Los otros acreedores de Transportes Tamarugal: desde Fernando Tisné a León Vial

Empresarios han prestado principalmente servicios de factoring, a través de sus compañías o family offices. Otros acreedores son Consorcio y EuroAmerica.

(Diario Financiero) Deudas por $ 67 mil millones (US$ 105 millones) tiene Transportes Tamarugal, una de las mayores firmas de transporte para la minería. Hace unas semanas, varios de sus acreedores acudieron a tribunales para pedir su quiebra; sin embargo, la firma se embarcó en un plan de reestructuración de pasivos, que debería presentarse el 17 de julio.

Son cuatro procesos de reorganización concursal que están involucrados, contemplando a firmas del empresario Omar Campillay: Transportes Tamarugal, Agrícola y Exportadora Campillay, y al mismo empresario. Todas ellas están entrelazadas porque existen garantías comerciales cruzadas, dicen fuentes de las negociaciones.

En total, son 25 los acreedores del grupo, siendo los más grandes la firma de camiones Scania, los bancos Consorcio, Bci, Itaú y CorpBanca. Sin embargo, en la nómina también aparecen otros empresarios de renombre: Raimundo Valenzuela, Fernando Franke y Fernando Tisné, a través de Primus Capital; y el family office de Leonidas Vial, Rentas ST, a través de ST Capital, su unidad de deuda.

Este último es el más afectado, con acreencias por 102 mil UF (US$4 millones) aún cuando cuentan con propiedades hipotecadas; mientras que la exposición de Primus Capital es de

$ 1.208 millones (casi US$ 2 millones), de acuerdo con los documentos oficiales.

Pero no son los únicos, en la lista también aparecen BancoEstado, con acreencias por casi US$ 7 millones, Banco Consorcio (US$ 2,5 millones), el servicio de factoring de EuroAmerica, con una deuda valista cercana a $ 2.100 millones (US$ 3,3 millones)) y varios más.

Potenciales compradores

Cercanos a Tamarugal cuentan que en este periodo complejo, varios han sido los que se han acercado a Campillay para intentar comprar la firma, desde competidores hasta fondos de inversión. Sin embargo, hoy el foco es otro: aprobar el convenio concursal.

De hecho, en el mercado cuentan que ST Capital ha seguido de cerca el proceso de reestructuración. Que incluso habría sido uno de los que estaría interesado en comprar la compañía, considerando el potencial que tiene, como una de las principales firmas de transportes para la minería.

Sin embargo, fuentes del proceso, dicen que esto fue descartado por Rentas ST. Lo anterior, agregan, porque ST Capital ha tomado un rol distinto, actuando como una especie de mediador en el proceso de reestructuración entre la banca y Campillay, apoyando el proceso y dando ideas que han servido de base para el plan que está casi terminado y que se presentará a los acreedores.

La tercera versión dice que el interés radica en que Tamarugal “ha sido un cliente histórico del negocio de factoring” de ST Capital, agregando que es “falso” que antes o después traten de entrar a la propiedad. Además, aseguran que el family office no han ocupado un rol de asesores y que sólo han seguido el tema como cualquiera de los otros acreedores.

Lo que sí confirman cercanos al proceso es que ST Capital sigue “realizando operaciones de factoring con Tamarugal”. De hecho, desde el inicio del proceso de reestructuración han seguido comprando facturas de la compañía.

El acuerdo

Por lo pronto, Tamarugal trabaja junto a sus asesores en un acuerdo que presentar a los acreedores. En esto es asesorado por Quest Capital (de Juan Enrique Vilajuana) y por el estudio Urrutia y Compañía. El plan es simple: se pagará toda la deuda y no habrá una quita en la misma.

Así lo confirman fuentes de las negociaciones: “El acuerdo de reorganización está en proceso de elaboración, pero el principal objetivo es mantener la continuidad operacional y pagar el 100% de las deudas de la empresa”.

Lo que contempla el plan es reducir el monto de las cuotas que hoy se pagan, que no alcanzan a ser cubiertas por los $ 1.200 millones de Ebitda que genera la compañía cada mes. “La estructura de la deuda fue mal hecha desde un principio. No está acorde con la realidad de la empresa”, dice un cercano. Por ello, se propondrán cuotas más abordables, pero manteniendo el plazo de pago a cinco o seis años, como está estipulado hoy. Lo que sí cambia, es que la última cuota del leasing será más alta.

Además, se propondrá reducir el interés que se paga hoy, que tampoco está de acuerdo al promedio del mercado. El plan es bajar a una tasa promedio de 0,65% mensual. “Eso sí sería abordable”, agregan.

Por lo pronto, ya se ha solicitado una prórroga de 30 días para que los acreedores voten el acuerdo, lo que sucederá el 20 de agosto próximo. Según cercanos, hasta ahora, tal cual está estipulado, el plan de reestructuración tendría el visto bueno de la banca.

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