Interconexión entre Chile y Perú costaría US$725 millones y se concretaría en 2020

CDEC-SING y su par peruana realizaron en 2014 estudios más precisos sobre esta posibilidad, que se estima generará un beneficio económico en torno a los US$289 millones. Una alternativa más pequeña costaría US$55 millones y sería un primer paso.

(Pulso) Entre 2017 y 2020 podría concretarse la interconexión eléctrica entre Perú y Chile.

Esto, de acuerdo con los estudios preliminares hechos por el Sistema de Integración Eléctrica Andina (Sinea), que actualmente están siendo analizados por el CDEC-SING y su símil peruano, el COES, en el marco de un trabajo que ya lleva varios años y en el que se han involucrado, además, países como Ecuador y Colombia.

Esta es la primera vez en que se avanza hasta este punto en estudios sobre interconexión eléctrica entre Chile y Perú. Este último país cuenta con importantes excedentes de gas natural y ve a Chile como un mercado ideal para colocar este hidrocarburo. Aunque también se ha planteado la posibilidad de exportar el gas de manera directa -ya sea mediante la construcción de un gasoducto o del envío a Chile mediante buques-, la opción considerada más atractiva para ese país es la exportación de electricidad, dados los buenos precios que paga la minería chilena por la energía.

En relación con la construcción de una línea entre Chile y Perú, los estudios desarrollados hasta ahora plantean dos alternativas. La primera es una línea de unos 50 kilómetros en 220 kV que conecte la subestación Parinacota, en el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING), y Los Héroes, en el SEIN peruano, que entraría en operaciones en 2017 y que requeriría una inversión de US$55 millones. Se trata de una alternativa que permitiría transmitir unos 460 MW (en caso de que se construya en doble circuito). Esta opción generaría un beneficio por US$115 millones.

Una segunda alternativa, bastante más ambiciosa, es una interconexión en corriente continua (HVDC, por sus siglas en inglés) de 1.000 MW entre la subestación Montalvo (SEIN) y la zona centro del SING, que entraría en operación en 2020 y requiere US$725 millones de inversión.

Desde Perú comentan que estas dos son las únicas opciones que han sido estudiadas, siendo la primera de ellas entre un punto cercano a Tacna en la que se construiría una línea hasta Parinacota. La segunda es mayor y partiría en la subestación Montalvo en Perú donde se espera lleguen dos líneas de 500 kV y una de 220 kV, lo que permitiría concentrar la energía generada en el centro o sur del país con el gas de Camisea.

Los análisis siguen y se espera estén listos para el primer semestre del próximo año.

Otra entidad que también ha estudiado los beneficios de la interconexión es Sofofa, junto con empresarios peruanos. Entre las ventajas detectadas por sus análisis destacan la mayor seguridad por la complementariedad en la demanda (estacional u horaria) o en la oferta (tipo y ciclos), menor necesidad de inversión en capacidad de punta y respaldo, mayor escala (que permite centrales más eficientes), mayor número de actores, que a la vez permite mayor competencia, y el potencial aumento de penetración de las energías renovables no convencionales.

Visión del gobierno

Hace algunas semanas se realizó en Valparaíso el seminario “Desarrollo Normativo y la Gestión Parlamentaria para impulsar la Interconexión Eléctrica Andina”, en el marco de la última sesión del Parlamento Andino.

Allí, el ministro de Energía, Máximo Pacheco, dio cuenta detallada de los planes y proyectos en los que el Gobierno ha avanzado “en procura de mejorar la integración eléctrica nacional y la interconexión con la Región Andina y Sudamérica”. Allí planteó que los gobiernos sudamericanos ya han superado la etapa de diagnósticos y están listos para concretar las propuestas planteadas, algo que está señalado en la agenda energética y que para el Ejecutivo revierte gran importancia.

“Entre las principales líneas de trabajo en este ámbito (integración energética regional) están la interconexión eléctrica con Perú; mecanismos de intercambio eléctrico y gasífero con Argentina; la compraventa de energía con Ecuador; y la complementariedad regulatoria con los miembros del Sistema Interconectado Andino”, señala, precisamente, la Agenda.

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