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Desaceleración en América Latina presiona urgencia de reformas estructurales

La principal preocupación es que el menor desempeño actual refleje un crecimiento potencial más bajo que el estimado.

(Economía y Negocios) Las condiciones externas menos favorables que han llevado a una drástica desaceleración de la actividad económica en América Latina debería acelerar la agenda de reformas estructurales en la región, necesarias para alcanzar tasas de crecimiento estables y un desarrollo con equidad. Así lo plantearon expertos en un seminario donde se presentó el informe “Perspectivas Económicas de América Latina 2015”.

El documento fue elaborado por el Centro para el Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE); la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).

En 2014 el PIB de la región creció en torno a 1%, inferior al promedio de la OCDE. “El desafío principal es la desigualdad no solo en Chile, sino en América Latina en general… es necesario avanzar hacia el desarrollo inclusivo”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, al inaugurar el evento.

Se está cerrando la ventaja de oportunidades que en la década de 2000 llevó a los países emergentes a crecer el doble que el promedio de la OCDE, indicó Mario Pezzini, director del Centro para el Desarrollo de ese organismo. En esta fase, los países deben tomar el papel del cambio y empujar la economía y allí los retos están en educación y capacitación y elevar la productividad, acotó.

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Complementariamente, si los países no invierten en innovación; no diversifican la estructura productiva y exportadora hacia sectores que incluyan mayor conocimiento y no aumentan la productividad de las pymes, todo lo que se pueda ganar en educación no va a ayudar mucho, planteó por su parte Mario Cimoli, director de la División de Desarrollo Productivo de la CEPAL. En esto, agregó, la intervención del Estado es necesaria, lo que hace diez años era tabú.

El representante del BID en Chile, Koldo Echebarría, señaló que una región en la cual la clase media representa ya una tercera parte de la población, expresa demandas diferentes de servicios públicos.

Las reformas que impulsa hoy el Gobierno chileno, dijo, requieren un Estado más sofisticado y que gaste mucho más del 4% del PIB en salarios públicos que destina hoy, frente al 11% del PIB que es el promedio de la OCDE. “No creo que Chile pueda enfrentar esta agenda de reformas sin una inversión ambiciosa en calidad y mejora de su burocracia y a partir de ahí, de sus servicios públicos”, subrayó.

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