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Buscadores de oro resucitan exploración francesa impulsados por altos precios

Si bien Francia no ha sido históricamente un gran productor de oro, el aumento del precio del metal ha llevado compañías al país.

(La Tercera) En un campo cercano a Saint-Pierre-Montlimart, en un pueblito del oeste de Francia, Jack Testard y Patrick Lebret excavan con una perforadora agronómica y colocan la tierra en una bolsa plástica.

El presidente y el geólogo jefe de un emprendimiento francés de exploración minera propiedad de la australiana Variscan Mines Ltd., enviarán muestras de suelo del campo, una zona en la que hubo una mina de oro hasta 1952, a un laboratorio del sur de Francia en un intento de detectar “anomalías minerales” que la compañía piensa que demostrará huellas del metal precioso.

“En Francia hay muchos lugares atractivos para investigar”, dice Testard, mientras señala un mapa salpicado de puntos amarillos que representan zonas en las que se han hallado rastros del metal. “Es un momento muy interesante para buscar oro porque el precio es mayor que antes” y las tecnologías de extracción “son mucho más modernas”.

Si bien Francia no ha sido históricamente un gran productor de oro, el aumento del precio del metal ha llevado compañías al país. Al conceder las primeras licencias de exploración en Francia en más de dos décadas a Variscan, el ministro de Economía, Arnaud Montebourg, trata de relanzar la industria minera del país y reducir la dependencia de la importación de metales como tierras raras, que son vitales para las industrias de equipamiento militar y energía renovable.

La creciente demanda de China y otros mercados emergentes ha impulsado los precios de la mayor parte de los metales, entre ellos el oro, que se negociaba a US$1.326 por onza el 1 de julio, en comparación con US$400 hace 10 años. Durante la crisis financiera de 2011 alcanzó un máximo de US$1.931.

Las 186 toneladas de oro que se extrajeron en Francia el siglo pasado son menos que la producción global mensual en la actualidad, que fue en abril de 225 toneladas, según la Comisión Mundial de Estadísticas de Metales. Francia fue también el tercer mayor productor de Europa de tungsteno y zinc hasta que su producción cesó en 1986 y 1991 respectivamente.

En la década de 1980, los operadores empezaron a cerrar minas en tanto los yacimientos de minerales como uranio, plomo y zinc se agotaban o la extracción dejaba de ser rentable. También enfrentaron crecientes regulaciones y la oposición de activistas medioambientales luego de que las zonas aledañas a algunas minas quedaron contaminadas con el cianuro usado en las extracciones.

Las técnicas de exploración han mejorado en las últimas tres décadas, lo cual, sumado a los recientes precios, hace que a las compañías les resulte más atractivo buscar licencias, dijo Testard. “Los precios de los metales han subido y se ha avanzado mucho en la forma en que se modelan los yacimientos y en el procesamiento del mineral, de modo que Francia vuelve a ser atractiva”, agregó.

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