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Los cambios en SQM, a 730 días del alejamiento de Julio Ponce

El presidente de las cascadas, Rafael Guilisasti, resalta el acuerdo suscrito este lunes entre los socios de la compañía no metálica y detalla que el plazo estipulado al 2020 “es un tiempo para aquilatar sus virtudes”. Sobre una eventual prolongación, desliza: “Todo está abierto en el futuro”.

(El Mercurio) Los caballos copan gran parte del día de Julio Ponce, histórico controlador de SQM y de las cascadas. Tras dejar hace casi exactamente dos años, el 24 de abril de 2015, la presidencia de la minera no metálica luego de 28 años en el cargo, el empresario trasladó los potros que tenía en San Carlos de Apoquindo de la UC y los llevó al Club de Polo, en Vitacura, cerca de su casa, para dedicarle más horas a la equitación.

Eso más reuniones con amigos o relacionadas con el deporte ecuestre, la práctica de la flauta traversa, o disfrutar alguna serie en Netflix -dicen que la última que vio fue “Billions”, donde un inversor de Wall Street es investigado por un persecutor del Departamento de Justicia- completan la jornada de quien ha sido protagonista de varios escándalos corporativos, como los casos Cascadas y SQM, y ha sido calificado por Corfo como “un socio incómodo”.

Antes de abril de 2015, Ponce partía su jornada cabalgando en la UC y de ahí partía a El Trovador 4285, en Las Condes, donde están las oficinas de SQM, pero también, en el piso 11, de las cascadas, las sociedades “aguas arriba” desde las cuales controla la minera: Pampa Calichera, Norte Grande y Oro Blanco.

Como desde septiembre de 2015 también dejó de presidir esas firmas, ya hace casi dos años que no aparece por allí, dicen en el grupo. Pero ello no implica alejarse completamente de lo que definió alguna vez como “la pasión de mi vida”: SQM.

Desde la distancia, confidencian cercanos, maneja los hilos de su grupo empresarial, para lo cual sigue teniendo a Patricio Contesse Fica como su lugarteniente. Este ex directivo de SQM -hoy vicepresidente de las tres sociedades cascada e hijo de quien fuera la mano derecha de Julio Ponce en la minera por 25 años, Patricio Contesse González- suscribió este lunes y en representación de Ponce (o grupo Pampa) un acuerdo con su socia en la minera, Potash Corp, representada por el abogado José María Eyzaguirre (ex director de SQM y socio de Claro & Cía).

El acuerdo selló la renuncia al “voto dirimente” en el directorio de la compañía no metálica, un poder clave que ostentaba el presidente de la firma, y que daba el control a Ponce. Este entendimiento fue suscrito también por la japonesa Kowa, con quien Ponce tiene un pacto de acción conjunta.

En la práctica significa que desde ahora las decisiones deberían adoptarse por mayoría en el directorio, por los próximos tres años, lo que implicará contar con el voto de al menos cinco de los ocho miembros de la mesa.

El presidente de las tres sociedades cascada, Rafael Guilisasti, sostiene que el acuerdo de los tres socios de la minera “mejora el gobierno corporativo, establece un clima de cooperación entre todos los controladores (en la práctica, Ponce y Potash), con una política de dividendos en beneficio de los accionistas, de cara a enfrentar los desafíos de SQM”.

En cuanto a su duración -hasta 2020-, estima que “es un tiempo para aquilatar sus virtudes”, y sobre su prolongación, añade que “todo está abierto en el futuro”.

Factor Corfo en el acuerdo

Según cercanos al empresario y ex yerno de Augusto Pinochet, la decisión de mantenerse a distancia de la compañía minera es pragmática. “No me quieren ni en SQM ni en las cascadas”, ha confidenciado a conocidos. Se refiere a Corfo, con quien mantiene dos arbitrajes que han puesto en jaque un negocio clave, la explotación de litio en el salar de Atacama; y en menor medida a Potash Corp, el mayor accionista individual de Soqui, quien mantiene el interés de controlar la compañía y por ello impulsó el cambio en el directorio.

Con Corfo, SQM mantiene una guerra pública por el arriendo de 28.054 pertenencias mineras en el salar de Atacama donde se extrae litio, proceso en el que hay en curso dos arbitrajes y la estatal ha pedido rescindir los contratos.

El vicepresidente de Corfo, Eduardo Bitran, señala que el reciente acuerdo de los socios de SQM “confirma que esa empresa lleva años con un grave problema de gobierno corporativo, que se ha reflejado en los numerosos incumplimientos y violaciones que ha realizado de contratos y leyes”. Para Bitran, el pacto “es una noticia que va en la línea correcta, pero es claramente insuficiente para Corfo, porque es transitorio, rige por un período y puede ser revertido”.

El máximo ejecutivo de la entidad estatal precisa que, además de los temas vinculados a los pagos del arriendo de las pertenencias en el salar de Atacama, “nos preocupa mucho la situación ambiental del salar”, y que este “sea explotado por una empresa que incurra reiteradamente en incumplimientos graves, como si en Chile existiera impunidad en estas materias”. “SQM sigue siendo a la luz de la experiencia un socio incómodo”, asevera, e insta a la empresa a “realizar cambios estructurales y permanentes que aseguren un buen gobierno corporativo alineado con las mejores prácticas mundiales”, como “cambiar la estructura de propiedad y generando un ambiente de total transparencia en el cumplimiento de los contratos y la resolución de calificación ambiental”.

Pero cercanos al proceso señalan que la presión de Bitrán sobre Ponce “lo único que ha logrado es que este se atrinchere en su posición”.

El ex presidente de SQM ha dicho al respecto que “Eduardo Bitran es como un yogur: tiene fecha de vencimiento, le quedan solo nueve meses”, confidencian conocidos del empresario.

La arremetida de Bitran tampoco es bien vista en el mercado. Consultados varios abogados del ámbito corporativo, en reserva dicen que más que apuntar a un accionista en particular, “lo importante es arreglar el problema de la mejor forma posible para el fisco, con independencia de que lo arregle con quien sea”, dice un experto. Otro va más allá y añade que “Bitran se da un gusto al anteponer sus preferencias y simpatías personales por sobre los intereses de Corfo y el fisco de Chile”.

Mejoría financiera de SQM

Hoy Julio Ponce tampoco tiene presión económica alguna para vender. Tras su dimisión en el directorio, la acción de SQM-B (que es el título de referencia de la empresa) ha subido 74,45%, cotizándose a $23.361 este viernes. Eso supone una mejoría en el desempeño financiero de sus sociedades cascada, dado que parte de sus créditos tienen como garantías acciones de la minera no metálica, señalan en el mercado financiero.

Además, SQM aumentó 30% sus utilidades en 2016 respecto del año previo, sumando US$ 278,3 millones. Además, su flujo de caja (Ebitda) se incrementó 39,2%, muy en línea con la meta de llegar a superar los US$ 1.000 millones en 2020.

A nivel operativo, la firma contrató a McKinsey para implementar un programa de ahorro de costos y mejora de productividad. En el marco de este plan, se aumentaron las inversiones a US$ 270 millones para 2017 -en 2016 desembolsaron cerca de US$ 170 millones-, y todo ello para elevar la capacidad productiva en Chile y en el extranjero, en Argentina y Congo. Este desembolso supone más que duplicar los niveles previos: en 2014 y 2015, la inversión bordeaba los US$ 100 millones por cada año.

El acuerdo de los socios de SQM “mejora el gobierno corporativo, establece un clima de cooperación entre todos los controladores (en la práctica, Ponce y Potash), con una política de dividendos en beneficio de los accionistas”.Rafael Guilisasti Presidente de Norte Grande, Oro Blanco y Pampa Calichera.

Las figuras clave en el acuerdo Ponce-Potash

No hay ninguna mención a Julio Ponce en el pacto de nueve páginas suscrito entre Potash, el grupo Pampa y Kowa. Ni tampoco está el presidente de las cascadas, Rafael Guilisasti. Pero ambos son figuras clave en definir la estrategia y la pertinencia del acuerdo firmado a inicios de la semana, señalan conocedores de la negociación.

El proceso de entendimiento se realizó en varios actos. Los contactos informales habrían partido a fines de 2016, pero durante la segunda semana de abril se inició la negociación formal. El agreement tardó cerca de una semana en firmarse. Fue la canadiense Potash Corp la que inició el diálogo, de la mano del abogado José María Eyzaguirre.

Su contraparte por el grupo Pampa fue Patricio Contesse Fica, que desde enero de este año oficia como director ejecutivo de las cascadas. Según fuentes del grupo, esta designación obedece a que se necesitaba que él tuviese dedicación exclusiva para tratar materias delicadas como este acuerdo, todo ello con autorización del directorio.

El pacto de los accionistas de SQM se negoció en Chile, señalan fuentes conocedoras del proceso, aunque se acordó dejarlo bajo jurisdicción del Estado de Nueva York, para tranquilidad de los inversionistas extranjeros.

Un rol clave en la definición de la estrategia legal lo ha tenido Sebastián Oddó, asesor jurídico de las sociedades cascadas.

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