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Proveedores en Codelco: Facturan US$ 8.322 millones y emplean a 38.000 personas

Aunque hoy dos de cada tres mineros que trabajan en la empresa estatal son tercerizados, en Codelco señalan que estos son menos productivos que los propios. Proveedores acusan que Codelco nuevamente revisará unilateralmente sus contratos para bajar costos. 

(El Mercurio) El martes pasado, a primera hora, Nelson Pizarro se reunió con un masivo grupo de grandes proveedores de la compañía.

Cerca de 120 personas, entre dirigentes de la Asociación de Grandes Proveedores de la Industria Minera (Aprimin) y sus asociados, llegaron a la cita en el Hotel Ritz para hablar de la coyuntura minera y de su relación con Codelco.

Y de eso se trató la primera parte de la cita. La segunda, sin embargo, dejó a la mayoría de los asistentes sorprendidos.

Nelson Pizarro, presidente ejecutivo de la estatal, aprovechó su reunión con los proveedores para explicarles el ambicioso plan de ahorro de costos por US$ 1.000 millones, que además incluye la previsión de US$ 200 millones en nuevos ingresos y la internalización masiva de trabajadores, los que principalmente vendrían desde los mismos proveedores.

El plan, que lleva varias semanas afinándose por el equipo cercano al máximo ejecutivo, no tiene plazo definido para su aplicación, pero sí “damnificados”, como aseguran los proveedores: ellos mismos.

Es que, dicen quienes estuvieron en la reunión, cundió la molestia de enterarse por la prensa de un plan que no les habían informado y que, además, terminaría, sí o sí, en afectarlos, algo en lo que Pizarro fue directo: en la cita habló de que los contratos comerciales no significaban que estuvieran a firme, y la empresa tenía que “desafiar” esos contratos ¿Cómo? “Se van a meter, y se reservan el derecho a cambiarlos”, dice uno de los presentes.

“Y esta no es la primera vez que lo hacen. Codelco se está acostumbrando a avisarnos por la prensa que nos quieren cortar contratos”, dice otro de los industriales, recordando que hace menos de dos años Tomás Keller hizo algo parecido.

“Esto no es agradable ni alentador, pues cuando el precio del cobre sube, nadie de las mineras llama para compartir la bonanza”, dice Andrés Aguirre, presidente de la Aprimin.

Para el subsecretario de Minería al menos el fondo del mensaje “tiene lógica. Antes el precio era alto. Había mucha demanda y los precios eran mayores. Ahora deberían ajustarse, y es algo que están haciendo todas las empresas mineras del mundo”.

En la reunión, Pizarro explicó la importancia de Codelco para los proveedores, del que no solo es su principal cliente -en 2014 la estatal gastó US$ 8.322 millones en este rubro, de ellos US$ 6.129 millones en bienes y servicios para la operación (ver infografía arriba) y US$ 2.192 millones en inversión-, sino que además les permite dar empleo a un promedio de 38 mil personas, el doble de la dotación promedio de toda la estatal.

A pesar de eso, dicen desde la estatal, la productividad de los trabajadores propios de la compañía llega a 91,6 toneladas métricas de cobre fino, poco menos del doble que las 57,6 toneladas producidas por los proveedores, lo que se refleja principalmente en yacimientos como El Salvador, una división que, en la práctica, está operada en un 100% por terceros.

Pero además, dice un dirigente, esto se suma al resultado, la semana pasada, de la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados sobre los robos de concentrados en la División Salvador, que terminó con la recomendación a la empresa de que la tercerización “en las áreas de recepción del transporte, control y muestreo del concentrado (…) no debía continuar, proponiendo su internalización”.

Algo que, desde el gremio y las empresas del rubro, califican, al menos, como “un absurdo”.

“Aquí lo que hay es un intento de la empresa para cortar por lo más delgado de la cuerda minera”, dice un proveedor y se pregunta por qué es que la compañía los “aprieta y no busca las ineficiencias internas, que seguramente existen”.

“Toda la culpa la tenemos nosotros y todo lo malo sale, mágicamente, cuando nos quieren renegociar contratos, contratos que ya están firmados”, dice el máximo ejecutivo de una gran proveedora del sector.

Desde la compañía matizan el asunto diciendo que los cambios no solo afectarán a las contratistas, sino que es un plan global en el que es imposible saber cuánto se ajustarán los contratos y los pagos a los proveedores, ni menos saber cuáles serán afectados. Además, la internalización de trabajadores es algo que está planificado. Más aún pensando en las necesidades para sus proyectos, con peaks entre 2017 y 2018, y entre 2021 y 2022.

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