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Ahorro Nacional llegaría en 2016 a menor nivel en 29 años y afectaría financiamiento de la inversión

De acuerdo al Banco Central, descendería a 19,9% del PIB este año, su tasa más baja desde el 17,3% de 1987. A juicio de los expertos, la primera consecuencia es que el país tiene menos espacio para financiar proyectos de inversión con recursos propios.

(Pulso) El bajo crecimiento por el cual atraviesa la economía chilena, con un promedio de 2% en los dos últimos años, no sólo está impactando las principales variables macroeconómicas como la inversión y el consumo, sino que también ha comenzado a tener implicancias en otros indicadores como la tasa de Ahorro Nacional Bruto. Esta, de acuerdo a la última proyección del Banco Central, registraría en 2016 su menor nivel en 29 años, llegando a 19,9% del PIB. Sólo fue más baja en 1987, con 17,3% del PIB. En los últimos 30 años, la tasa de Ahorro Nacional Bruto registra un promedio de 21%, con un peak de 25,1% en 2007.

Esta variable mide la parte del ingreso nacional bruto disponible que no ha sido absorbida por el consumo final, y se calcula como la suma de los ahorros brutos de los sectores institucionales. Además, indica el monto de recursos de la economía nacional disponible para realizar sus inversiones a nivel local, o para invertir en el resto del mundo. Por ello, a medida que disminuye, advierten los economistas, el país tiene menos espacio para financiar proyectos de inversión, puesto que de querer hacerlo deberá recurrir a financiamiento externo, lo que a su vez tiene efectos sobre la cuenta corriente que en 2015 cerró con un déficit de 2,1% del PIB, mientras que la previsión del Banco Central para 2016 apunta a un déficit de 2,5%.

Los expertos señalan que si bien este nivel de déficit de cuenta corriente aún es sostenible, la economía chilena se hace más vulnerable a los vaivenes externos. Por ello, coinciden en que si el país quiere seguir creciendo, se debe mirar con atención esta merma que ha tenido el ahorro nacional bruto.

Causas. Los economistas señalan que entre las principales razones detrás de este retroceso está el efecto de la Reforma Tributaria, que quitó el incentivo al ahorro y la inversión de las empresas, al eliminar el Fondo de Utilidades Tributarias (FUT). Asimismo, el menor crecimiento económico también es una causa de la baja en la tasa de ahorro, ya que al haber menores ingresos, los recursos se van más directamente al consumo que al ahorro.

Alejandro Fernández, economista de Gemines, señaló que “los incentivos al ahorro (privado) se redujeron con la Reforma Tributaria y, por lo tanto, no es extraño que se produzca esta baja. Además no se ven razones para que esta tendencia cambie, e incluso puede caer un poco más, a no ser que el ahorro del sector público lo compense, pero es poco probable”. Mientras que Francisco Klapp, de Libertad y Desarrollo (LyD), acotó que “no es novedad, ya que la Reforma Tributaria atacó una fuente de incentivo al ahorro del país a nivel empresarial”. Guillermo Le Fort, socio de Le Fort Economía y Finanzas, puntualizó que “cuando el ingreso es bajo se justifica como parte del ajuste una reducción de la tasa de ahorro, y eso es lo que está pasando hoy en día. Por lo tanto, no vería una señal demasiado potente”. Sin embargo, subrayó que “se debe ver la evolución de la tasa de ahorro a lo largo del ciclo y con precios más normalizados del cobre”.

Inversión y cuenta corriente. La baja de la tasa de ahorro puede tener dos consecuencias: una menor inversión o un mayor déficit de cuenta corriente. Patricio Rojas, de Rojas y Asociados, sostuvo que “en la medida que la tasa de ahorro es baja, significa que la capacidad de financiamiento de la inversión disminuye, por ello, la única manera de tener tasas de inversión del orden del 25% o del 26% del PIB es teniendo un déficit de cuenta corriente de 4% a 5% del PIB, lo que hace que la economía sea más vulnerable”.

Ángel Cabrera, economista de Forecast Consultores, aseveró que si el país quiere financiar inversión deberá recurrir “al ahorro externo, que se manifiesta en el déficit de cuenta corriente, y eso tiene un límite”. Ahora bien, para Fernández la otra alternativa que existe dado este escenario es que “la inversión no se recupere y se vaya ajustando a niveles parecidos al ahorro, afectando de esa manera el crecimiento del país, ya que la otra opción, de un mayor déficit de cuenta corriente, tiene el riesgo de generar mayor vulnerabilidad”.

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