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Proyectos mineros y energéticos en la mira de los grupos ambientalistas

Iniciativas que buscan optimizar la explotación de recursos, pero que cuyo impacto medioambiental ha generado críticas en la sociedad.

(Estrategia) Si bien es cierto, el “acta de defunción” del emblemático proyecto HidroAysén lo firmó el Comité de Ministros, para nadie es un misterio que la presión ciudadana y de diversas ONG, habrían sido determinantes en la caída de las centrales de Endesa y Colbún. Hacia futuro los objetivos de los grupos ambientalistas apuntan a una serie iniciativas, en construcción o aprobadas ambientalmente, las que en su mayoría generan controversias por el uso del agua o por conflictos con zonas de turismo.

Y en ese sentido, la ley que protege a los glaciares –que anunció la Presidenta Michelle Bachelet el pasado 21 de mayo- también es fruto de las propuestas de ONG, pudiendo tener un impacto no menor en actuales proyectos que se desarrollan. De hecho, podría obligar a mineras y a hidroeléctricas a modificar sus iniciativas, lo que generaría aumentos de costos y con ello, eventualmente, hacerlas inviables en algunos casos.

Pascua Lama de Barrick

Pascua Lama,  de la minera canadiense Barrick, es el primer proyecto minero binacional del mundo y consiste en desarrollar una mina que comparten Chile y Argentina, estimándose que su costo incluso podría llegar superar los US$10.000 millones. Se trata de un yacimiento de oro y plata a rajo abierto, ubicada a más de 4.000 metros de altura. En Chile, Pascua se emplaza en la provincia del Huasco, Región de Atacama; mientras que Lama se sitúa en la provincia de San Juan, por el lado argentino. Durante el cuarto trimestre de 2013, se anunció la desaceleración temporal de la construcción. La compañía espera incurrir en costos de alrededor de US$300 millones en 2014 por la desaceleración y las obligaciones ambientales y sociales.

En opinión de Sara Larraín, directora de Chile Sustentable, Pascua Lama “es el paradigma de los proyectos que ha tenido conflictos desde sus inicios. La empresa se ha comportado mal, los han detectado con aguas ácidas y con problemas de afectación de glaciares”.

Según Matias Asún, director nacional de Green Peace Chile, “más del 71% de uno de los glaciares de la zona y dos tercios del otro, han sufrido graves daños. Adicionalmente, el proyecto no ha respetado los compromisos ambientales que tenía, lo que implica un impacto ecológico enorme en el Valle del Huasco. Además, Pascua Lama ha falseado información, y por ello nosotros hemos presentado denuncias para que se investigue, pero además ya han sido sancionados por daño medioambiental irreparable”.

Alto Maipo de AES Gener y Antofagasta Minerals

El proyecto Alto Maipo es controlado por AES Gener (60%) y Antofagasta Minerals (40%), involucrando una inversión de US$2.050 millones. Está compuesto por dos unidades: Alfalfal II y Las Lajas, las que generarán en conjunto 531 MW de potencia. Para producir esta energía, se ocuparán parte de las aguas de los ríos Volcán, Yeso y Colorado, “las que serán íntegramente devueltas al río Maipo cinco kilómetros aguas arriba de la bocatoma de la empresa de agua potable y de las captaciones de los canalistas, no afectando el abastecimiento para Santiago, su uso para regadío y las actividades deportivas que se realizan en torno al Río Maipo”, asegura la empresa.

Sin embargo, esta iniciativa es una de las “emblemáticas” en cuanto al rechazo por parte de las organizaciones ambientalistas. Juan Pablo Orrego, presidente de la ONG Ecosistemas, sostiene que a pesar de que está en construcción, está generando crecientes movilizaciones de oposición, pero han sido tardías. “Ello se debió a que hubo confianza de que por medio de acciones legales se iba a detener, pues aparecía como descabellado intervenir a un río que abastece de agua a toda la Región Metropolitana. Y en ese sentido, argumenta que “la sequía no es un fenómeno coyuntural, sino que llegó para quedarse, por lo tanto el agua es un tesoro que hay que cuidar”. También sostiene que el acuerdo entre AES Gener y Aguas Andinas fue “muy extraño”, argumentando que es raro que una empresa que provee de agua potable negocie sus recursos con una hidroeléctrica que entregará energía a la minera Los Pelambres, que está a más de 200 kilómetros del Cajón del Maipo.

Por su parte, Sara Larraín enfatiza que esta iniciativa no sólo tiene conflictos con la Cámara de Turismo, y con las comunidades de San José de Maipo, sino que con las asociaciones de canalistas de Pirque, San Bernardo, Calera de Tango, Buin, Peñaflor, etc. “De hecho, están sosteniendo juicios que podrían llevar a la anulación de la Resolución de Calificación Ambiental del proyecto”.

Para Asún, Alto Maipo “significa afectar el caudal ecológico del río, pues se transformará radicalmente el ecosistema. Es una intervención brutal, y nada garantiza que no se destruirán los glaciares que están en la zona de los Andes central”.

Proyectos Hidroeléctricos Cuervo, Blanco y Cóndor

Estas tres iniciativas son impulsadas por la empresa Energía Austral, que es un joint venture del grupo suizo Glencore y la empresa australiana de energía integrada Origin Energy, los que involucrarían inversiones por obre los US$3.600 millones. La central hidroeléctrica Cuervo se ubicaría en el entorno del lago Yulton, a 45 kms al noroeste de Puerto Aysén. Tendría una capacidad de generación total de aproximadamente 640 MW. El proyecto hidroeléctrico Blanco estaría ubicado en la jurisdicción del municipio de Aysén, cerca de 30 km al sureste de la ciudad de Puerto Aysén, y tendría una capacidad instalada de 375 MW. El proyecto Cóndor se emplazaría en la cuenca del río Cóndor, a 23 kilómetros al suroeste de Puerto Aysén y 15 km de Puerto Chacabuco y tendría una capacidad instalada cercana a los 50 MW.

Al respecto, Orrego recuerda que los derechos de agua de esas centrales provienen del fracasado proyecto de aluminio de Alumisa, el que se cayó por la oposición de la ciudadanía y de los salmoneros. ¨Estas iniciativas son muy preocupantes, pues los embalses se construirían cerca de la falla Liquiñe-Ofqui que provocó hace unos años un terremoto y un tsunami. En todo caso, el ambientalista asegura que la Coalición Ciudadana Por Aysén Reserva de Vida está trabajando acciones legales en defensa  de la zona y, además, está viendo el tema la Fiscalía del Medio Ambiente. “Sin embargo, aparentemente la empresa se está dando cuenta que los proyectos son muy riesgosos, y que exigen instalar una línea de transmisión muy compleja”.

Manuel Baquedano, director del Instituto de Ecología Política, coincide con Orrego, al señalar que estas iniciativas involucran una gran complejidad en materias ambientales. “Estos proyectos, sin duda, provocarán una alta conflictividad con las comunidades por sus impactos”.  Por su parte, Larraín sostiene que Río Cuervo que “en este minuto tiene una serie de litigios legales, y enfrenta una oposición de las comunidades locales que lo perciben como un proyecto impuesto, pues sólo  beneficiaría al SIC o a las mineras”.

Expansión Andina 244 de Codelco

Esta iniciativa, cuya inversión supera los US$6.800 millones, es uno de los proyectos estructurales de Codelco que consiste en la expansión de la capacidad de tratamiento de División Andina en 150.000 toneladas por día de mineral. La construcción tomará seis años debido a su complejidad y por la necesidad de construir un sistema de transporte de mineral a través de túneles en la alta montaña. De acuerdo a la estatal, entre otros aportes que apuntan a la sustentabilidad del proyecto, se contempla recircular el 65% del agua que requiere la operación desde el tranque de relave de Ovejería hasta la nueva planta concentradora mediante un sistema de bombeo. Lo anterior permite reducir el consumo de agua fresca de cordillera.

De acuerdo a Orrego, la perforación de Andina 244 involucraría 1.000 hectáreas de superficie, “es decir más grande que Chuquicamata, pues abarcaría desde el Valle del Aconcagua hasta Santiago, apareciendo por La Dehesa. En ese sentido, Larraín agrega que la iniciativa de Codelco presenta claros problemas al construirse sobre zonas de recursos hídricos y glaciares.

Al respecto, coincide Asún, alertando que este “proyecto pretende utilizar terrenos donde se ubican glaciares de roca -que son fundamentales para los valles del Aconcagua y del Maipo- como botaderos del material que se retire del rajo que se va ampliar de la División Andina. Esta iniciativa puede existir sólo porque en Chile no hay una ley que proteja los glaciares, los que son esenciales para el suministro de agua”.

Central Hidroeléctrica San Pedro de Colbún

Colbún decidió retomar este año el proyecto de la Central Hidroeléctrica San Pedro, en la Región de Los Ríos (comunas de Los Lagos y Panguipulli), cuya capacidad instalada será de 144 MW, cuya inversión superaría los US$400 millones. Es una central de embalse sin regulación, con una superficie de 282 hectáreas, cuyo Estudio de Impacto Ambiental fue aprobado en octubre 2008. La empresa sostiene que el programa de control ambiental ha continuado con: auditoría Ambiental Independiente, con una campaña de monitoreo de calidad del agua del río San Pedro y actividades de la estación ecológica para no poner en peligro la diversidad y abundancia de la fauna íctica del río San Pedro.

No obstante, entre los actores locales que confrontan a la empresa figuran la Coordinadora de Defensa del Río San Pedro, el Comité Ciudadano por la Defensa de Nuestros Ríos, el Club de Kayakistas Lobos del Río, el Frente Ambientalista Mongen Mapu, operadores turísticos y asociaciones deportivas de la comuna. A nivel regional apoyan a las organizaciones locales el Observatorio Ciudadano y CODEPU-Valdivia. Sara Larraín destaca que Colbún está compitiendo confrontacionalmente con los intereses turísticos de la zona.

Otros Proyectos en Conflicto

Las ONG ambientalistas, y organizaciones ciudadanas, también tienen en la mira a otros proyectos de inversión de alta connotación pública. En el sector retail los más controvertidos son el Mall Plaza Barón de Valparaíso; y el mal de Castro, de Pasmar. En tanto, en el área de la energía son diversos los proyectos rechazados, entre los que figuran el complejo termoeléctrico Punta Alcalde de Endesa (740 MW); la Central Mediterráneo, que es un hidroeléctrica de pasada de 210 MW, que se ubicaría en la Provincia de Llanquihue, Región de Los Lagos. Además, está generando protestas ciudadanas de la comunidad de San Fabián de Alico el embalse Punilla que impulsa el MOP.

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