahora será el turno de Alberto Salas.

Por eso se estima que el también mítico presidente de la Sonami llegará con algunos nombres para el nuevo directorio que se renovará en la próxima junta de accionistas, convocada para el viernes 27 de abril. Diseño que Salas luego tendrá que monitorear una vez que los representantes de PCS -hoy Nutrien- abandonen la mesa cuando la firma se desprenda del 32% que posee en SQM.

El nuevo directorio que se elija este 27 de abril será de transición, a la espera del nombramiento oficial que se haga en abril de 2019 -cuando ingresen los representantes de los nuevos accionistas-, mesa que acompañaría a SQM en su estrategia de más largo plazo.

Salas, el comunicador

Otra tarea de Alberto Salas será convertirse en un gran comunicador de SQM “y dialogar con quien sea necesario”, indican cercanos a la compañía, pues la meta que debe lograr como presidente en los cuatro años que estará liderando a una de las empresas más relevantes en la industria del litio y fertilizantes del mundo será mejorar la imagen pública y social de SQM.

“A SQM no se le conoce y no se entiende lo que hace, porque los productos que fabrica no se venden en Chile. Por eso, la empresa no tiene sintonía con la comunidad”, explica un ejecutivo vinculado a la empresa. Recalca que Alberto Salas deberá “ser un puente” con aquellas personas que se han hecho una mala imagen de la compañía y también con los que no la conocen.

La “recuperación de las confianzas”, dicen en las oficinas ubicadas en Las Condes, no será una tarea fácil. La firma tiene en el país una importante y pesada carga negativa. Esto, porque estuvo más de cuatro años enfrentada con el gobierno por el contrato de arriendo de las pertenencias mineras ubicadas en el Salar de Atacama. Y también fue protagonista de un escándalo mayor -que hoy está en la esfera judicial-, relacionado con el financiamiento ilegal de la política.

Esta situación caló hondo en la firma. Tanto así que incluso, en algún momento, la administración pensó en cambiar el nombre de la minera, idea que al final no prosperó.

“Nosotros estamos orgullosos de SQM. No queremos renegar lo que somos, lo que hemos logrado y cómo se ha avanzado en todo este tiempo”, indica un ejecutivo que conoce de cerca el proceso interno que ha vivido la firma.

En Corfo, la visión respecto del futuro rol del nuevo líder de la empresa es similar. Así lo explica hoy el exvicepresidente ejecutivo de la estatal, Eduardo Bitran. “Alberto tiene que recuperar la confianza que se tenía en la empresa y mejorar su gobierno corporativo para alejar a la minera de las malas prácticas que tuvo en el pasado. Es fundamental que recupere la credibilidad en una compañía que explota recursos que son nacionales”, explica el impulsor del acercamiento entre la firma y el gobierno de Bachelet.

“Su independencia es su gran baluarte”, explica un actor que participó en la mesa negociadora. Añade que “Salas tiene un peso propio y una cercanía con el empresariado y el mundo político que hizo que su nombre haya sido clave para cerrar la conciliación”.

Para otro ejecutivo cercano a SQM, Salas debería convertirse en un símil de Rafael Guillisasti, quien, añade la fuente, como presidente de las sociedades cascadas, ha logrado sacar de la vitrina a Julio Ponce. “Es una voz validada y un gran comunicador, y eso es lo que también se espera de Salas”, recalca.

“Tengo una muy buena opinión de él y de su independencia”, ratifica Eduardo Bitran. Cualidad que, a su juicio, es vital, porque permite asegurar que el directorio de SQM actuará enfocado en maximizar el valor de la compañía y no sólo en buscar el beneficio de un accionista en particular. Este punto es relevante, considerando que si se aprueba el cambio de estatutos que Pampa está solicitando en SQM, como forma de respaldo dentro del proceso de venta que impulsa Nutrien, la compañía, con los nuevos socios ya definidos, no tendrá un controlador. “Salas será un presidente relevante, porque podrá ejercer su voto dirimente en todas aquellas materias que Corfo no limitó y que están establecidas en el acuerdo. Será un presidente con voto dirimente restringido, pero no eliminado”, recalca un ejecutivo de una de las empresas del grupo.

SQM sin ruidos

Hoy, SQM está a la espera del visto bueno del acuerdo por parte de la Contraloría, lo que se anhela que ocurra antes de la junta de accionistas del próximo 27 de abril.

Mientras, la empresa sigue trabajando en su estrategia de negocio y en el nuevo periodo que vivirá, donde Chile se muestra como un país con mayores expectativas de crecimiento que hace unos años. Es más, el pacto con Corfo hará que por primera vez en muchos años SQM invierta de manera importante en el país. De hecho, en marzo pasado, el directorio aprobó un plan de inversión de aproximadamente US$ 517 millones para 2018, de los cuales US$ 360 millones se invertirán en Chile, enfocados a elevar la capacidad de producción de carbonato de litio en el país a 100.000 toneladas métricas.

En SQM indican que su estrategia general de crecimiento a mediano y largo plazo seguirá siendo la misma. Y detalla que el foco principal “estará puesto en aumentar inmediatamente nuestra capacidad de producción de productos de litio en Chile, como ya ha sido anunciado”.

Las expectativas respecto de este mercado son grandes. En su Memoria 2017, estiman que la producción de litio aumentará en el futuro cercano, “satisfaciendo el explosivo crecimiento de la demanda”.

En las altas esferas de la minera son más cautelosos y no hablan del inicio de una nueva etapa, sino más bien de una continuación de un plan de trabajo que ahora no tendrá “ruidos” ajenos a su giro. “Esta compañía se vio forzada a compartir tiempo y recursos que se debían dedicar al diseño de una estrategia de crecimiento a casos que no son propios de la compañía. Ese camino debe volver a encauzarse y eso debe hacerlo Salas”, explica un ejecutivo del grupo.

Un cercano a la mesa de SQM señala que la empresa hoy debe volver al negocio -“get back to business”- y, agrega, debe centrarse en darles valor a la compañía y a los accionistas.

Pero este año no sólo será importante por el gran cambio que vivirá el gobierno corporativo de SQM. También, porque en julio la empresa cumplirá 50 años de vida y para eso la administración se encuentra diseñando una celebración, la que podría incluir una nueva campaña comunicacional, proyecto que aún está en fase muy preliminar.