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Reajuste real promedio en negociaciones colectivas no superó el 1% entre 1997 y 2007

Un estudio de la Dirección del Trabajo que presentó el Gobierno para respaldar la reforma laboral que se tramita en el Congreso concluye además que los incentivos por productividad es la herramienta menos utilizada por las empresas.

(Pulso) La discusión sobre la reforma laboral está a pocos días de reactivarse en la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados que recibió una serie de documentos por parte del Gobierno para respaldar los objetivos de aumentar la sindicalización que persigue el proyecto.

Entre los textos tanto de investigadores nacionales, como extranjeros (OCDE entre ellos) se encuentra uno elaborado por la Dirección del Trabajo (DT) que reúne análisis de varios actores sobre el escenario laboral y sindical en Chile. Uno de estos autores es Diego López, abogado de la Universidad Alberto Hurtado e investigador de la División de Estudios de la DT que con cifras en mano entrega una mirada crítica del escenario laboral en Chile. Indica que comparado con otros países de la OCDE los niveles de negociación colectiva son bajos, sobre todo si se toma en cuenta la calidad de estas tratativas. Algunas de sus conclusiones son las siguientes.

Reajustes salariales bajos en promedio

El análisis del abogado, indica que según datos de la DT, entre 1997 y 2007, el reajuste real promedio obtenido en las negociaciones colectivas sólo fue de un 0,9% y en ningún año superó el 1%. Esto, según expresa, “Chile está lejos de alcanzar aumentos salariales significativos a través de negociación colectiva”.

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Agrega que la reajustabilidad futura pactada en negociaciones colectivas, en promedio equivalió a compensar inflación según IPC aproximadamente cada seis meses y que “las negociaciones colectivas suelen requerir gran esfuerzo por parte de los trabajadores para defender reajustabilidad futura según IPC y el incremento real promedio de salarios que efectivamente se negocia es ínfimo”.

Según la Encuesta de remuneraciones y materias laborales de la Sofofa en 2006 sólo el 38,5% de las empresas del sector que negociaron colectivamente entregaron un reajuste salarial único a sus trabajadores al término de la negociación colectiva, mientras que en 2007 (la última publicada) la cifra fue de 24,3%. En ambos años, según el experto, el reajuste obtenido fue de 2,9%.

La negociación colectiva no logra traspasar consistentemente aumentos de la productividad a los salarios

Según López, la negociación colectiva en Chile no suele operar para traspasar consistentemente los aumentos de productividad a los salarios, al contrario, “en los acuerdos colectivos abundan cláusulas sobre beneficios no salariales (asignaciones de movilización y colación, aguinaldos, becas escolares y ayudas familiares) más que pactos sobre cómo retribuir por las mejoras de productividad en el trabajo”.

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De hecho, según un estudio de la DT, que aborda el porcentaje de instrumentos colectivos que pactaron beneficios y aumentos salariales por productividad entre 2004 y el 2008, el ítem que corresponde a incentivos de producción y/o productividad fijos disminuyeron de 26% en 2004 a un 22,3% en 2008. En tanto aquellos incentivos de producción y/o productividad variables, también se redujeron de 17,1% en 2005 a 12% en 2008. Por el contrario, los beneficios como aguinaldos alcanzaron el 79,8% durante el último año del estudio.

De acuerdo a los reajustes por IPC, agrega que “el impacto de la negociación colectiva en esta materia es nulo: la reajustabilidad según IPC se otorgó individualmente a quienes no negociaron colectivamente y la negociación colectiva, cuando la hubo, reprodujo la que ya se obtenía individualmente”.

La participación salarial en las utilidades no se debaten en negociación

Según Diego López, el sistema de relaciones laborales se orienta a imponer un predominio del acuerdo individual por sobre el colectivo, y así “liberar a las empresas de responsabilidades legales para que efectivamente traspasen a los salarios medianos parte significativa de los resultados que obtienen”.

Esto se vería reflejado en la forma en que la ley fija la obligación empresarial de pagar gratificaciones a sus trabajadores, que no premia la cantidad de trabajo ni el tiempo trabajado sino es proporcional a los resultados de la empresa “es una remuneración distributiva, cuya vocación es repartir parte de los beneficios que resultan de la combinación entre capital y trabajo”.

¿El aumento sostenido del salario mínimo sustituye a la negociación colectiva?

El experto se pregunta y responde que el salario mínimo no previene las profundas desigualdades del mercado de trabajo en Chile, y que el pago de salario en el mercado favorece a quienes mayor sueldo frente a los que reciben menos, es por esto que para el experto “la negociación colectiva debe cumplir un rol esencial para corregir esto”.

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