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A cuatro años de derrumbe se consolida la ruta de los “33 de Atacama”

Mientras uno de los sobrevivientes acusa abandono, visitantes se conmueven por cómo sobrevivieron a 700 metros de profundidad.

(El Mercurio) Raúl Bustos, oriundo de Talcahuano, es técnico mecánico y hace un reemplazo en Celulosa Arauco. Hoy no será para él un día cualquiera, porque se cumplen cuatro años desde que, junto a otros 32 trabajadores, quedó sepultado a 700 metros de profundidad a consecuencias de un derrumbe en la mina San José, a 60 km de Copiapó, III Región.

El accidente y posterior rescate, que se extendió por 69 días, conmovió al país y al mundo. Pese al éxito, aún hay secuelas, confiesa Bustos, quien en diciembre de 2010 terminó un tratamiento psicológico. “La vida cotidiana debe tener una parte normal, pero nosotros no podemos; no somos como el común de los chilenos. Estuvimos casi muriendo y sobrevivimos”, afirma. Bustos volvió a la Región del Biobío, y ha trabajado esporádicamente en distintas empresas. Confiesa que el accidente “le sirvió a Chile; pero a nosotros, no mucho. Varios de los ’33’ están en absoluto abandono”.

En tanto, la muestra “La ruta de los 33 de Atacama”, en el acceso al mineral, se ha convertido en atractivo turístico. En enero se levantó un Centro de Interpretación, donde se revive el rescate a través de ocho torres numeradas. Marcan la ubicación del campamento Esperanza, el acceso a la mina, el primer sondaje que contactó a los mineros -en el cual llegó el mensaje “Estamos bien…”-, el hospital y el helipuerto. También hay un contenedor con dos salas con material audiovisual y fotografías para detallar el rescate. Según el Servicio Nacional de Turismo, el complejo ha sido visitado por más de 4.800 personas. De ellas, 265 extranjeros, principalmente argentinos y españoles. Desde Santiago llegó Paula Contreras, quien calificó la experiencia como “intimidante”.

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