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Región de Antofagasta: Cómo avanza el uso de agua de mar en minería

En un escenario de menor disponibilidad de agua fresca, por factores como la sequía y la competencia con otros usuarios, la minería ha invertido en plantas desalinizadoras que diversifican la fuente del recurso hídrico.

La dificultad hídrica que vive la Región de Antofagasta se puede asociar a múltiples factores, por ejemplo, uno de origen natural como la sequía, que en los años recientes ha afectado a gran parte del territorio nacional. Sin embargo, en la zona norte se suman otras causas vinculadas principalmente a las intervenciones superficiales y subterráneas de las cuencas.

El aumento de la competencia entre los principales usuarios del recurso hídrico, como los sectores industrial, sanitario (suministro de agua potable), la minería y la agricultura, están afectando directamente la disponibilidad y la calidad del agua, lo cual encarece los costos.

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En este escenario, la desalinización de agua de mar se ha convertido en una de las estrategias principales para asegurar el acceso al recurso hídrico y, con ello, la estabilidad de los procesos productivos, fundamentalmente en la actividad minera.

Según explica Leonardo Romero, director del Centro de Investigación Tecnológica del Agua en el Desierto (Ceitsaza), es en este punto donde el desarrollo tecnológico comienza a tener un rol clave, en particular en lo que tiene relación con el tratamiento del agua en una de las zonas más áridas del planeta.

“La ciencia, la investigación y la innovación deben buscar la disminución en la presión que existe sobre el recurso hídrico. Es fundamental realizar estudios para minimizar los efectos negativos que puede tener el uso de agua mar directa en los procesos mineros y desarrollar mejoras en las instancias de desalación por ósmosis inversa, por ejemplo”, indica el experto.

En opinión del docente, son múltiples las aristas en las cuales se puede trabajar para optimizar el rendimiento de la desalinización, entre las cuales se encuentran la prevención de suciedad en las membranas, reducir los costos de impulsión y operar con cero vertido al mar mediante la valorización de la salmuera.

[Lee el reportaje completo en el número 401 de MINERÍA CHILENA]

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