(Pulso) A pesar del desplome que muestra el precio del cobre en los mercados internacionales, el grupo Antofagasta -ligado a la familia Luksic- está avanzando en su plan de inversión para las próximas décadas.

El foco está en dos de las principales operaciones que maneja: Centinela y Los Pelambres, las que en conjunto explicaron el 83% de su producción en el primer semestre.

La compañía tiene previsto invertir unos US$4.300 millones en tres iniciativas que estarán destinadas, precisamente, a Centinela y a Los Pelambres, y que forman parte fundamental de su plan de desarrollo para los próximos años.

En el caso de la faena ubicada en la región de Coquimbo, Antofagasta plc planea desarrollar dos iniciativas, ambas pensadas para más allá de 2020. La fase 1 de la expansión, que tendrá un costo de US$1.100 millones, añadirá 60 mil toneladas a la capacidad de tratamiento diario de mineral y considera la instalación de una planta desalinizadora de agua de mar. La fase 2, en tanto, costará US$500 millones y permitirá a la faena llegar a 205 mil toneladas de tratamiento diario.

El EIA de la fase 1 ya está en trámite ambiental, mientras que la segunda etapa comenzará la etapa de permitting hacia 2018.

“En Los Pelambres vamos a avanzar en el plan de expansión por fases. En la primera etapa, el objetivo es maximizar el rendimiento de la mina con los permisos con que hoy contamos. Eso implicará desembolsar US$1.100 millones para una nueva molienda y un circuito de flotación, que nos permitirán contrarrestar la mayor dureza del mineral. Esto viene acompañado de una planta de desalinización y una tubería que proporcionará hasta 400 litros por segundo de agua. (…) La decisión de inversión se tomará a finales de 2017, una vez que obtengamos todos los permisos”, explicó el CEO de Antofagasta plc, Iván Arriagada.

En el caso de Centinela, la decisión de instalar un segundo concentrador se tomará a fines de 2017 y requerirá en total unos US$2.400 millones.

Con utilidades. La compañía presentó ayer sus resultados correspondientes al primer semestre, los cuales arrojaron una utilidad neta de US$88 millones, cifra que es practicamente lo mismo del año pasado y que se escapa de la realidad que está viviendo la industria.

Esto, gracias a un fuerte esfuerzo de costos, que permitió generar un recorte del 24%. Así, el Ebitda de la compañía fue de US$572 millones, 2,3% más que en la primera mitad de 2015.