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Juan Rayo: “Hoy ninguna empresa minera de gran tamaño está perdiendo plata”

El fundador de JRI criticó duramente los proyectos EPCM, señalando que “tuvieron un mal resultado”, porque las etapas se traslapaban y “los planos salían calientes a ser construidos en terreno”.

En un análisis sobre los factores que están incidiendo en la menor inversión en minería, el gerente general interino y fundador de JRI, Juan Rayo, hizo ver que con un valor del cobre cercano a US$2 la libra y con una energía más disponible y a mejor costo, “ninguna empresa minera de gran tamaño debería perder plata”. Y calificó como “absurdo” que con un precio del metal como el actual se estén suspendiendo proyectos de desarrollo estratégicos de largo plazo.

Aunque reconoció que muchas de las grandes corporaciones mineras están con problemas de descapitalización, descartó que esa sea la causal de la menor inversión, sino más bien la existencia de una visión cortoplacista en la gestión de las empresas. Asimismo, opinó que los temores a las oposiciones ciudadanas, nuevos impuestos y reformas son exagerados. A su juicio, en Chile todavía sigue siendo fácil hacer minería, en comparación con otros países.

Factores de la crisis

Como causas de la crisis actual -que describió como la peor de cuatro que les ha tocado ver como empresa en 35 años-, Juan Rayo mencionó el brusco cambio en las expectativas: si en mayo de 2015 los analistas de mercado estaban alineados en un precio promedio del cobre más o menos común, en noviembre las proyecciones para el precio a mediano plazo pasaron a diferir notoriamente, lo que ha influido en la toma de decisiones para invertir. Ante ello, el gerente de JRI sostuvo que los proyectos mineros no pueden proyectarse a cinco años, sino a plazos mayores.

Otra causa que ha gatillado la crisis, según el ingeniero, son las nuevas estrategias de desarrollo. En ese sentido, criticó duramente los proyectos EPCM, señalando que “tuvieron un mal resultado”, porque las etapas se traslapaban y “los planos salían calientes a ser construidos en terreno”, dijo en relación a la rapidez con que se ejecutaron esas ingenierías, que terminaron aumentando los presupuestos. Según Rayo, en el 80% de los proyectos se sobrepasó el Capex y hubo muchos incumplimientos de producción.

Explicó que un buen proyecto debiera tener un periodo de ramp up de crecimiento de no más allá de seis a nueve meses, de manera que al tercer trimestre esté cumpliendo la meta de producción. Con gráfico en mano, hizo ver que de los últimos cuatro proyectos mineros puestos en marcha en el país (Caserones, Ministro Hales, Sierra Gorda y Esperanza, hoy Centinela), sólo Ministro Hales ha logrado cumplir la meta de producción, y al octavo trimestre. Si todas estas iniciativas hubiesen llegado a ramp up  según lo programado, el Estado habría recibido unos US$1.000 millones adicionales en impuestos, indicó Juan Rayo.

Valoró que hoy el énfasis se coloque en ahorrar en cada etapa con una ingeniería bien hecha, pero advirtió que se ha empezado a privilegiar mucho el costo,  superponiendo lo más barato por sobre la calidad.

 

 

 

 

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