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Gigante asiático sale de compras a ritmo récord

A raíz de la delicada situación económica del país, las adquisiciones de activos extranjeros por parte de empresas chinas podrían quedar bajo la lupa en Beijing.

(El Mercurio) En las primeras semanas de 2016, las empresas chinas han realizado una ola récord de adquisiciones en el extranjero en su esfuerzo por abrirse camino en mercados internacionales en momentos en que la economía china se desacelera y el yuan se deprecia.

El miércoles, China National Chemical Corp., conocida como ChemChina, confirmó que pagaría US$ 43 mil millones por el fabricante de pesticidas suizo Syngenta AG en un acuerdo que, de ser aprobado por los accionistas y los reguladores, sería la adquisición internacional más grande por parte de una empresa china.

Incluyendo la transacción de ChinaChem, el valor de las fusiones y adquisiciones de China en el extranjero asciende a unos US$ 68 mil millones en lo que va del año, lo que representa el volumen más alto hasta ahora para este período y ya equivale a más de la mitad del total anual récord de 2015, según la proveedora de datos Dealogic.

En los últimos años, otras empresas chinas, entre ellas Haier Group y China Cinda Asset Management Co., han estado intensificando su compra de activos fuera del país a medida que China apuntala sus capacidades en industrias como los agronegocios, los bienes raíces y la energía.

La ráfaga de acuerdos ha renovado la atención sobre la segunda mayor economía del mundo, después de Estados Unidos, en momentos en que registra su crecimiento más débil en 25 años y la volatilidad de su mercado de acciones causa pánico entre los inversionistas globales.

“Un cinturón, un camino”

Una iniciativa del Presidente Xi Jinping para impulsar el comercio internacional llamada “Un cinturón, un camino” apunta a abrir nuevos mercados desde Asia Central hasta Europa para las compañías chinas que previamente se habían concentrado en el mercado interno. La política, que evoca el espíritu de la antigua Ruta de la Seda entre Oriente y Occidente, significa que puede haber disponibilidad de dinero del gobierno para ayudar a financiar empresas estatales que quieran comprar activos extranjeros.

Aun así, las adquisiciones de activos extranjeros por parte de empresas chinas podrían quedar bajo la lupa en Beijing en momentos en que la economía atraviesa una situación delicada.

El gobierno está intensificando los esfuerzos para frenar la salida de capitales del país en respuesta a la desaceleración económica y a un yuan que ha perdido 5,5% frente al dólar desde agosto. Los esfuerzos involucran limitar la capacidad de las empresas extranjeras en China para repatriar sus ganancias y prohibir fondos basados en yuanes para inversiones extranjeras, según fuentes cercanas.

La preocupación del gobierno chino sobre la fuga de capitales, que según algunas estimaciones puede haber ascendido a US$ 1 billón en 2015, puede llevar a los reguladores a evaluar con mayor rigurosidad ciertas adquisiciones de activos extranjeros, dicen analistas. No obstante, es probable que el gobierno siga apoyando los acuerdos fuera del país que sean considerados como una piedra angular en la expansión internacional de las empresas chinas, señalan.

Es probable que las adquisiciones chinas de tecnologías occidentales clave causen un fuerte escrutinio en otros países.

En EE.UU., una agencia federal que examina las compras de empresas por razones de seguridad bloqueó recientemente un acuerdo de un fondo de inversión chino para adquirir el negocio de iluminación de Royal Philips NV. La compañía tiene instalaciones manufactureras y de investigación y desarrollo en EE.UU. Es probable que el Comité de Inversión Extranjera en EE.UU. analice de cerca el acuerdo entre ChemChina y Syngenta debido a que la mayoría de las operaciones de semillas de la empresa suiza se encuentran en el país norteamericano.

En general, “vemos que los acuerdos son cada vez más grandes”, dice Patrick Yip, jefe de fusiones y adquisiciones en Deloitte China, sobre la ofensiva de las empresas chinas en el exterior. “Estoy trabajando en varias de esas. Las compañías chinas quieren poder de marca y alta tecnología”.

David Brown, jefe de servicios para transacciones de PricewaterhouseCoopers en China y Hong Kong, proyecta que las fusiones y adquisiciones chinas en el exterior crecerán en torno a 50% anual durante los próximos años. Existe una “gigantesca demanda acumulada”, dice Brown, a medida que las empresas chinas ganan confianza para perseguir acuerdos globales.

La depreciación del yuan, y la percepción de que seguirá cayendo, motiva a las empresas chinas a comprar antes de que los precios de los activos extranjeros se encarezcan más, señala Rocky Lee, socio en Beijing y Hong Kong de la firma de abogados Cadwalader.

Luego de fortalecerse más de 30% durante la última década, el yuan ha perdido 8% contra el dólar desde el inicio de 2014, debido a la decisión de los responsables de políticas de dejar que la moneda sea guiada más por las fuerzas del mercado y a la profundización de la desaceleración económica.

Algunos analistas creen que para fines de este año el yuan podría caer hasta 10% adicional en medio de temores de que la economía china se desacelere más rápido de lo esperado y a medida que el gobierno actúe para frenar la salida de capital de China.

Por ahora, las empresas de propiedad estatal están recibiendo un fuerte respaldo del gobierno central para hacer adquisiciones estratégicas en el extranjero. El año pasado, cuando acordó comprar el fabricante de neumáticos italiano Pirelli por US$ 7.700 millones, ChemChina había conseguido financiación de Silk Road Fund Co., un vehículo de inversión en el extranjero apoyado por Xi.

Una mayor cantidad de acuerdos con el apoyo estatal es parte de un esfuerzo más amplio para exportar el exceso de capacidad interna en el sector industrial.

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