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BID: Latinoamérica y la necesidad de repensar el desarrollo productivo

A juicio de los expertos del BID, una de las preocupaciones en el caso de Chile es que los cambios de gobierno alteran de manera drástica el esquema de políticas productivas.

(Pulso) Las políticas de desarrollo productivo son fundamentales para el desarrollo económico de todos los países de la región”. Eso concluye el especialista de la división de competitividad e innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Gustavo Crespi, y los economistas principales del organismo, Eduardo Fernández-Arias y Ernesto Stein, en su estudio sobre las políticas de desarrollo productivo en la región.

“Los temas de políticas de desarrollo productivo son controvertidos, entonces nos hicimos la pregunta: ¿qué es lo que uno tiene que demostrar antes de poner una intervención sobre la mesa?”, destaca Ernesto Stein. De acuerdo con el economista, lo primero es identificar una falla de mercado, porque si no la hay, no tiene sentido una intervención estatal. En segundo lugar, esta intervención debiera estar ajustada para atender efectivamente esa falla. “A veces vemos cosas que hacen los gobiernos que tienen poco que ver con esa falla”, sostiene. Un tercer elemento es la necesidad de instituciones adecuadas para implementar estos programas.

“En esto último, Chile se compara relativamente mejor con los otros países de Latinoamérica. Chile tiene algunas agencias como Corfo y el Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC) que tienen fortalezas que les permiten entrar en ciertas políticas, mientras que en otros países es mejor no meterse porque no tienen esta fortaleza institucional”, asegura, de visita en Chile para presentar el libro junto con Eduardo Fernández-Arias. Ambos expertos participaron en reuniones con el ministerio de Economía y estarán en Corfo, Fundación Chile y también viajarán a Concepción a discutir estos temas.

Horizonte de largo plazo

A juicio de Fernández-Arias, una debilidad de Chile compartida con otros países de la región es la falta de horizonte de largo plazo para este tipo de políticas y en eso es esencial la continuidad sin importar el gobierno. “Esto es algo que observamos en Chile con cierta preocupación: los cambios de gobierno alteran de manera demasiado drástica todo el esquema de políticas productivas ni para bien ni para mal en particular, pero hay mucha variabilidad”, sostiene a PULSO.

Para el experto, una posible solución se daría desde el plano institucional: podría haber arreglos que hicieran que haya más continuidad, por ejemplo a través de la participación del sector privado en identificar problemas y soluciones. “En Chile hay cierta aprensión a que la participación privada se pueda capturar (por parte del sector público) y viceversa, cierto escepticismo de que el Estado pueda hacer ciertas cosas. Ambas cosas deben estar justificadas, pero en ambos frentes hay que mejorarlas”, asegura.

Para Stein, una gran diferencia entre lo que ocurre en Chile y el resto de la región es el origen de las políticas. Según explica, en la región el mix de políticas de desarrollo productivo es tanto top down como de abajo hacia arriba, pero Chile está entre los países con mayores políticas de arriba hacia abajo y desde el nivel central. “Chile debe avanzar hacia políticas donde lo regional sea más importante y a políticas complementarias: de arriba hacia abajo, pero también de abajo hacia arriba”.

Eduardo Fernández-Arias pone como ejemplo de esto la colaboración público-privada de los productores de arroz en Argentina para desarrollar nuevas variedades de ese grano. Según explica, ellos aportaron en conocimiento, y decidieron apoyar financieramente al instituto de tecnología del arroz (órgano estatal), reconociendo su interés colectivo en esta mejora. “Le piden a la autoridad local que les cobre un impuesto para que todas las partes colaboren. Es una iniciativa privada donde el sector público resuelve un problema que es asegurarse de que todos paguen. Este tipo de interacción es importante para que aparezcan soluciones que de otro modo no pueden aparecer”, dice Fernández-Arias.

El caso de Start-Up Chile

Stein destaca el caso de Start up Chile como una incubadora con más de un objetivo: crear suficiente masa crítica de emprendimientos posibles para que pueda haber industria de capital de riesgo y al mismo tiempo cambiar la cultura emprendedora. “Yo creo que Start-up Chile ha sido más exitosa en cambiar la cultura que en generar esta masa crítica de buenos proyectos, porque mucha de la gente que vino no necesariamente se quedó”.

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