Economista Alejandro Fernández y la extensión de la huelga en Escondida a marzo:“El efecto puede ser catastrófico”

Según los cálculos del economista, si el paro se dilata por dos semanas más, podría restar hasta un punto y medio al Imacec de marzo, con un impacto a la baja en el PIB del trimestre.

(Diario Financiero) Los magros resultados de la minería y la manufactura en enero de 2016 hicieron que las estimaciones en la actividad de estos dos sectores fueran algo más optimistas para el primer mes de este año, en el marco de un primer trimestre que ya se anticipaba débil. Sin embargo, eso no ocurrió, lo que se transformó en una fuente de preocupación para los expertos.

Uno de ellos es el gerente de Estudios de Gemines, Alejandro Fernández, quien calificó los primeros datos del año como “malos”, principalmente por el descenso de 1,9% que anotó la minería pese a haber retrocedido 12% en igual mes del año pasado. “La manufactura también bajó 1,1% respecto al descenso de 1,8% el año pasado”, refuerza.

– ¿Qué tan malos son estos primero datos de actividad?

– Son malos porque particularmente en el caso de la minería, febrero debería venir muy mal por la huelga en Escondida y los resultados de la manufactura, que uno pensaba que tal vez podría tener algunos indicios de recuperación, probablemente van a seguir siendo muy malos o, tal vez, peores de lo que salió en enero.

Desde ese punto de vista, las perspectivas para el primer trimestre son malas, peores incluso de lo que habíamos pensado previamente.

– ¿En enero podríamos ver un Imacec negativo? ¿Cuál es su proyección?

– No, no hay que olvidar que enero tuvo un día hábil adicional y eso salva un poco. Estoy proyectando 1,4%, que a estas alturas puede parecer no muy malo. De hecho, sería el mejor resultado de los últimos cuatro meses, pero en realidad es un resultado muy pobre si uno piensa que el Banco Central está proyectando 2% de crecimiento para el año en el IPoM de diciembre (la media en el rango entre 1,5% y 2,5%) y febrero sabemos que probablemente será negativo.

Así, el primer trimestre perfectamente podría ser tan malo o peor que el cuarto del año pasado, que lejos fue el más débil con un crecimiento de 0,5%. Entonces, aquí hay razones para estar preocupados por la forma en que está comenzando el año.

– Su proyección era de 1,3% para el PIB del primer trimestre. ¿Se mantiene así?

– Ese 1,3% no tenía la corrección de la huelga en Escondida y, al tomar en cuenta ese hecho, creo que vamos a estar más bien en torno a 0,8%-0,9% dependiendo, obviamente, de cuánto dure. Para febrero esperamos un Imacec entre -0,5% y 0%.

– ¿Y qué pasará si el paro se extiende mucho en marzo?

– Ahí va a ser muy importante cuántos días de marzo se alargue la huelga: si es una semana, el efecto es más moderado que si son dos o tres. Si se alarga dos semanas, el efecto puede ser bastante catastrófico, porque habría que restarle un punto o un punto y medio a la actividad del mes y eso significaría que, al igual que en febrero, el crecimiento podría ser negativo.

– ¿Podríamos ver una contracción en el primer semestre?

– Un trimestre negativo requeriría que el paro en Escondida dure por lo menos tres semanas en marzo, pero por ahora lo veo poco probable.

– ¿Eso es porque históricamente los paros no han durado tanto?

– Efectivamente, la generalidad de los paros en la minería se prolongan por un mes y no más, que sería lo necesario para que el trimestre corriera el riesgo de ser negativo.

Se reduce el pronóstico del PIB 2017 a 1,6%

– Además del paro en Escondida, ¿qué otros elementos determinarán la actividad de los próximos meses?

– Posiblemente, los datos en la manufactura también sean malos en febrero y marzo, ya que en 2016 esos fueron los meses de mejor rendimiento, por lo que la base de comparación es más exigente. Lo otro, lo que pase en la construcción, que partió relativamente fuerte el año pasado y se fue debilitando sobre todo en el segundo semestre. Entonces, el primer trimestre de este año seguramente va a ser bastante malo.

Y aún no sabemos qué pasó con las ventas del comercio en enero (las cifras se conocerán el viernes), que venían comportándose relativamente bien en los meses anteriores, pero también las tasas de referencia son altas, particularmente en enero y febrero y eso podría achatar un poco los resultados del sector.

– Esta fría partida, ¿presiona a la baja en la estimación de crecimiento del año?

– Sin duda. En la medida que el evento de Escondida es inesperado, claramente el panorama hoy es más desfavorable de lo que se había previsto y, por lo tanto, lo que parecía una aspiración hasta cierto punto razonable, con un crecimiento en torno a 2% para el año, hoy se ve crecientemente menos factible de alcanzar y, de hecho, mi proyección estaba en 1,8% antes que empezara el paro de Escondida y hoy está en 1,6%. Y podría ajustarse aún más si se extiende el paro.

– ¿Hay alguna señal positiva en el horizonte?

– El panorama internacional se ve más firme, lo que es una buena noticia, y podría ayudarnos por el lado del sector exportador y del precio del cobre. Eso podría ayudar a que la actividad muestre alguna recuperación en el segundo semestre y, particularmente en el cuarto trimestre, donde las bases de comparación además van a ser extremadamente bajas. La incógnita y lo que va a definir el desempeño del año se jugará en la segunda parte.

– ¿Qué tan preocupante son los últimos datos de empleo?

– El aumento en la tasa de desempleo a 6,2% fue marginal. Lo que para mí es más importante es que la ocupación desaceleró aún más su crecimiento a 0,8% en doce meses, el resultado más débil desde principios de 2015. Esto indica que la capacidad de generar empleo se ha ido debilitando.

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